domingo, 20 de febrero de 2011

Ven

VEN.

A Pessoa.


Ven
Hagamos el ridículo
de nuevo,
grotesco adorado.
Mi portal tiene arrugas
de tanto esperarte.
Ven
como un marido desnudo.
El corazón se ha perdido
entre besos prestados,
endeudados,
mentirosos,
ácidos, espesos,
inquilinos de dioses,
voraces,
caprichosos...

y yo tengo necesidad de ti,
de tus besos simples,
coronados de seibos,
sinceros como una flauta mágica,
de un cuento de ratones,
Ansío tus manos regordetas
apoyándose en mi pecho.
Sé mi carnal,
mi carta de amor
anónima.
Vive mi vida y la tuya
y la de ellos
siempre en cicatriz abierta
como un exceso de pus
que destila todo lo malo
que hubo dentro de mí.
Ven,
no te olvides de extrañarme,
cuando estés conmigo-suyo,
de mirar por mi ventana
y saber de qué color son mis pestañas
ese día.
Ven,
que ya nadie más que yo
abrigará tu regreso.
Ven a olfatearme
a ganarme al dominó
y al tutti fruti.
Que ya estoy brotada
y tu ausencia me agoniza
cada vez que te siento lejos.

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