sábado, 26 de noviembre de 2011

Fabricando un poema

Fabricando un poema.


Encontré un montón de buenas palabras,
materia prima imprescindible
para fabricar un poema.
Les quité el polvo.
Las ordené sobre el escritorio en fila india.
Les planté una escarapela sobre el cuerpo mórbido
y me dispuse a escribir
con la seguridad del oficio
y la inspiración bajo el brazo.
Varios días las prediqué:

Corazón de María, madre mía,
ven por mí.

 Pero, el poema no aparecía.

El deber llamó a mi ventana:
Pagar la cuentas;
procurarme el sueldito;
barrer los pisos.
Subsumir la dignidad en diario memorándum.
Sucundum, sucundum.
En fin, ejemplos triviales.
La cotidianidad de la no-muerte
en empeños domésticos.

La imposibilidad de lo imposible
y las filtraciones de la lengua
me dejaron varada
en un célebre primer plano,
con lo inaudito del ritmo,
lo inaudible del tópico,
la tibia disciplina
del principio de la frontera oculta.

Volví a la mesa de trabajo.
con visiones ilusorias:
y multiplicidad de ejemplos,
que hirieron de repente
con su simple brizna,
condición y trayectoria
de vanas herejías.

Travesía dorada de arbitrario epicentro.
Corpus en remisión.
Argumento, maltrato y guía.
Suplirnos vulnerando el tedio.
Trillón de enigmas
tiranos,
al azar en la hoja seca.

Intentar lo intenté.
muriendo en la constancia,
con carta lacrada,
pulsador y timbre,
con traje y en camisa de franela,
con novilunio, sol, tormento lento.
Con vestidos de seda
he tentado a mi musa
encallada en el soplo de montañas y aludes,
en el aire borroso  de  ríos esplendentes,
en físicas planicies y cataratas áureas.

Inútil pasatiempo.
El poema no arriba.
Contumaz, vagabundo.
El poema no arriba.
El poema se encharca, se enloda, se abandona.
Se pierde en los tropismos,
araña las orugas,
gatea como un crío,
desciende al sumidero.

Lo poeta se cansa.
Comprende que la vida es mariposa
horizontal y efímera,
embriagada en botas de vino.
Lo poeta abandona.
Comprende que no escribe la palabra,
escribe la presencia.
Comprende que sin el palmo amado,
sin la boca cercana de su beso
la falla torna en grieta
y el calor lo consume.


La lección se termina.
Mañana, seguiremos al acecho.






El arte encantado de Denisse Makedonski
· ·

1 comentario:

  1. Mi último registro de este poema es del mes de noviembre del 2011.
    Seguramente, apareció en algún foro o blog con anterioridad-
    Jorge Lanata no había firmado con canal 13 su suculento contrato.
    Sin embargo, mucho antes que él, ya hablaba de la "grieta" porque mis poemas siempre fueron el reflejo de estados de ánimo amoroso en su contexto social y político. Rara vez van uno sin el otro aspecto de la mano.
    Atención buscadores, empiecen a rastrear información fidedigna.




    Fabricando un poema.



    Encontré un montón de buenas palabras,
    materia prima imprescindible
    para fabricar un poema.
    Les quité el polvo.
    Las ordené sobre el escritorio en fila india.
    Les planté una escarapela sobre el cuerpo mórbido
    y me dispuse a escribir
    con la seguridad del oficio
    y la inspiración bajo el brazo.
    Varios días las prediqué:
    Corazón de María, madre mía,
    ven por mí.
    Pero, el poema no aparecía.
    El deber llamó a mi ventana:
    Pagar la cuentas;
    procurarme el sueldito;
    barrer los pisos.
    Subsumir la dignidad en diario memorándum.
    Sucundum, sucundum.
    En fin, ejemplos triviales.
    La cotidianidad de la no-muerte
    en empeños domésticos.
    La imposibilidad de lo imposible
    y las filtraciones de la lengua
    me dejaron varada
    en un célebre primer plano,
    con lo inaudito del ritmo,
    lo inaudible del tópico,
    la tibia disciplina
    del principio de la frontera oculta.
    Volví a la mesa de trabajo.
    con visiones ilusorias:
    y multiplicidad de ejemplos,
    que hirieron de repente
    con su simple brizna,
    condición y trayectoria
    de vanas herejías.
    Travesía dorada de arbitrario epicentro.
    Corpus en remisión.
    Argumento, maltrato y guía.
    Suplirnos vulnerando el tedio.
    Trillón de enigmas
    tiranos,
    al azar en la hoja seca.
    Intentar lo intenté.
    muriendo en la constancia,
    con carta lacrada,
    pulsador y timbre,
    con traje y en camisa de franela,
    con novilunio, sol, tormento lento.
    Con vestidos de seda
    he tentado a mi musa
    encallada en el soplo de montañas y aludes,
    en el aire borroso de ríos esplendentes,
    en físicas planicies y cataratas áureas.
    Inútil pasatiempo.
    El poema no arriba.
    Contumaz, vagabundo.
    El poema no arriba.
    El poema se encharca, se enloda, se abandona.
    Se pierde en los tropismos,
    araña las orugas,
    gatea como un crío,
    desciende al sumidero.
    Lo poeta se cansa.
    Comprende que la vida es mariposa
    horizontal y efímera,
    embriagada en botas de vino.
    Lo poeta abandona.
    Comprende que no escribe la palabra,
    escribe la presencia.
    Comprende que sin el palmo amado,
    sin la boca cercana de su beso
    la falla torna en grieta
    y el calor lo consume.
    La lección se termina.
    Mañana, seguiremos al acecho.
    Ojo, que no quiero decir con esto que la palabra "grieta" no existiera previamente al uso que se le dio en la actualidad y que de tanto repetirla nos provoca un hartazgo que bueno, bueno...
    Remarco este punto porque la poesía se nutre del rico material de las palabras, pero como bien dice este poema y la experiencia, crearlo, fabricarlo en este caso, como si fuera un objeto del mercado industrial, no es cuestión de empeño ni de inspiraciones fortuitas. Está relacionado con los sentidos porque sin ellos no hay palabra que no sature.

    Este poema originó un pequeño debate por dos temas:
    ¿Cuál es el verso final: "Y el calor lo consume" o "seguiremos al acecho"?

    La otra cuestión no menos llamativa fue el uso del artículo "lo"
    Lo poeta, el calor LO consume.

    Cada cual puede pensar lo que quiera.

    Lu

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