domingo, 14 de febrero de 2010

El arte de cocinar lentejas

EL ARTE DE COCINAR LENTEJAS.


È una notte senza luna
ubriaco canta amore
alla fortuna

(canción popular italiana).



O kay – me dijo entonces.
Soy un ebrio insalvable.
Yo me negué a escucharlo
y acepté un cigarrillo
aunque nunca he fumado.
El humo me envolvió
y amanecí en su alcoba
con la persiana baja,
al mediodía en punto de un mar de telarañas,
tendida a su costado
con un regusto a vino todavía en los labios.
Me apretó contra el pecho de varón incendiario.
Mi corazón rugía.
Mi corazón gritaba.
Mi corazón bullente al albur se entregaba.

No apelo el resultado.
Acepto mi derrota.
Mi borracho vivía al filo del abismo,
con el tacto exaltado de quien pronto se olvida
las ofrendas de almohada.
La nariz embebida y los pómulos bizarros
sin lengua me insultaban.

Qué importa que él hubiese
hackeado mi escalera del sexo imponderable.
Prematuro es el parto
de quien nunca ha gozado.

Fabricaba guirnaldas y barquillos
cual un padre perfecto que naufraga.
Adoraba mi nombre
con devoción de santo flamante divorciado.
¿Qué importancia tenían los vómitos del cuerpo,
su pasado prohibido,
el presente esfumado en las garras de Ubriaco?

Su amor me amamantaba.
Tenue luz milagrosa de anzuelo sin carnada.

Eran sus brazos fuertes
de roble estacionado a la vera del mundo.
No temía perderlo
pues lo había encontrado tirado en una zanja,
como una cosa usada que los ricos desprecian.

¿Los besos?
Ah… los besos.
¿Cuántos besos le he dado?
Con hipo,
con ceguera,
íntimos,
embalsamados
con canciones de excesos,
jocosas y calcadas,
con cansancio nocturno,
sin prisas y sin pausa.
improvisando el arte de cocinar lentejas
en ollas chamuscadas.

Qué importaba que fuese
aquel borracho consuetudinario
-con resacas de pena-, me decían,
si al verlo, recompuesto
su mirada inflamaba los cielos y la Tierra,
alfombrando de rojo
mi Estrella desdichada camino hacia la Meca,
hacia el sol, como Ïcaro,
hacia el Templo y la Plaza de beatos y réprobos,
con orejas cortadas
por los vientos del malo,
destinada a la nada.

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