martes, 27 de diciembre de 2011

Él me daba su tiempo en botellitas

Él me daba su tiempo en botellitas...
para que lo sorbiese poco a poco.


Si llegaba molida del trabajo
abría una ventana
hacia las olas
del mar profundo de sus ojos verdes.


Tequila me ofrecía,
un "te quiero" de acento mexicano.


Su vino fue una fiesta de pateros,
gitanas y flamencos
danzadores.


La champaña, discípula de bodas,
latía y me atronaba.


(Los) disidentes acordes de su viola,
toreros en el ruedo
de cervezas tiradas.


Ginebra,
ginebrita,
ginebromas,
de poetas abstemios
se burlaba.


Y, un día resultó que se había ido
a robar las guirnaldas
del corso de las vírgenes del cielo.


Él me daba su tiempo en botellitas...
Yo no le daba nada.
---

domingo, 18 de diciembre de 2011

Poema admonitorio





Pudiste haber sido vos,
y te negaste.
Podrías haber estado ahí
mas, no quisiste.
No soportaste el olor
de las redacciones.
Podrás alcanzar el cielo
pero no sabes cómo
e irás directo
a los galpones del infierno.
Tu gloria es una terca cobardía:
un empleíto estable
con magro sueldo de hambre,
una casa vacía
de finos mobiliarios,
un bostezo sin ganas,
unas notas
para matar el tiempo.
Te dieron libertad
y elegiste ser esclava.
No supiste venderte.
Nadie pudo comprarte.
Tarde o temprano,
no hay plazo que no venza.
La oferta es limitada.
El mundo te pregunta
lo que intuye de antemano,
para que se lo grites
cargando el fardo del imbécil.
Bendiciones te dan,
no las aceptas.
Te tiran una soga
y te me ahorcas.
Dime Lu:
¿Qué voy a hacer yo contigo
si persistes en tratarme
como a un extraño?

martes, 13 de diciembre de 2011

El último censo internacional

Lucía A. Folino, el jueves, 8 de diciembre de 2011, 22:47

EL ÚLTIMO CENSO INTERNACIONAL.



El último censo  internacional

arrojó al 8 de diciembre del 2011

un resultado de 6.748 poetas vivos.

Si convenimos en que cada uno de ellos

escribió (alrededor de) diez poemas

en un año,

diremos que se han gestado

en dicho lapso:

67.480 nuevas obras.



A razón de catorce versos

cada una…

(promediando en más o menos)

La cuenta necesita procesadora

mas, no es difícil:

Se echaron a rodar

944.720 versos.

Considerando que cada verso,

libre o medido,

tiene una constante

eneasilábica (no digo endecasilábica

porque pongo a cocer

a los alejandrinos

junto con los pentasílabos),

continúo con la abstracción…

Considerando que cada verso,

libre o medido,

tiene una constante

eneasilábica

se han utilizado,

multiplicando el total por nueve,

para que se me entienda,

la friolera de  8.502.480 sílabas

que la lírica gastó

para socorro del amor,

del odio,

de la herida rencorosa,

de la guerra y la paz,

de las tiernas madrecitas,

de la muerte inexorable,

y un puñado de temas

-incluyendo la luna y el rock and roll-

que sobran los dedos de las manos

para enumerar.

O sea,

si tenemos 8.502.480 sílabas

asignando a razón de dos letras

por cada fonema

serán emergentes del cómputo:

17.004.960 letras.

La raíz de esa exorbitante cifra

es 4.123,707 y… período indefinido

por cuanto multiplicando

este valor

por sí mismo

nos sigue faltando 1

-uno que no somos nosotros-

para alcanzar la auténtica perfección

aritmética

en su ritmo, aroma, forma y astucia.

Para el caso es aceptable

el redondeo.

No parece esconder una trampa

la omisión de algún dígito

en cuarto lugar de la escala

después de la coma.

Aunque siempre que hay un retaceo,

se escatima la verdad,

se manosea el verbo mayúsculo,

se ofende a las Musas

que se empeñan,

ardorosamente,

en amamantar ideales

de Amor y Belleza;

Superación,

Justicia y Libertad.

Lo básico para la supervivencia,

podríamos aventurar.



Entonces,

obtuvimos que 4.123,707

al cuadrado

son casi 17.004.960

letras nuevas

que fueron dadas a la luz

en poesía.

Mejor dicho,

supongamos que la estimación

ha sido pertinente

y no hemos errado demasiado,

en cuanto a la febril actividad

de los maestros de la pluma.

Ajam.



¿Qué más tenemos por aquí?:

que 17.004.960

sin adición, sino que divididos

por 28 letras del abecedario

nos indica

que se han repetido los palotes,

-estadísticamente hablando-

607.320 veces

cada letra.



a, b, c, d, e...



Vos sabés como continúa la cuestión.

Lo diremos en criollo:

Qué exageración.

Qué guasada.

Qué suplicio más ofensivo.

¿A ningún poeta se le ocurrió

inventarse un sonido nuevo?

¿Agregarle una letrita aunque más no sea

a este alfabeto enclenque,

que va perdiendo  elles, ce haches y eñes

por todas partes?

Profecía augurada,

dado que el inglés ganó la batalla,

con culpa manifiesta

de los señores poco caballeros

y señoras poco damas

que resignaron escrúpulos

a tasa de cambio en paraísos fiscales

y acabaron

con el sueño

de la Liberación de los pueblos.



Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa



Cuánto dolor.

Qué gran dolor.



Mientras que ellos siguen usurpando,

desplumando,

robando

y matándose de risa

de nosotros:

Yo

(uno, una)

malverso versos

Primero:

para romper con las reglas

de presunciones simétricas

que hice al comienzo.

Segundo:

Para tirar por los suelos

mis cálculos extraños

y atajar mis peores pronósticos

de miedo.

Tercero:

Para calmar la ansiedad

de mandarlos al carajo

arrastrando a esos funcionarios por la vía pública

como presas caídas en combate

y poniéndolos a parir

en una cárcel de alta seguridad.

Cuarto:

-Last but not the least-

Para demostrar a mis futuros jefes

que soy bastante buena en matemáticas,

y que como tarde o temprano

tendré que exiliarme

de este apestoso régimen

de tiranía latinoamericana,

buscando un poco de aire fresco

-a sabiendas de que en todo el planeta

se cuecen habas-

me darán un empleo de contable

para asegurarle a los bancos

que sus mejores clientes:

los dictadores y demagogos,

los capos del crimen organizado,

los estafadores,

los pederastas,

las putas,

los secuestradores

y los ladrones de guante blanco,

van a estar conformes

con el servicio financiero

que se les preste.

Me pagarán un sueldo de hambre.

Es verdad.

Se resentirá mi independencia

pero seré una mileurista feliz

de no estar fregando la mugre

de los ejecutivos y emperadores

de la nobleza oligárquica

en mi país.

Lo haré directamente

en la cuna

de nuestra antiquísima civilización

rodeada de palacios, iglesias y teatros

de tradición y estirpe.



Doce horas diarias,

con derecho a vacaciones pagas,

en el cuarto compartido

del piso rentado,

durante el resto de mi vida,

y hasta con un magro aguinaldo

para gastar en las Navidades,

si los payasos de turno

no ordenan lo contrario,

agradeciendo que me amparen

como inmigrante que seré.

Tendré un empleo de escritorio.

Haré todo tipo de operaciones

comerciales,

en persona,

por teléfono,

por internet

o computadora,

al más alto interés de plaza,

con el rédito añadido, de

no tener que tocar el dinero,

que es sucio, hostil

y mancha las uñas esculpidas

con su negritud.

Total,

una es menos que uno,

solo

un período de una raíz que no entraba

en las pantallas

de la calculadora de bolsillo.

Los gerentes, chochos.

Eras de un día son






ERAS DE UN DÍA SON.
(Megapoema)



CENESTESIA MOHÍNA.
En tiempos de morir,
la espesa trama
gloriosa aceza
en noche vendimiada.
Veo el sol a lo lejos.
Un puro dimitir de buitre viejo
abierto a la negrura de ocasión.
Capaz de prodigarse.
Baratija
de pócimas clavadas
en contenidos
laxos,
aparentes.
Calle de tierra oculta veo
Veo:
Cenestesia mohína.
Un poco asusta el timbre
extorsionando,
el número,
la cábala,
los signos
con memoria infantil.
Dedo de Dios que cruje
y exaspera.
Lo vislumbro al ocaso.
Trayecto del periplo arremetido.
Veo luces
y
sombras en tinieblas.
Veo
brumas,
color,
concupiscencia.
Oro salvaje
y dientes de marfil
en gris y piedra.
Cenizas,
lodo,
encono.
Veo aguas.
Siniestros perfiles.
Crepúsculos caídos.
Esmeraldas sin tiempo ni pastura.
Veo
también
un lobo acicalado.
Trotamundos
del nítido embeleco.
Resopla el viento.
Jadea la guitarra.
Flameando vino
el vino de la selva.
Espera, por favor,
No te apresures.
Anochezco.
Eucaliptos laten,
lato.
La nítida cintura
que da y quita.
Encuentro
el torbellino en pleno pecho
con cenizas volcánicas
y el fraude
de una ausencia insospechada.
Argumento secuencias.
Suplo cercanías.
La vergüenza es mentira.
Percibo atentamente.
Recepción,
deprisa,
enfrente.
Recuentos demenciales.
Secretos olvidados.
El pacto medular
con su onomástico.
La perenne elocuencia del silencio
Aprendo a caminar
por la cornisa,
subiendo
en escaleras vulnerables.
Los vates se nos filtran
como penas
de cuerpos inseguros.
Pedro el Grande
ha venido a buscarme
en veloces cruceros sucesivos.
Rumbea el tragaluz:
las bancas sin impuesto.
Estoy aprendiendo a dudar
en bares rancios.
Tañe copa incompleta.
Mi alfa y sigma
Mi oración de cuento.
¿A qué configurar los intersticios?
¿A quien darle la vela
en el entierro?
Ubérrima crepita mi garganta
de yerta vida.
En cautelosas horas:
sordina,
mugre,
escoria
Lo desdeñoso
afónico de nube.
En este borrador
dejo las glosas,
absortas melodías de la herrumbre.
El diámetro del miedo
se mide
con prodigios.
Pluja seca.
Monorrimo.
Conquista que se avienta
o que se expulsa
por el cauce de venas azuladas.
Constructor de caballos
pasa el turno.
La morada de Ilion
se redecora.
Los dioses emplumados
echan chispas
hirientes, simultáneas.
Famélica recuerdo
algún instante
en que el cuerpo tronó
de centinelas.
Predicadoras vestes
de mujer de olivo
absorta y sempiterna.
La sensibilidad satánica
desbarra
el canto existencial,
la hegemonía,
la masa ordenadora,
lo intrigante,
el recodo de misterios,
la bohemia deportiva,
los cobardes.
Lo propio
que se tilda como ajeno
Las crines de una yegua
enfuriada,
obsolescente.
Contable de balances e inventarios.
Arriero de jinetes en las quiebras.
Conceptos inclusivos,
desertores.
Las manos
sudan la entidad balsámica.
Las miradas queman.
No hay vista que desmienta
lo ilusorio
ni sonido más terco
que una anuencia.
Una ausencia de mí
sin importancia.
Una falta de Aquel
que ocupa el Otro.
Superar
la ignorancia.
Fastidiar
las preguntas
con redes de placebos,
de corva virulencia.
El molino se agranda.
Las lanzas no escatiman
el rastro de la huella.
Tomates
y tomillos.
Albahacas,
azucenas.
El olor de la nada
dormitando al costado
de la clara advertencia.
El índigo recama
de surcos intensivos
la terapia violenta.
Predigo
los augures
del zafiro que encanta,
de la nave que repta.
Aparecen en sueños
12 dioses de Atenas
con Zeus a la cabeza.
Deméter, Poseidón.
Apenas los distingo.
Apolo
está en la siesta.
Rehén de las pasiones
que no tienen certeza
El aire juega o danza.
No hay nombre
para nadie.
No hay salva que no sea
arnés para la guerra,
donde hay yunque impaciente
morando en los afiches.
Fatídica.
Fantástica.
Las olas arreciando
calibran la tristeza,
que no es triste ni alegre.
Es tristura de fondo.
Tristeza de tragedia
Acuerdo involuntario
Impecable labriega.
¿Amor,
por donde andabas
la noche del deceso?
No dejas evidencias
en la cama arrugada
con sábanas de seda.
Demasiadas suturas.
Demasiado coraje.
Tridente,
palo,
estaca.
La batalla se acerca.
Acuérdate –me dijo-
de que todo se paga.
Dios sabe.
¿Dios lo sabe?
Dios sí sabe.
Ni adelantos ni mora
ni castigo ni prenda.
La innumerable forma
de oráculos de moda.
Y en el mar de Sicilia
alzando majestad;
ahechando;
limpiando el trigo,
con cedazo y torno,
cribando las semillas
de mansiones desnudas.
la nítida crudeza
del alma
hecha jirones;
la ponzoña encarnada;
el bostezo acuciante.
Rasgar hasta el absurdo
de ventral existencia.
La moqueta afectada.
La lechuza en el ojo
de búho,
por la fiebre
bloqueada y arqueológica,
descendiendo al infierno
en caravana.
¿Casco de bergantines
o trenes descarriados?
Las callejuelas hieden…
La blandura no es blanda.
Tan próxima a lo lejos,
tan fatua de lo cerca.
Endogamia de siempre.
Fidelidad perversa
refrenando la lágrima
de la flor del boato,
auscultando
los viajes peregrinos.
Calmo.
Peco.
Mitigo.
Coordino los semáforos
de la arteria vacía.
Proyecto.
Disimulo.
Suspendo los delirios.
Duermevela inconsciente
que aprende a ser soñada,
dormida en los rincones.
Mecida entre elefantes
como araña entrampada
respondo por mis deudas.
Rotación de figuras en la mente,
desmembrando
causales
la floritura derretida.
Rapto de las Sabinas.
La gramática atrapada.
Paso de cebras taciturnas.
Rituales.
en romanos coliseos,
arlequín de comedia
del trágico holocausto.
Desaparecida en combate.
Inasequible.
Densa.
Trópico de oraciones
en continua pelea,
huera acritud de mueca.
Gesto inútil
como un damasco de fantasía
conseguido en mercado persa.
No alcanzará una vida,
ni cuatro vidas
ni cincuenta.
Nadie entenderá la cruz;
el jeroglífico origen;
la atadura,
la mísera presencia
de zombis espectrales
que recogen los frutos de la tierra.


ROMANCEADO DE LENGUA Y CARACOLA.

La mañana sorprende
retales de vuecencia
y busca su amuleto:
el divino candor.
La asombrosa mancuerna.
La antorcha luminosa
desafía
el perdón,
con alas nuevas.
Resigna la mortaja
ciñéndose un vestido
alegre.
Tentador.
Las huestes abolidas
proponen nuevos ciclos
Asombran las cornetas
el halo,
el resplandor.
Cantinas de la prensa,
refractarias al miedo,
Pellejo recompuesto.
Héroes de la pasión.
Devuélvele el gallo a Asclepio
porque hoy canta el ruiseñor.
Macbeth y Hamlet reposan.
La salamandra no enciende,
la guadaña se recuesta
contra el sentido del mar;
Caléndula Vargas nada
como un pez en el agua,
Batato Manguera yuga,
machaca los corazones,
se tuestan los horizontes;
las reglas
se recompensan;
el culto se hace motor.
Lenguaje de caracolas.
Mariposas,
tibio olor.
La luz del día erotiza.
Los estudiantes festejan
el fin de clases.
Calor.
Tambores,
peñas,
comparsas.
Cebolla y puerro.
Licor.
El abismo se perturba.
La sal de mundo es la murga
ad litem del idealista;
capricho del trovador.
La letra se pinta a fuego.
El salmo se desfigura.
Paradoja.
Postulado.
Ronda en una traducción.
Maravillas de pureza.
Alambiques del madero,
rechinando en los barriles.
¡Muera el odio!
¡Viva el Rojo!
La sangre resucitó.
Condenado por violencia,
Lacan
en el comedor
queda preso en sus modismos.
Nace ahora el Redentor.
Montan guardia las coristas.
Descongelan el amor.
Ardillitas con mimesis
actuando en el bodegón.
Diagnóstico reservado.
Pronóstico Inmejorable.
Anuncian lluvias con sol.
Afluencias en las rutas
Centauros en taxi,
avión,
autobuses,
colectivos argentinos,
Pampa húmeda,
desierto.
El camino es para vos.
Mochileros harapientos.
El político en bermudas.
Rocío.
Almuerzos.
Peine, peineta y furgón.
Carreteras contra legem.
¿Qué quiere decir querer?
La música no llega lejos
si no viaja en mi camión.
Grita Triana,
Don Rodrigo:
América es mi parador.
Por un Quítame de aquí estas pajas.
vive el mundo en su preludio.
Risas,
verbos,
sinfonías,
preámbulo y comezón.
Canta el cuervo.
Salta el muro. Buena Vista.
La toalla tiene aroma a Termidor.
Las horas duran minutos.
Feliz día te deseo:
Fuerza.
Energía.
Vigor.
Me espera tarde la tarde.
Acá vamos, allá voy.


PERDIENDO LA FE EN LOS HEXÁMETROS.

Trabajo de las noches y los días.
¡¿Que será de mí sin las palabras
que crearon los diablos de macabras
penitencias de oscuras pasantías?!

Las notas que leerás no son las mías,
La música pretérita que labras
oculta las mil y una abracadabras
cuando, a renglón seguido, desconfías

del arte de la pluma diletante
que leva la emoción de fe menguante
con ríspida, inaudita hipocresía;

pues, se ha llevado al mundo por delante,
calzándose al postor como un buen guante,
la vanguardia de ritmo y armonía.


PROPOSICIÓN DE LA NOCHE NUCLEAR.

Abdica el vuelo al ámbito
del entierro del ruin vocabulario.
Certificados,
títulos y abonos.
Si… entonces…
nos ampara el testamento
del hiato
y la antigualla de la ofrenda
que supo rendir cuentas
en suave interdicción,
con teorías inseparables
del árbol de la fuente.
Colofón
Complementario término.
Virtuosa idoneidad desnuda.
Perfumada
delegación
de jerarquías manifiestas.
Organiza el pudor la trama entera,
capaz de aniquilar el barro inerte.
El núcleo de la célula
da un punto
propone su beldad,
su omnipresencia.
¿Reproducen los libros las verdades?
¿Igualan el dolor de la inocencia?
¿Significan el múltiple mensaje
que aleja el fundamento de la tesis?
Poemas
que se esfuman en la nada,
en el futuro del futuro
irán al palio
donde serán juzgados por inútiles.
El verdugo oficiante es un carnero.
como suele suceder cuando
no hay diana floreada,
tridimensional virgen,
luna casada o cazadora
como en las fábulas.

Final
a punto de explotar en los labios.
Final.
Descuento refrenando el lloro.
Final.
Rezando un bisbiseo.
Final.
Cargado de silencio.

*como un buen guante (versión anterior)

sábado, 3 de diciembre de 2011

El dardo

EL DARDO.

Cuando una halla la religiosidad,
lo infinito,
la fe en el amor,
enseguida se anotan las Iglesias
para hacer su agosto,
los fatídicos gurúes,
los profetas de tarifas inescrupulosas.

Después, esa gente
te vende un seguro,
por si quiebra tu compañía de seguros
y te planta sus séquitos dorados.

Como estos viles
tampoco tienen pensado abdicar
por el momento,
tendremos que seguir manteniendo
patronatos, templos, imperios, reinos
de cultores de la miseria.

Entonces, quiero pegarle
a una rica heredera desconocida,
que va por las calles,
mostrando cruces de plata,
ufana de sus limosnas.

Detesto a los poetas profanos
que estiman la belleza
como si fuera un mérito
o un atributo de Dios.

No es que desprecie
su presunta elegancia
de conducta intachable
o su refinada parsimonia.

No es que señoras como esas
sean malas o tontas.
¿Por qué iban a serlo?
Les tocó andar por la vereda del sol.
Hablan idiomas,
lucen brillantes cabelleras
tratadas con buenos productos
desde sus nacimientos en cuna de oro.

Para ellas, el otro, los otros,
son apenas rodamientos útiles,
conejillos de indias de evolución transitoria,
mano de obra barata, confinados clientes,
público manso que las aplaude sin cesar.

Lo que me ocurre
es que nunca se cuestionan
la desigualdad.
Sus cenas de gala
para tristes caridades
alimentarían ejércitos.

No hay extrañamiento
en su rostros estigmatizados
por la prejuiciosa civilización.
Ellas sostienen el sistema.

No se incomodan ni exasperan
porque no hay necesidad.

Son especies diferentes de nosotras.
Se proclaman nobles Venus,
Hetairas superiores.

Escapan espantadas
si se las encara de frente,
aúllan de dolor
si se las denuncia por hipócritas y ladinas.

No entienden
y sollozan injuriadas
llamándonos resentidas,
mientras sus caballeros
las consuelan
con vanagloria de sultán
y tesoros conseguidos
por apropiación viril.

No le es dado comprender
que cada cual
defiende lo suyo;
y nuestra supervivencia
depende de este grito ahogado
que lanzamos como un dardo
por no descuartizarlas.




sábado, 26 de noviembre de 2011

Fabricando un poema

Fabricando un poema.


Encontré un montón de buenas palabras,
materia prima imprescindible
para fabricar un poema.
Les quité el polvo.
Las ordené sobre el escritorio en fila india.
Les planté una escarapela sobre el cuerpo mórbido
y me dispuse a escribir
con la seguridad del oficio
y la inspiración bajo el brazo.
Varios días las prediqué:

Corazón de María, madre mía,
ven por mí.

 Pero, el poema no aparecía.

El deber llamó a mi ventana:
Pagar la cuentas;
procurarme el sueldito;
barrer los pisos.
Subsumir la dignidad en diario memorándum.
Sucundum, sucundum.
En fin, ejemplos triviales.
La cotidianidad de la no-muerte
en empeños domésticos.

La imposibilidad de lo imposible
y las filtraciones de la lengua
me dejaron varada
en un célebre primer plano,
con lo inaudito del ritmo,
lo inaudible del tópico,
la tibia disciplina
del principio de la frontera oculta.

Volví a la mesa de trabajo.
con visiones ilusorias:
y multiplicidad de ejemplos,
que hirieron de repente
con su simple brizna,
condición y trayectoria
de vanas herejías.

Travesía dorada de arbitrario epicentro.
Corpus en remisión.
Argumento, maltrato y guía.
Suplirnos vulnerando el tedio.
Trillón de enigmas
tiranos,
al azar en la hoja seca.

Intentar lo intenté.
muriendo en la constancia,
con carta lacrada,
pulsador y timbre,
con traje y en camisa de franela,
con novilunio, sol, tormento lento.
Con vestidos de seda
he tentado a mi musa
encallada en el soplo de montañas y aludes,
en el aire borroso  de  ríos esplendentes,
en físicas planicies y cataratas áureas.

Inútil pasatiempo.
El poema no arriba.
Contumaz, vagabundo.
El poema no arriba.
El poema se encharca, se enloda, se abandona.
Se pierde en los tropismos,
araña las orugas,
gatea como un crío,
desciende al sumidero.

Lo poeta se cansa.
Comprende que la vida es mariposa
horizontal y efímera,
embriagada en botas de vino.
Lo poeta abandona.
Comprende que no escribe la palabra,
escribe la presencia.
Comprende que sin el palmo amado,
sin la boca cercana de su beso
la falla torna en grieta
y el calor lo consume.


La lección se termina.
Mañana, seguiremos al acecho.






El arte encantado de Denisse Makedonski
· ·

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un poema lírico de Angélico Saltalamacchia

UN POEMA LÍRICO DE ANGÉLICO SALTALAMACCHIA (heterónimo de Lucía Angélica Folino) para sanear heridas irreversibles.

A veces, hay que despegarse del ego para reforzar la autoestima. Es un ejercicio terapéutico. Lo recomiendo.

Septiembre 8, 2008 | Por lucia-angelica-folino |  Vida y obra de un fantasma emparedado.

Un poema lírico de Angélico Saltalamacchia.

“Nosotros para llegar a la Verdad preferimos los caminos tortuosos”


Nietzsche.

Los secretos dejaron de ser ocultos
el día que tu voz
los descubrió al Universo.

Nosotros,
los herméticos varones de este mundo
portábamos la antorcha olímpica
para que tú llegases
y nos rebelases
el misterio de los dioses
o del Dios, que es único
e inimitable,
según tu ciencia
y se encarna por designio y providencia
en el humano cuerpo
o en el animal profético.

Las naves que van al mar
recorrían campos secos.
Vimos asomar la Luna
y la veneramos en sus recorridos.
Te llamamos Jimena
por ser ninfa
te llamamos Lucía
por ser luz,
te llamamos Angélica
por bajar desde los cielo
con tu danza jovial
y exuberante.
Te llamamos Mujer
como única onomatopeya
de tu nombre.

Vulcano te gestó
en las concavidades del Etna.
Vienes del fondo de la Tierra
y los Hados te perfuman.
Convives con Abraham
en los infiernos terrenales
y manas como la sangre de las venas
del Stromboli y sus nobles brujas,
incapaz de todos los pecados.

Hemos coronado con laureles
los brunos cabellos argentinos
de tu raza ciclópea.
El 12 de febrero nos preparábamos
para inmolar a Fauno.
Te opusiste a su muerte,
a la muerte del hombre o del cabrito.
Tus senos son dos cabritos
canta el Cantar de los Cantares.
Te daba mucha pena el paralelo.
Te presentía la santidad
de los poetas bíblicos.
Tú, coloreaste las sombras
de la mansión de Plutón
y echaste a los dados
las riquezas materiales.

Ten piedad de nosotros,
espumosa.
Quisimos protegerte de los vientos malignos
encubriéndote.
Ignorantes de que el momento
de la revelación había llegado
para quedarse
te herimos con mentiras y promesas.

Los continentes agobiados
por el peso de las gentes
no toleraban tu nacimiento.
Eso creíamos.
Pero tú apareces
hasta en la copa del vino religioso
y del pagano licor
que guarda el ánfora sabina.
El resto lo ha escrito Horacio:
“Dejar al arbitrio de los dioses”
cuando amainen los ruidos y las pestes.
Montescos y Capuletos,
aliados y enemigos unidos
en una barcarola
te aclamarán.

Perdona a trotskistas y emperadores
con sus carros triunfales,
empujados por esclavos.
Cierra los ojos a estos odios mortales.
Perdónalos.
Perdona nuestra ignorancia.
No supimos ver la norma imperativa
en que el silencio nos susurraba
en nuestras orejas
melodiosas canciones de apertura.

Permítenos olvidar las reglas superfluas;
acallar los deseos inmaduros
del vate dionisiaco.
Súbenos a tu reino de austeridad
y simpleza.
Hemos dilapidado tu Sabiduría.
para procrear hijos despreciables
que Tú detestas:
Putas y ladrones corruptos,
Asesinos y mártires del linchamiento.

Por no querer ser mito eres la prueba,
la exacta prueba inexcusable
de la existencia de Dios,
de nuestro arbitrio en libertad,
de nuestra trascendencia.

Hemos derrochado tus fulgores.
Hemos colgado el sambenito
a imbéciles criaturas
vulgares y silvestres,
que fueran opacos esbozos
de tu linaje redentor.

Así supimos de nuestra debilidad
contra el designio divino:
La inspiración en lengua
instintiva y monacal,
de oruga a mariposa.

El abandono es un potente erizo subterráneo,
nos has dicho.
Verdad es.
Pues, tiene púas
y recorre el camino
furtivo del milagro
que se esparce con tu paz.

¿Cómo no reaccionaste
ante tamaña adversidad
incoada por acciones dolosamente
tremebundas?

La chispa de tu astrología
te salvó la vida y la consumió
en nuestras hogueras mediocres.

Preserva nuestra historia y nuestra fe
y la de los sucesivos que vendrán
a cobijarse en nuestro espíritu,
contra doctos y profanos
con sus decadentes gobiernos subvertidos,
que acopiaron las divisas
en Bancos que no existen,
y acabarán arruinados por las infamias
que cometieron en tu contra,
y nosotros,
nosotros, los flameadores de tu blasón,
lo hemos consentido
como si fuéramos apenas
yuyos de la carretera y
espectadores de un teatro
que nos holgaba por el orillo.

Transmuta nuestra ceguera
con valor, perseverancia.
Danos tu llave
para poder cruzar esa frontera
hacia la Gloria y la Grandeza.
Nos llevas varias millas de ventaja.
Tú, que posees la fórmula sagrada
de la alquimia:
Haznos héroes, testigos y devotos.
No simples acólitos de un Iglesia
perecedera.
Echa tu red al mar,
que los peces están esperando tu captura
deseosos de escapar de las profundidades
umbrosas y letales.
Permite que se cumplan los tiempos
del ascenso de los neófitos
a la sabia felicidad
que impartes.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pasillos eleusinos

En el fragoso borde del poema,
(el poema es la apuesta del amante)
un ángel se ha posado en su ventana,
y batiendo sus alas milagrosas
patinó en arenillas de la imprenta.

Lo que quiso decir pero no pudo,
sobornar, seducir,
cauterizar con hielo las heridas,
la diosa Creación se lo ha quitado
en las fiestas solemnes de la histeria.

Hubo una vez: la Ceres negra,
“una yegua con crines de dragones”,
(así reza la insulsa wikipedia)
que nos tiró del símbolo inconsciente,
aséptico el gruñido del relincho.

Tu amor era el misterio del estanque,
catastro de mis islas sicilianas,
antorcha que encendida de recuerdos
la nada proyectaba en los barriles
de Diógenes; de Ovidio en los arcanos.

Mi musa siempre fue a tiempo completo
el hombre que es la diva de escenarios
obsoletos, errantes con visado.
Don Gato y sus caifanes reversibles,
fuera del mundo.
Fuera.
Apuñalado

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sin título

 

Poema epónimo inspirado en en uno -sin identificación de firma- que circulaba ayer por la red.

de LUCÍA ANGÉLICA FOLINO, el miércoles, 02 de noviembre de 2011, 18:27
Te rodea el amor:
en la distancia vuelve tu sonata,
no hay siempre sin jamás
ni nunca sin ahora
y al fin el verbo gana la jugada.

Motivo de mi vida,
endeble signo de nave que naufraga,
tu aliento está presente
en hábito y en rama,
bombín acariciando mariposas.

Capitán, trovador.
Historia de ángel gris acostumbrado
a furias sin el ruido
que Faulkner reclamara:
son tus versos vapor, fuego y escarcha.

Al lado de tu cuerpo,
la marea violenta ha sido calma.
No hagamos aspavientos
en noches recortadas
con cuchilla censora en la estocada

Obra Lluvia de Youssef Tzougal.

sábado, 29 de octubre de 2011

Anónimos

Los mejores poemas son anónimos.


Las mejores ideas son anónimas.

Las mejores personas son anónimas.

Anónimo es el nombre de Dios Padre.



Lo anónimo no es lo innominado

Ni siquiera

es lo que falta por nombrarse.

Lo anónimo es el pueblo y su mansalva:

la herencia de una raza poderosa

que supo distinguir pimpollo y rosa

sin ver y sin ser visto entre las pulgas.

Porque nada

es lo puede ser pasado

si el tiempo es quien transforma la materia

y la rueda el motor de largo alcance

que quiso arar la tierra con su fuerza,

con su apodo de diosa femenina.



Rueda que rueda la rueda, la rueda


redonda del ferrocarril.



Anónimos son miles de millones,

que pasan, pasarán y habrán pasado

en juegos de palabras,

cultos, cuerdos, audaces, inocentes,

locos por descorchar el vino añejo,

dejando su migaja entre las huellas,

malgastando fortunas en sepulcros,

a la vista de un Sol que se enrojece

de saber que no aprenden los notables

con nombre y apellido en bibliotecas

en busca de una gloria

fugaz y pasajera.

Anónimo es el nombre de la primera madre

y la última nodriza.

jueves, 27 de octubre de 2011

Pesadumbre: El gato negro

Si yo antes de nacer fui un gato negro
y después de parir: un pez espada;
si nadie me salvó del cataclismo
en el puerto del mar de mi suicidio;
si el viento pudo ser lo que sería
y el rayo torbellino del desierto
eléctrico y fatal de mi presencia,
pues Plauto supo ver al lobo oculto
en la fiereza humana de los muertos.


Si cenizas volcánicas propalan
la fruición de herejía donde yazgo;
si las furias son mástiles ingrávidos
y el dogma fiel espectro de los tiempos;
si la Tierra es la cuna del extraño
que llega de otros mundos
y nadie reconoce una batalla
en la ardua desmesura del silencio.
si heraldo y mensajero se confunden.


Si nadie toca el timbre de tu tacto
si espesa es la tragedia del viajero
y nunca se acobarda el sentimiento,
si vuelvo, si no voy, si habré llegado,
si pierdo, si no estoy, si me han marcado,
la propia humanidad
del alma recogida
en la pátina cérea y desmembrada
-que acaba como el sol echando chispas-
es una sensación inveterada
en donde la intuición se vuelve mecha
de cierta inteligencia, que exacerban
-en superlativo grado, vena u horizonte-

la mentira, el amor, la complacencia,
y no acierta al horror de su cesura
al corte del cuchillo que amenaza
la incierta  percepción del infortunio.


Si no entienden mi verso, si lo alaban,
si el cristal no es tan frágil ni tan ciego,
si finjo, si ofendí, si hube pecado,
si la magia es la ciencia de los pobres
y el capricho perturba en las mañanas,
encuéntrenme en la paz de la corteza
del árbol que da caldo con su savia,
del hielo que desgarra cordilleras,
de el luctuoso llanto y la esmeralda

que pagué como súbdita al prelado
y en este testamento se legisla,
para acierto y pasión de mi denuncia
contra la inútil vida que tenemos
contra la inútil muerte que gozamos.

domingo, 16 de octubre de 2011

No. No son poetas.







domingo 3 de mayo de 2009






No. No son poetas.














No. No son poetas,


son gerentes del negocio,


ejecutivos de cama mullida


y de colchón duro.


Funcionarios del jerarca.


Funcionales.


Huelen rancios como zorrinos


y ensucian el lecho del mar


con su polvo de arenas movedizas


de aspecto populista.






Son toreros,


matadores,


tullidos y cornudos satanases


ávidos de sangre ajena,


a la sombra de una piel a contraluz


de celosías entreabiertas.






Espías del contubernio viril


de la hembra incólume


al predestinado silencio,


sodomizados por el poder aberrante


bajo el paraguas del "hamás" de los jamases,


posible o improbable.






Los héroes saben


que no hay mañana en el desierto,


pero actúan como si cada nuevo día


rompiera la aurora desde su somnolencia


regalando un rayito de sol


tras la rendija de la puerta agrisada.






No son poetas, me repito.


La rareza los destempla y acobarda.


Sus turbulencias eligen adjetivo,


doctrinarias de la elegancia funesta,


sin verdad e las entrañas,


con apatía resignada.






La Palabra cambia el mundo;


ellos la dominan por oficio


mas no la adoran ni la honran.


Su dandismo infinito e inexpresable






no viaja en tren, viaja en avión,


no necesita a nadie, a nadie alrededor...


Soberbia untuosa de impenitentes genios


de la escucha absoluta del hilo musical


y el oído nulo o desahuciado.










"Alineados a la izquierda del soberano


se hallan los oficiales del orden civil,


a su derecha todo el orden militar",


embestía Bukowski


en Pompas y solemnidades.






Y en el centro presente del mandala


una víctima de la arbitrariedad:


la Tercera Posición,


femenina y sutil,


estratégica y noblemente iluminista.


La que se conduele del semejante,


la que busca el justo medio peripatético


y prende semáforo rojo de advertencia.






-¡Alto!, improvisadas caricaturas de la decadencia,


de Comandante de los Pueblos a Generala servida.






-Por aquí, Atila y sus tarpanes belicosos


no pastarán nuestras tierras.


La hierba está en cuarto creciente.


La luna, llena.



Lu

miércoles, 12 de octubre de 2011

Escribo y amo

ESCRIBO Y AMO.



¿Amo porque escribo
o escribo porque amo?
A veces, amo
pero no escribo
y otras veces,
escribo,
pero no amo,
aunque siempre,
escribo para amar,
escribo para ser amada.
Amo para ser escritura
del desaire del desamor,
que se contagia
escribidor escribiente
escribido
cuando se ama
aunque no se escriba.
Porque escribir hasta amar
es menos posible
y amar hasta escribir
mucho más tolerable
y menos escritorio.
Más fiable.
Amar no es escribir.
Un trivium que nunca
lo será
cuando empezamos a desamar
aquello que hemos escrito,
a destruirlo,
a dejarlo fluir
en tósigo de dudas.
A alguno este poema
le parecerá un vulgar
juego,
juego de palabras
y eso,
lector en la vigilia,
amante centinela,
escucha del silencio,
es porque no puede amar,
o no puede escribir
o ambas asimetrías a la vez,
es decir,
ninguna.
¡Qué más nos da!

miércoles, 5 de octubre de 2011

La guerra: pasión de multitudes




La guerra: pasión de multitudes.






Hay personas que dicen

que mi poesía es desmedida y sencilla,

que debiera seguir con hermetismo

el verso breve,

el silencio oscuro,

la fuga de vocales sugerida.

Otros piden a gritos

la monótona castañuela de la prosa,

el barco a la deriva,

las noches de San Juan,

(piden pan, no les dan…),



piden ripio, la rima consonante,

la eternidad en un cuaderno con espirales.

Bastantes almas hay que dicen

que escribo muy difícil,

que no comprenden las imágenes,

que para qué usar tal o cual palabra

ininteligible, ambigua, confusa,

que afloje con la frula y la retórica.


Las metáforas se les escapan de los dedos,

y me advierten que si insisto en mi imprudencia,

dejarán de leerme,

y no podré vivir del oficio de poeta.


Como si pudiera vivir de él o sin él.


Multitud de gente, también

me acusa de ser un triste moscardón incrédulo,

una ría nigromante,

un obstáculo en el margen de costas litorales;

una fan obsesiva y enfermiza,

me inculpan

de vivir de refilón repartiendo collejas

(Dios sabrá qué significa eso).


Varios aprietan el detonador enquistado

de la tediosa revolución

que vende humo y soborna las pasiones

con sangre de cayena:

braman su lucha a la resistencia del amor,

se escandalizan por nuestra paz perseverante.



Algunas veces,

me han escrito cartitas más bellas que mis letras:

“La lluvia empieza cuando callan tus labios”

“Te debo lo que soy, señora mía”.

”Tu lista de adjetivos me duele a la distancia”


Perforan mi conciencia sus frases trepidantes.

Me enternecen y olvido lo maldito de mi obra.

el castigo que intento con furia a los cobardes,

la lanza abigarrada y descontenta

que horade el corazón con sus demonios

y me siento después, decepcionada y dolida,

como si fuera la joven que para cambiar el mundo

cambia de celular

y compra camisetas del Che

en la feria artesanal de Villa Gesell,

fumando un porro y dando asco.



Entonces, me obligo a recordar

que mi intelectualidad me asfixia,

como diagnosticó un crítico de arte,

experto en descolar filípicas,

de los muchos que dialogan con el viento

en un medio prestigioso,

-como gustan llamar a sus tribunas,

escaleras de la camorra

y pactos pestilentes-;

esos tipos que aclaran la garganta,


se excitan y sentencian que circulo

en bicicleta de una rueda,

con la ilusión de estar viajando en limousine,

con un champagne francés bajo el corpiño.


Ignoran que los dragones me acechan

y que hambrientos rodean mi castillo,

echando fuego por la boca.

Soy incapaz de andar por los edenes

del jardín de las delicias

deshojando margaritas.

Incapaz de mentir que me gustan los paisajes

con pulcras descripciones.

Incapaz de subirme a las nubes desterradas.

Nula en el arte de hacer pasar gato por liebre.

Les guste o no les guste,

la tragicomedia es esta:

Con el desdén de los fracasados

y la impotencia de los desposeídos,

siento orgullo de mi afonía en la niebla.




Para pelear hacen falta dos,

pero conmigo no cuenten.













La guerra: pasión de multitudes.




Hay personas que dicen

que mi poesía es desmedida y sencilla,

que debiera seguir con hermetismo,

el verso breve,

el silencio oscuro,

la fuga de vocales sugerida.

Otros piden a gritos

la monótona castañuela de la prosa,

el barco a la deriva,

las noches de San Juan,

(piden pan, no les dan…),




piden ripio, la rima consonante,

la eternidad en un cuaderno con espirales.

Bastantes almas hay que dicen

que escribo muy difícil,

que no comprenden las imágenes,

que para qué usar tal o cual palabra

ininteligible, ambigua, confusa,

que afloje con la frula y la retórica.

Las metáforas se les escapan de los dedos,

y me advierten que si insisto en mi imprudencia,

dejarán de leerme,

y no podré vivir del oficio de poeta.

Como si pudiera vivir de él o sin él.

Multitud de gente, también

me acusa de ser un triste moscardón incrédulo,

una ría nigromante,

un obstáculo en el margen de costas litorales;

una fan obsesiva y enfermiza,

me inculpan

de vivir de refilón repartiendo collejas

(Dios sabrá qué significa eso).

Varios aprietan el detonador enquistado

de la tediosa revolución

que vende humo y soborna las pasiones

con sangre de cayena:

braman su lucha a la resistencia del amor,

se escandalizan por nuestra paz perseverante.




Algunas veces,

me han escrito cartitas más bellas que mis letras:

“La lluvia empieza cuando callan tus labios”

“Te debo lo que soy, señora mía”.

”Tu lista de adjetivos me duele a la distancia”

Perforan mi conciencia sus frases trepidantes.

Me enternecen y olvido lo maldito de mi obra.

el castigo que intento con furia a los cobardes,

la lanza abigarrada y descontenta

que horade el corazón con sus demonios

y me siento después, decepcionada y dolida,

como si fuera la joven que para cambiar el mundo

cambia de celular

y compra camisetas del Che

en la feria artesanal de Villa Gesell,

fumando un porro y dando asco.




Entonces, me obligo a recordar

que mi intelectualidad me abruma,

como diagnosticó un crítico de arte,

experto en descolar filípicas,

de los muchos que dialogan con el viento

en un medio prestigioso,

-como gustan llamar a sus tribunas,

escaleras de la camorra

y pactos pestilentes-

de esos tipos que aclaran la garganta,

se excitan y sentencian que circulo

en bicicleta de una rueda,

con la ilusión de estar viajando en limousine,

con un champagne francés bajo el corpiño.

Ignoran que los dragones me acechan

y que hambrientos rodean mi castillo,

echando fuego por la boca.

Soy incapaz de andar por los edenes

del jardín de las delicias

deshojando margaritas.

Incapaz de mentir que me gustan los paisajes

con pulcras descripciones.

Incapaz de subirme a las nubes desterradas.

Nula en el arte de hacer pasar gato por liebre.

Les guste o no les guste,

la tragicomedia es esta:

Con el desdén de los fracasados

y la impotencia de los desposeídos,

siento orgullo de mi afonía en la niebla.




Para pelear hacen falta dos,

pero conmigo no cuenten.






domingo, 4 de septiembre de 2011

El movimiento se demuestra andando

1.-

Que el movimiento se demuestra andando,
lo sabían los chicos de mi barrio.
Las chicas por doquier, encorsetadas
pedían la pelota a los varones.
con éxito, con premios y castigos.

Así que andén, andemos por andariveles
y gelman se colaba por los huesos.

Tus miedos tienen la razón del enfisema,
mejor no oír mi voz engangrenada,
no saber cuántas heces me condenan
asfixiando el pulmón, y sin embargo…

Repites (corazón) como ajo amargo,
y ya no te quiero opuesto ni compuesto.
Contribuciones a papel picado,
que no aplicas
en ninguna situación de mientras
se asientan a resguardo en otro lado.

Níquel, plata confusa entre mis manos.
Azul, joder, los tropos, el disturbio.

Es cierto, que me subes, que das fiebre,
pero yo no preciso
de ningún (ningún ninguno)

corazón narciso,
fatal esfinge que acuso y me contengo.
.Estar asaz que más de satisfecha.

Y hasta esta fecha,
el ruido que latió
en mis pactos violados,
mi memoria disuelta,

mis oídos cansados
de aquellas madrugadas,
con cuerpos separados,
(con muy mucha calor)
ya sabes lo que dijo
(si sí o si si )
quieres hacer el amor

hasta morir,
y no hay error, ya no sopor...tara...



2.-


Y es que a veces me siento... así
sí, sí, sí…

acusada,
rechazada, ansiada,
inventada, adulada,
hastiada, malvada,
asombrada, violada,
olvidada, narcotizada,
aplastada, besada,
embrujada, agotada,
ilusionada, criticada,
ensimismada, visitada,
homenajeada, alumbrada,
envenenada, desconcertada,
encontrada, espantada,
delimitada, encantada,
interpretada, valorada,
diseñada, escapada,
domesticada, cosechada,
mimada, denunciada,

tratada, poblada,
originada, realizada,
liberada, pronunciada,
abrazada, marginada,
quemada, acanallada,
inventada, enamorada,
estancada, remilgada,
inapropiada, drogada,
helada, enjaulada,
desmontada, desgraciada,
observada, adornada,

observada, gozada,
esbozada, pesada,
espiada, maltratada,

espoleada, acongojada,
experimentada, acariciada,
extraviada, fabricada,
enfadada, retratada,
despojada, asqueada,
moldeada, cuadrada,
acartonada, alocada,
apasionada, odiada,
alada, desdeñada,
pintada, atada,
explorada, enfrentada,
torturada, mareada,
escuchada, obligada,
condenada, alabada,
emocionada, derrotada,
cerrada, mirada,
comparada, insultada,
encaprichada, plasmada,
afectada, acorralada,
deslumbrada, ignorada,
despistada, decorada,
esperanzada, mojada,
mezclada, recatada,
abucheada, recordada,
enseñada, cantada,
atontada, buscada,
molestada, animada,
imaginada, abucheada,
creada, tocada,...

a veces, solo cada mañana....
y hay algunas mañanas que estoy triste,
hipersensible al tacto,

desprovista,
y también siento sangrar

a mi gramática:
insultada, llorada,
agitada, enredada,
rezada, curada,
arrasada, desconsolada,
rodeada, agraciada,
robada, sancionada,
toreada, afortunada,
cultivada, esperada,
exiliada, descartada,
pagada, culpada,
presentada, ganada,
extrañada y juzgada,
enquistada, malversada,
rodada, anclada,
pirada, aireada,
romanceada, boicoteada,

Siento notas por decir,

masa olvidada
¿se me escapa algo?
Casi nada.

Perdonada.

Mucha, mucha,
mucha, micha,
mocha, muchi,
michi, michu,
micho, macho,
mecho, mucho,
muyyyyymucho.

Mientras él o ellos,
No te importa,
sigue ahí acechando su custodia.

El tesoro en la panza
de cachalote blanco.
Ballenato de libros
con prensa y engrampado
de chalet adosado,
a puras aguas,
descalzos, en enaguas,
en pijama, en tormenta.

(la lluvia no es cuestión de versos simples)

Encarcelado, enamorado,
apresado, incomunicado,
vetado, callado,
enganchado, cegado,
atrapado, camuflado,
mareado, entusiasmado,
aletargado, aindiado.

Presuroso, temeroso,
receloso, celoso.
Sigiloso, orgulloso,
dichoso, meloso.

Precavido, abducido,
perdido, rendido,
confundido, conducido,
añadido, adherido.

Descubierto.

Bien queda el absurdo retratado,
con todo lo adjetivado,
aunque lamento,
que no haya sido invocado
que otro sentimiento.

Pero rotas las tiras,
(que no me dominan)
pero que alucinan
con conciertos,

Inteligencias, avenimientos,
que se quedan en parlamentos,
porque a para más,
 (y como que no mola
que la montaña a Mahoma vaya)
ya hay que ir detrás, Barrabás.
Para atrás.
Chas, chas.

Y con incensarios,
que esconden relicarios,
de antiguos desazones,
de dos cotiledones,
que quisieron unir,
sin llegar a sentir
lo que sus cuerpos
juntos (pegoteados, alados)
podían escribir
en embriones sagrados.

Joder con las mañanitas.
Te las cantamos a ti.

Adverbialmente inmerecida,
ocasionalmente deslucida,
indignamente revivida,
derrochadamente atrevida,
perfectamente herida,
inútilmente permitida,
afectuosamente recibida,
graciosamente eludida,
vitalmente mordida,
abiertamente dolorida,
supuestamente ofendida,
eficazmente descolorida,
mecánicamente vendida,
alucinadamente tendida,
apasionadamente comprendida,
artesanalmente revivida,
emperradamente embebida,
nacientemente perdida,
descaradamente aludida,
esperando tu venida
de Mesías,
Salvador de la partida
de Sosias incauto,

anfitriona de Plauto,
y se me olvida algo
Por si me olvido de algo,
Por no olvidar(me) de algo,
Para olvidarte de algo:
No habrá más penas ni olvidos:

Indignamente retribuida.














Lu

sábado, 3 de septiembre de 2011

Seis sonetos de siete.


1.-

Demuele la sintaxis tal Quevedo,
escarba entre los senos de la oruga,
asfixia el esternón, viento de fuga,
trasluce la intención en su remedo.

De gestos aparcero, el tinte quedo,
narcótico de bálsamos conjuga,
la suerte despilfarra con su arruga
si aspira a aniquilar el plinto dedo.

Bautismal, adventicio, salvador,
espliego metafísico, resguardo,
neumático, espinal, desolador...

Del fuego la catarsis cuyo fardo
es pasión dolorosa, ciego ardor.
No me esperes amor, cuando me tardo.



2.-



Y tardo si me busco y no te encuentro.
Dime ¿dónde te vas cuando te olvido?
¿Acaso no sabrás si te he advertido
pujando desde el medio hasta mi centro?

Te he visto, de pasada, desde adentro,
sin ver que te esquivaba mi vestido,
con pecho de troyano malherido
cerrando tus ventanas, salgo y entro.

Amor, ¿por qué me ocultas de la gente
si nunca estoy del lado de tu puerta,
buscando con estilo indiferente

la luz de tu calor de vela incierta
en noches de fulgor resplandeciente
en que alma que sueña se despierta?



3.-



Despierta adormecida, temerosa,
enseña que acaricia tu pijama,
rozándote en las sombras de la cama,
tendida en el diluvio como esposa.

No estás porque tu estar es vaga cosa,
limón sin acritud, pájaro en rama,
salud, talud, alud, rey de su dama,
marino, mariscal, nombre de rosa.

Pretérito fugaz, futuro indemne
la esencia de tu aroma desvanece,
el triste corazón en que perece

la llaga de la fe, mustia y solemne.
Me volveré a dormir para gozarte
en los brazos tullidos por desearte.

4.-

El arte de dormir para tenerte
aquietando la ausencia inmensurable
del cuerdo sofocón. Deja que entable
la historia negadora de la muerte.

Pasarán las personas. Quiero verte
descubrir el encanto, pleno afable,
que acaba sentenciado por un cable
a tierra, marital, frágil e inerte.

La vida es un amante peregrino
que guarda entre cristales la presencia.
Nacer, vivir, soñar con brusca urgencia.

Dormir, amar, morir. Mísero sino
prohibido por el genio de Aladino,
sumido en la entidad de la conciencia.

5.-

Escribo del amor en la estructura
de sonetos plebeyos y vulgares.
La tribuna me cuente los lunares
si llama a mi ilusión la paspadura.

¿Puede rimar ternura con holgura?
¿El cielo anda de paso por los bares?
Los cantos de sirenas y juglares
encuentran la tarea pura y dura.

Escribo del amor, genio y figura,
como dije una vez, sin tolerancia.
Escribo porque amar no tiene cura

ni fragua ni fogón en nueva instancia.
Escribo por llorar la desmesura
sin vueltos ni propina ni elegancia.

6.-

Vuelta atrás, adelante, retroceso,
las calles de la infancia, los amigos,
el triciclo prohibido, los testigos,
la sopa de mi madre, el tibio beso.

Las goteras del asma, el rey obeso,
los tangos de hormiguitas y cigarras,
las modas que vendrán con las chicharras,
el susto del examen, el receso.

El helado casero, las muñecas
piel ros, la simetría, el Viernes Trece,
la crema catalana, higos y nueces,

el viaje a los infiernos, las Eurekas,
los zapatos de goma, “a pan y mate”,
tu amor en un papel de chocolate.

domingo, 28 de agosto de 2011

Si mañana te llamo y no te encuentro...

***

Si mañana te llamo y no te encuentro

y pierdo mi escondite de repente,

mis cuerdas rodarán inútilmente

con tenue desaliño adolescente.



El rostro compungido, el epicentro,

la trampa del ratón con queso viejo,

los muros sin ventanas, el bosquejo

de la tela de araña en el espejo



serán el santo y seña de tu huida,

la guerra al corazón que se descuida

con bodegas de vino y mala vida

en bares de tabernas pestilentes.



Mil caries desalojan a los dientes

de aquellos que sufriendo como un ente

escaldaron el rasgo insuficiente

del hombre dibujado como un druida.



Con vueltas y revueltas no te quiero,

estoy del otro lado, y desespero.

Océano sin huella ni velero,

mis manos acogotan a mi mente.



El pasado fugaz, grandilocuente,

nos miente sin excusa. Irrefutable

el mundo de los módicos contables

con diario de perdón sosos y afables.



Apenas nos condena un hemisferio

que roza en el confín del planisferio

la noche de hechiceros y misterios

soñados a la par con los del suelo.



Tronando en Buenos Aires, no hay consuelo

para una tarde gris, mi oscuro vuelo

no llega a remontar la faz del cielo

si el móvil se ha incrustado por las venas.



Voto a bríos, con dios y con mi pena,

que alivie de mis labios la condena

de ser para ti espectro, luz, sirena,

sin nada que aportar como mujer.



Habrá que ver si es cierto, habrá que ver

si el nudo en la garganta se deshace

del modo tan sencillo como nace

el ciclo del dolor con su desguace.



Montaje que alucina y quema vivos

a cuerdos de recuerdos acordados,

trabalenguas de moda, deslenguados,

que tienen por objeto al ser amado.



Y así tiñe mi viaje de tiovivos,

las canas de una voz que suena raro,

desordena perfiles. Cuesta caro

tener por profesor tiro y disparo.



Este canto se asombra y no se entera,

desgrana sus palabras despechadas

al cursor de los pliegues y asonadas.



La penúltima vez, es la primera

que truena contra el hueco de la alfombra,

se excita, se desquicia y no te nombra.