lunes, 19 de julio de 2010

Latitudes ( versión revisada )

LATITUDES 



Quise abrazar
al viento con los dedos
y por tu boca
caer al precipicio,
deslizándome con la garganta
dolorida;
tocar tu carne por dentro,
rojo pijama de sangre
que sostiene una presencia
amorosa y grotesca.
Quise sentir furtivas latitudes
en un barco de vela
cauteloso y bizarro
movido por tu aliento de bohemia.

Andando a ciegas
intentaba verte de cerca,
como un pájaro encendido
en las llamas de un cuarto
en matrimonio,
con modestia fatal y escandalosa
discrepando en un foro
a mar abierto
las leyes que el destino nos depara:


¿Para qué queremos los ojos
la lengua, las hundidas voces,
si hay un oscuro océano en las cuevas
cerradas antes de haber sido escritas,
debajo del despeñadero viejo,
y un arregosto de los campanarios
sabe bien que no mienten las palabras?

miércoles, 14 de julio de 2010

Tú me dabas tanto

“Huracán de distancias Cortezas de los árboles Monjes mudos
El Universo está lleno de silencio”

JOSEP CASADESUS PURSALS






Tú me dabas tanto.

Tu espíritu nostálgico,

las estaciones últimas

de un fantasma viudo,

los pájaros piando y el espesor de la noche.

Tú me dabas tanto.

El mar, los callejones,

los viñedos, la esquila,

los tinteros, el alba,

las líneas del soneto paralelo en catorce.

A veces me prestabas, el oído

con pellizco de monja carmelita.

A veces me guardabas en baúles

de ébano el eco del rebato

de rabia o inocencia.

Qué triste está mi mayo

sin tu boca,

por pereza mis labios

no buscan sustituto.

Tu recuerdo me embriaga

tremendo, fiel, amante,

doctor en bendiciones

de ensueños de maestro

ascendiendo a la luna

como una madreselva.

Acaso nos encuentre

otra forma de exceso,

en prosas de secretos

virginales y puros

de puntillas al céfiro.

Acaso fuera yo tu poesía,

y tú ese promontorio

que arrulló a mi costado

sin llegar nunca a casa,

sin decirnos qué pasa detrás de la frontera

de la ausencia solemne,

intrigada, constante.

Cupido contemplando a Venus.

CUPIDO CONTEMPLANDO A VENUS o EL MESÍAS DESCUBIERTO




Cupido contemplando a Venus nos asombra,
porque Dios está en una manzana,
en la piedra debajo de la cepa
que el artista dibuja caprichosa.
Porque el alma no es alma sin mirada y
la palabra es el nombre de las cosas,
proteste o se entusiasme, asuma el costo,
se resigne en pincel a tez desnuda
o brote en arsenales del invierno,
con un aroma apenas percibido
a primavera coronada en dama.

Maravilla que el hombre no supiera
que el Mesías era él y no hay tutía.
La verdad absoluta del presente
sin la voz del amor, sin tacto en llamas,
amará prontamente su pasado
sumido en la locura de los cuerpos.
El bufón de la corte indiferente
tiene pechos pequeños, tiene huecos,
y no puede volar. Es su condena.
En la boca hay sabor a fruta amarga.
Adán está espiando entre los riscos
con cinismo fatal de ciega envidia.