miércoles, 26 de abril de 2017

libros

DIJO A TAL COSA
DIJO B TAL COSA
DIJO C TAL COSA
YO OPINO QUE TAL COSA -un poco de cada uno-
*
y a eso lo LLAMAN LIBRO.

viernes, 21 de abril de 2017

Desgracias heredadas

DESGRACIAS HEREDADAS
                                                                           (I´m a fool to want you/
                                                                            I´m a fool to hold you/ 
                                                                            Such a fool to hold you/
                                                                            I can´t get along
                                                                            without you

                                                                                                      Frank Sinatra, Jack Wolf, Joel S. Herron




Anoche por la madrugada escuché un pilón de jazz:
Miles Davis, Satchmo, El Duque, 
y a mitad de camino,
con su timbre quebrado e inquietante:
a Billie Holiday, que me entristece una banda.

Después hojeé un librito de cuentos de Clarice Lispector.
No encontré el que buscaba: Felicidad clandestina.
Felicidad clandestina debe ser
el cuento que en más antologías de Clarice aparece.
En la mía no estaba.
O quizá lo busqué mal
atrapada por las garras del insomnio.

También llamé a mi madre cruzando los sagrados límites
hasta el otro mundo
y le pedí que me ayudara a pasar una buena noche.
A mi madre le gustaba mucho el tango.
No por nacionalismo.  
Le encantaban las letras.
Era fanática de Marino aunque no fuese compositor,
e idolatraba a Malena
porque cantaba el tango como ninguna.

Poco, mejor dicho, casi nada,
le importaba la pose intelectual
de quienes recitaban poemas en La Biela.

A mí las milongas me hacen llorar.
No sé por qué me hacen sentir fatal conmigo misma.
Recostada, 
miro el ventilador de techo
inútil cuando está por llegar el invierno.
Si por lo menos,
giraran sus aletas como norias
se alejarían los negros pensamientos.

Mis deudas son incalculables
por intentar
ser cuidadosa y auténtica en mi empleo.
No vaya a ser que me despidan.

El tiempo se ha estancado en línea recta en las agujas.
¿Todavía quedan relojes con agujas?
Mi voz va perdiendo su tono espeso,
se vuelve errática en la armonía,
y eso
que cada día hablo menos y menos y menos.

Me cansa modular la palabrería.
Desde mi sitio se oye con nitidez
el rastrillo del empleado público
que está barriendo las hojas del otoño
y mí no se me ocurre un cuerno
para prologar la disertación ante la Uni.  

La vida cotidiana tiene
sus pequeñas desgracias heredadas.

Oda a la lavadora automática




ODA A LA LAVADORA AUTOMÁTICA.



Oh, diosa del Olimpo de la Casa.
Noble chicharra.
Luchadora incombustible.
La Brigada de Mujeres Impacientes
te saluda
y da las gracias,
con voz trémula y vergüenza
por tu Linterna mágica.
No sea cosa,
que el lírico poeta
emblemático y brillante
diga ominosa
esta oda de amor y reverencia.
Centinela en metal,
libertaria de “zíngaras”
en la siesta.
Si es lícito compararte
al fiel cordero,
al marido amante,
te comparo
y que engulla el mezquino piletón
sus miserias,
su eco de pavor.
La libre expresión de
las paganas,
femínidos grumetes manifiestos,
sea el Numen,
que el servicio que prestas
nos regala
a la grotesca inercia
de gaviotas
de avatares cotidianos
y laureles.
Te redimo y corono,
humilde bienhechora,
dispuesta a acompañarnos
en el tramo bizarro
de las vidas,
que cóncavas en tu tambor
se exhalan.

Mapa conceptual para hacer poesía

MAPA CONCEPTUAL PARA HACER POESÍA.



Elija palabras adecuadas.
La sonoridad poética
es ineludible:
Si está demasiado cansado
puede optar por colores,
que no sean ni primarios
ni secundarios:
púrpura, lima, topacio,
siena o cobalto, por ejemplo,
y olores tenues,
graduales,
rescatados de la memoria.
A veces, la sinestesia,
la metonimia, ayudan.
Tampoco es cuestión
de andar diciendo que
lo que todo lo que huele sabe
y lo que se oye se mira.
No abuse.
Déjese de retóricas.
No olvide la cadencia y el ritmo.
Basta la salud,
diría mi abuela.
No mencione cielos estrellados,
caracolas,
gregario y sagrado,
besos, uvas o racimos,
pobreza, caderas.
-puede usarse entrepierna
pero nunca muslos-
si se quiere evitar la tentación de
copiar las odas ya escritas.
Trate de ser original
aunque nunca lo logremos
porque no nos es dado merecerlo.
Corazón, viento, noche
-conviene que sean marinos-
no pueden faltan a los poetas
noveles o Nobeles.
¡Que manía!
En lo sucesivo,
desestime los relatos
existenciales,
deje en paz a la luna
y haga el favor
de encender el televisor
una vez que termina
su poema.
Vea las imágenes del noticiero,
los arreglados juegos de azar
y los dramáticos problemas
pasionales de la protagonista
del culebrón,
también llamado "la novela"
mientras que durante la tanda
la persona más bella
le dicta
que marca de cerveza
le devolverá
los juegos de roles de
la edad perdida.
Verá orgulloso
como al día siguiente
de visitar la Casa del Gran Hermano.
le salen versos peores.
Se sentirá avergonzado
y aniquilará su ego soberbio.
Destruya su obra.


Y no hay nada que estimule más
a los entusiastas
que darse cuenta
(advertir, explicar,
fijarse,
determinar, precisar,
comprobar
u otros sinónimos similares
que se le irán ocurriendo),
que la buena poesía
no es cosa de menores,
no admite ligerezas,
ni espera señales del Infierno.

Verá, mi amigo,
que tendrá que ponerse
a trabajar de lo lindo.




Posdata:

Nótese la pequeña trampa
que acabo de hacer.
Cuando se invoca a Lucifer
alguien leerá dos veces
el poema
-el perplejo titánico del Tártaro-
antes de tirar los papeles
a la basura o cerrar el libro
para ir a alquilar un video de acción;
y con esto ya fastidiaremos
bastante a nuestros
lectores ocasionales
de versos afeminados,
que esperaban regocijarse
diciendo que la poesía
es aburrida
y está pasada de moda.

lunes, 17 de abril de 2017

De igual a igual

De igual a igual

Caballera en ruinas ofrece habitación,
templanza y fortaleza, en pública subasta.

Atención: prostitutas,
anarquistas furiosamente troquelados,
empresarios permeables,
solemnes criaturas del patio de los pobres.

Ustedes son el faro de mi última demanda,
mecida por el viento en la áspera tormenta.

El humo inveterado está fuera de juego.
Hospitales grasientos desdibujan la sombra,
la pista y la celada.

De igual a igual reclamo la luz del conventillo,
vestida con andrajos y con la lengua floja
de mi andar insolente.

La gota del tintero
se esfumó en la cornisa de insulsas factorías vespertinas
y misales secretos anegados.

Mi casa está poblada por estatuas y adioses
apostada a la vera de un trivial desenlace.


foto: La Bella Otero 




La tos del invierno

La tos del invierno

No hemos tenido casa para amarnos,
ni camas con muñecas
ni guiños contumaces
ni teléfonos propios de manos libres faltos.

No guardamos el hielo en blancas cubeteras
ni puñales filosos de playas conquistadas.

Nunca hubo un loro en los balcones
ni préstamos tendientes a excomunión de murgas.

Jamás hemos gozado
blondos lechos nupciales
ni canciones remotas de progenie.

No hay belleza convulsa
en bocas insensatas condenadas a un santo.

Navegante del aire
con rostro abandonado en el mármol del ágora
de regiones distantes:

Devuélveme la fe por la palabra Amor,
ausente con aviso en las trenzadas vías
de las enciclopedias del pecado.
Enséñame a escribirla,
vocal con consonante, dos veces repitentes.

Mi papel está en blanco proclive al esperpento,
igual que un folio de noticias,
escrito en otro idioma de incomprensibles signos.

Por la tos del invierno:
cultívame la duda y la esperanza.






cubeteras: argentinismo por "cubiteras"
repitente: americanismo por "repetidor"

sábado, 15 de abril de 2017

Si para descubrir lo no nombrado



Si para descubrir lo no nombrado


Si para descubrir lo no nombrado
se debe avizorar el nombre tuyo
-que apenas roza el eco de un murmullo-
volverás del exilio desolado,


herbajo de un océano grabado
en las cartas de amor en que te intuyo
con la pluma mojada del arrullo
que cobija autopistas del pasado.


Un pasado ladino, endemoniado,
capaz de herir de muerte la alegría,
templado de nostalgia palidece


como un lánguido espectro despojado
de formas propias de la alfarería
que diagnostica el sexo de los peces.