domingo, 13 de septiembre de 2009

La lengua de las lenguas (Atolondradamente)

La lengua de las lenguas
(Atolondradamente)




Hurgarán insistentes las palabras,
buscando en César Milosz y en el viento,
encontrando a Pasternak,
“atolondradamente”
por pura coincidencia del destino.
Ella preparará un ritual nocturno
con ojos de paloma desflorada,
fascinando a su amante modulado
y eligiendo el sonido de las sílabas,
con el mismo ancho empeño con que busca
los sostenes de encaje y madreselvas.
Su otro yo se reconoce en la lengua de las lenguas:
simultáneo espejo idílico,
articulado universal idioma
de abstinencia y vigilias frecuentadas.
Ellos experimentan,
agonizantes en la constancia,
visiones ilusorias e inocentes
para ganarse la vida rondando el sinsentido.
La poesía no está en las ingles
ni en sus vainas trituradas por el sexo.
No es un punto muerto de lascivia.
Predice la renuncia, el abandono,
sepultando los miedos a los vicios del exceso
en su esqueleto etéreo.
Enriquece la magia del encuentro.
Ese choque de míticos planetas
se ata a los tobillos con cuidado,
apuntando hacia el norte de la dicha,
demasiado en contacto con aromas
admirables de una piel: el salvavidas.
Y una música de voces suspirando
sus credos literarios y exaltados
en coros sucesivos y sagaces.
-Tu piel es torbellino y epidemia,
temblor de perro famélico.
Escamosa.
-Es alimento y bebida. Es réplica machista
que nutre tu cintura de un anhelo inacabado
de partidos de fútbol y entretiempos.
-Tu piel es el tabú de la exogamia.
- Es retorno a la infancia en agasajos.
-Tu piel me exime del pecado injusto
-Tu piel es el espejo de las glotonas ansias
del sibarita empedernido
en la opulencia inquietante del enamorado.
-Con el alma pendiendo de una hilacha...
-Como el fuego tu piel es epidérmica.
-Paquidérmica.
Y así siguen amando, conjugando,
hasta al llegar la madrugada.
sofocados de risa, alucinando;
jugando a ser “trágame tierra”
van trenzando en los pelos
jamaiquinas rastas imaginarias.
Él la envuelve en sus brazos,
acaricia los cuencos de pezones
tal gemas sempiternas,
fenómenos de sol precipitado
en completar su porvenir, en andas y en volandas.
La cúspide del curso de la noche
los embriaga con pulso enamorado.
Que no hay mayor desdicha ni ostracismo
que intuir la soledad en la penumbra,
cuando la sombra trasluce el sentimiento
y las pestañas mojadas por el pálpito
de las corazonadas.
Los poetas hacen de las Musas templos,
tumbas, dioses, motivos, religiones.
Los poetas aman el amor en su entelequia
de esperanza trivial, de ceremonia,
porque aman la vida y sus herencias;
la vida, el más acá, sus esmeraldas.

















Versión corregida para POETAS DEL MUNDO - DANIEL ALTAMIRANO.

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