lunes, 28 de marzo de 2011

Carancho o Es hora de rezar.

Es hora de rezar.

Cayó la noche.

Tu vientre agujereado lo deseaba,

el ojo alerta lo esquiva...

pero en la calle cae

una lluvia pequeña y monótona,

y las veredas rotas

se sientan ante la mesa de chapa

a reclamar su plato de comida.



¡Plegaria! ¡No nos abandones!

¡Cómo si fuera yo el idiota

que cuenta el macbethiano relato

de una vida mísera!

La copa se llena de tormenta.

Tiembla un rayo en la acera infame.

Un orquestado desierto

invade la casa mientras pululan

sombras de agujas y tapires.



El agua de las nubes es el llanto

del hombre ciego.

Parejito. Parejito.

-¿Llueves? ¿Para qué?

-Lo ignoro.



Baile de gusanos y caracoles

en Diciembre.

Pesebre, truenos,

gordinflones en pesadillas,

pinos enanos

que ya no volverán

a sentir la nieve en su espalda.



Es hora de rezar, carancho.

Es hora de acomodar

la pálida estrofa

en la inclemente poesía

de otra Navidad que se acerca

y te encuentra pobre y solo,

húmedo y profundo,

a la deriva de tu invierno.


jueves, 24 de marzo de 2011

El niño desnudo

Sobre una pintura de Pablo Picasso (primeras obras).





“La salvación por el asombro”

Roberto Juarroz.









¿Adonde irá desnudo?

¿Dónde está su ropaje?

¿La urdimbre de la tarde tejerá sus vestidos

de silencio, cuadrado por pliegues inocentes?

¿Marchará a su trabajo?



A fuer de las sequías,

la tierra cochambrosa,

dará vuelta la copa del plato de comida.

Pero él está sin ropas.

No lleva manto o tela que lo cubra del frío,

del tedio pastoral,

del otoño en piojera,

con la burla del viento puesto a modo de umbela.



La coreografía enseña a ordenar los pasitos,

con regla de sarmiento cabezudo de vides,

con rabia filoxera.



Y tal vez sea cierto,

que si los perros ladran,

y los burros rebuznan,

zurean las palomas,

y el gallo cacarea,

será por ir desnudos de pies a las orejas,

con vergüenza del orbe que les quita las prendas,

como este caballito que enjuga sus molestias,

por ver feliz al niño

-al niño que festeja la niña travesura,

su libertad de niño-

y de la mano

lo lleva.

El juego de la Oca y otras cuestiones.

EL JUEGO DE LA OCA Y OTRAS CUESTIONES.







Hoy no escribí versos.

Esto es el juego de la verdad,

en las cuerdas ambulantes,

con uñas de guitarrista:


Primero, me peleé con algunos,

por cuestiones personales.

La envidia huele en su acritud.

La gente no tiene la menor idea

de lo que es la vida.



La oca se distrajo mirando una mariposa.

Pierde un turno.


Son tan niños que creen que los fantasmas

solamente viven en el cine

y los monstruos en las sombras chinescas,

alejados de la realidad.



Ah, claro... salen en la cinta.

Perfiles de manos contra la pared.

Sombras, nada más.



Me aburre un planeta sin vuelo.

Los que opinan sin saber

los que saben que no deben opinar

y opinan.



Me cansa ser la promotora de las discordias

cada vez que quiero ilustrar alguna situación.

Yo no sé mentir.

Pese a quien pese.



Se quedó dormida en el camino.

Vuelve al comienzo.



Si alguien se sintió herido,

tendrá que aprender a soportarlo

y reconocer la diferencia

entre acción y reacción.



Comodín. Tira de nuevo.



Es triste que nos hagan trampa:

con las calculadoras encendidas

todos los resultados son vacíos

e insignificantes.



"Dios no juega a los dados con el Universo"

suena en el bandoneón de Troilo.



¿Cuánto falta para la llegada,

señora Oca?



¿Por qué preguntarme si fui feliz

al borde del final de un sendero

-nada luminoso-

que nunca se bifurcará,

con la gracia del maestro ciego?



Fui la más infeliz de todas.

Con un cinismo que en el fondo

daba lugar a la ternura,

me hago cargo.



Descubre un atajo.

Avanza dos casilleros.


Sierva o esclava.

Estilo poético, posición

política o estética,



Sabiduría e inconsciencia

filosófica,

personalidad dadaísta

y saber obrar

cuando las luces se apagan.



El hombro que imprimió a la palabra

la belleza de anteayer.



Fin del primer acto.

Versos que renovó en tiempos modernos,

sin querer perder "si se pudiera"

la gracia quevediana,

que ha de morir conmigo.


Tiempo futuro del hasta luego.

Desabrimiento.


Llegada.

Correrá el agua todavía.

Un llamado telefónico

UN LLAMADO TELEFÓNICO.



Hola, señora.
La estoy llamando desde el celular.
Siéntese.
Tengo algo bueno que contarle.
Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo.
Cincuenta y cuatro meses de angustia y estupor
esperando el fallo.

¿Vio? ¿Qué le dije?

Hay Justicia. Sí, mi querida, sí.
Algunas vestiduras todavía
se rasgan
y las manipulaciones
son derogadas, por quiebre espiritual
de las mansas multitudes.


¿Me está usted oyendo bien?

Aquí está mi socio.
¿Quiere hablar con él?

Deje, deje.
Ahora no es el momento.

¿Cuándo se enteró que la asesina
era amante del testigo en su contra?

Por favor,
usted tiene premoniciones excepcionales.
Su intuición la salvó de la cárcel.

Si no fuera por el detective que contratamos,
(¿buena inversión, eh?)...
Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo
ni un segundo.

Las pruebas al expediente.

Lo que no se escribe, no existe
“o está fuera de la ley”,
como dijo Discépolo en el tango Cambalache.

Ay, señora, no me llore.

Me comentó su hija
que está preocupada por su salud
y que usted está visitando a un psiquiatra
tres veces por semana.
Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.
¿Por qué le sucedió esto?
No lo sé.
El mundo es así. No se amargue.
45 minutos y que pase el que sigue.

Mire que querer suicidarse por estas
menudencias.

Todo se arregla
con un puñado de plata en este país.
Usted no fue, mujer.
La declararon inocente.
y yo quería felicitarla
por su coraje.

No se ponga nerviosa.
Apenas cuatro años y medio.
¿Qué son cuatro años en una vida?
¿Cómo que mucho?
Nadie va preso por lo que no hizo.
¿Tenía dudas de que todo saldría bien?
I-no-cen-te.

¿Me oyó?

Ahora podrá iniciar juicio
de querella por falso testimonio
y daños y perjuicios.


En ocho añitos más,
verá que los Tribunales
funcionan, funcionan
y
hasta la indemnizan,
si tiene suerte.

¿Qué le puedo cobrar yo?
Sabe que la considero una amiga.
Le admiro la garra de enfrentar
a tamaña banda de mafiosos.
Aunque los abogados
tenemos que vivir, también.
Muchos gastos, imagínese.
Siempre
contará conmigo.

¿Cómo dice?
¿Qué es una fortuna?

Señora, ¿me está escuchando?
¿Por qué no me responde?
No llore, señora.
Por favor, no llore.
Bueno, bueno.
Está bien.
Lo dejamos para la próxima.
Cuídese que el corazón es traicionero
y le puede dar un nuevo infarto.
La llamo pronto.

Buenas noches.

No se olvide de lo mío.

jueves, 17 de marzo de 2011

La chatarra - Poema recién salido del horno



Llamarlos chatarra es darles cierta jerarquía

de objetos inútiles

y contestarle al timo de su inepcia;

por poco un acto heroico

en la colina,

que bebe de la generosidad

de nuestro arcoiris de lágrimas cerradas

con sol en las espaldas.

Dicen que aman la poesía,

per se,

-quien lo diría-,

con gráciles metáforas

de frases hilvanadas

con punta gruesa, hilo Cadena o Tomasito

y el ojo fino de la aguja,

que la presbicia nos impide enhebrar

en las noches sofocantes,

en que los antifaces de las carnestolendas

se parecen a la luna en cuarto menguante

sufriente y moviente 

como un clavel del aire.

La floración de la energía

de las costureritas de Perón

y Eva

hoy se transformó en diáspora

de talentos dimitentes

que estudian en las Universidades

para escapar de cuencas infectadas,

bochornosas,

hacia un destino imperial

que pague en oro negro

lo que se pierde en plata dulce

cada día.

Las fallas de que adolece el sistema

que propongo por vía

de combatir con paz

esas guerras fraguadas,

no tiene aspecto de hombre en el discurso,

ni pelo rojo y cuerpo de flacucha

trepidante,

a la hora de dar luz al pueblo unido,

que cocina ropa vieja en las cazuelas.

Se llama con simpleza por su nombre,

ese nombre de pila o batería

con sabor riguroso del resabio

que deja en nuestra boca el desagrado,

la queja,

el sentimiento de impotencia.

El disgusto molitivo aún se ablanda,

al romperse los núcleos de los átomos

con canciones de cuna

de los gatos en el tejado

de zinc caliente

por la guerra fría,

cuando Richard Sastre y Barton Lis

mostraban los ultrajes arrugados

de los Thomson y Williams

que aborrezco.

Y aunque ya soy mayor de muchos años,

y pasé varios fines del mundo sentenciados,

calendarios aztecas, profecías,

Jinetes del Apocalispsis,

fisiones, Nostradamus,

mitómanos y garcas

( si lee un español, que lea jarcas

porque el idioma es uno y es de todos,

como Dios cuando puso la Palabra

en nuestras lenguas babeles pertinaces )

yo vengo a recordarles

que hay rosas invioladas

como aquella remota, secretísima

que Butler Yeats nos puso entre las manos,

nos legó con elipsis de poeta,

y al fin lanzó semillas en los campos,

que dieron pulpa y miel a la esperanza.



Las uñas extirpadas (C y A)

LAS UÑAS EXTIRPADAS.







Amaré las uñas de tus pies

el día del naufragio irredimible

en la negrura,

eludiendo ese viejo atolladero

que nos impide ansiar lo menos sacro.

Iré sin aspavientos por la vida,

colectando los deshechos de tus dedos ácratas.

Despellejando iré a liberarlas

del sufrimiento ultramontano que

las grapa por costales.

Año y medio después verás nacerlas

laminosas, sumisas, elegantes,

olvidadas de todo y emergidas

del tributo solemne de patíbulo.

Porque tus uñas son como mis miedos,

abandonados a la fiel inercia

de la cosecha y las escarpias.

Inútil será que trates de apretarlas,

retenerlas al pozo de la costra,

a tu carne desprovista de coronas,

de velos y algodones.

Será en vano.

Iré, verás que iré,

como un canguro

atravesando barricadas.

Y tras cartón te colgaré del cuello

como a un cadáver merecido a la tormenta

porque tus uñas

alimentaron a los puercos.

domingo, 6 de marzo de 2011

José Francisco busca musa

José Francisco busca musa







Al autor intelectual de esta nefasta moda de aprovechadores.











José Francisco busca musa:

Una musa inefable, cariñosa,

que pueda proveerle alguna idea,

un tono, una canción, una apostilla.



José Francisco está ávido de fama,

le han sentenciado que ese es el camino:

usar una amazona y despreciarla.



Mil y una noches antes del entierro

del hombre que en la playa estaba triste,

buscaba alguna musa para amarla

con versos abundantes de falsías,

infértiles metáforas de labios

más dulces que las mieles

de un enjambre de abejas peoncitas

sin reinado y con zángano a la vista.



"Edad, no importa

Físico: tampoco

Estado civil, soltera, viuda o separada"



Desespera el plumilla que impotente

no encuentra una mujer que le responda,

pues nadie quiere ser objeto de minucias

y a ninguna enloquecen los aspectos de cabra

de antiguos desdentados

poetas que publican en la prensa,

su halitosis, sus músculos caídos,

sus rimas y sus ripios sometidos

por usos y costumbres, al voleo.



De modo que le he dicho: "Quijotito

José Francisco María, malviviente.

No tienes una amante real y te atormentas.

Lo siento, no estás bien.

Vete al psiquiatra.



Lo único que puedo responder al mamarracho

que acabas de enviarme,

por medio de etiqueta y estampilla

de página de redes internautas,

a fin de remitirme a la aventura

de leer más de lo mismo,

es que el tedio que impartes con tu música

precediendo a Virgilio, al Dante, a Göethe

es un tedio anterior a la cultura:

El tedio de creer que a las mujeres

nos seducen palabras ignorantes,

que suenen en las bocas de rufianes

y encandilen con torpe inteligencia

el ánimo que estalla en los sentidos.

Cronificas tu abulia y te corrompes

creyendo a pie juntillas,

sin dudarlo,

que tendrá interesadas tu petitio.



Y vuelves con tu tedio amarillento

si dos o tres idiotas

se sienten halagadas y adhieren a tu lista

de inservibles.

en espera de cantos de sirena,

que quiten la rutina de sus noches.



En cambio, complacida sigo y veo

que un puñado de varias te ha augurado

que encuentres una musa

(una hembra, quizás,

han debido decirte),

ellas no, por supuesto,

y por nobleza han callado el insulto,

por la bella belleza

de seres delicados que no buscan ser fieras.



No es mi caso, por cierto, no es mi caso.



Yo llamo papanatas,

a esas zorras que envidian a las musas

y se ofrecen de carne de cañón,

con todo gusto.

Muy feas han de ser, o demoradas

del fuego del incendio crepitante, en la sangre

de las camas de amantes del invierno.



José Francisco, ensobro y no te enfades:

Tu prosa en un dechado de obviedades.

Es mala de cojones.

Es artera.



Podría gastar noches replicando,

especulando, aborreciendo,

amonestando

tu ignominia de cruenta iniquidad,

tu petulancia,

la jactancia con que ostentas tus medallas,

los diarios donde escribes,

el editor que te publica

y tanta tanta tanta mezquindad

en tu porfía,

que temo que tus balas atraviesen

el cerco de la letra y la pantalla

se torne un cristal roto de bohemia

y me corte el aliento de un zurdazo.



Este mundo se está desmoronando,

por sordos como tú, por asesinos

de sueños, aspirantes

a ser Premio y Castigo de un genial escritor.



Vade retro. Piratas del as falto.



José Francisco, acabo y me despido.

Tu mail está incluido en tu cinismo

de arrobas y de lances.



Saludos a tu madre, si es que tienes.

Una firma virtual y un hasta nunca.


Nos vemos en el cielo o el infierno:

Atentamente tuya.

Lu Folino."

La señorita maniatada

La señorita maniatada.
-Melancolías de Princesa.

(Para Vanesa Soledad, madre de su padre y poeta adolescente que me regaló el título y me prestó algunos versos)



¡Pobre señorita maniatada!
Se encuentra en una farmacia
presa de furia,
cautivo su cuerpito
abandonado a la nave de los sueños y milagros
reclamando su dosis de libertad.

Afuera espantapájaros
ocres o verdes
con la boca despintada
por el lápiz de la opulencia,
hieden a alcohol de quemar
y a fraude.

Ella sedienta de belleza
-solo por hoy la esperanza es gratis-
no sabe que la pesadilla
acabará en ironía,
recovecos donde se guardan
expedientes cosidos a mano
y cristales rotos
por balas de plomo.

La chusma tendrá de qué hablar
mirándose al ombligo.

¡Pobre señorita maniatada!

Su voz no tiene eco
igual que ella no tiene sombra
es melodía en el lienzo
de pintores sin manos.
Su silencio echa en cara
su descontrol,
la ingenua avidez,
su ira no negociada y demoníaca.

Cualquiera puede caer en la tentación
-Maslibranosdetodomal-

En el guion de los héroes y ladrones
no figurará su desmoronamiento
ni su antípoda en las cumbres de luz
porque
una farmacia es una farmacia
y con la legalidad no se jode.