viernes, 27 de enero de 2012

La marca del Chacal.


Una pintura de Chagall.

LA MARCA DEL CHACAL.

VERSIÓN LIBRE sobre la canción UN CUADRO DE CHAGALL
(CON ESTRIBILLO AÑADIDO)



Si te abraza el destino, y tu nombre pronuncia
la masa permanece distante observando la escena:
La marca del Chacal manifiesta su ley.

"No vamos a cortar cabezas
No queremos acabar
como en la Revolución Francesa"
el Chacal decía,
estampando un tatuaje
como una protesta.

Los ojos centelleantes al fondo del túnel,
un silencio de misa, una histeria
cuando nadie la espera,
sube por la cornisa y después queda ahí.

Contra los militares, contra los terroristas
vos gritás la rabia y dolor de un amor exiliado.

El dardo apunta al cielo. La saeta se acerca.
La gente escuchaba animada, 
una historia jamás descontada.

Una lucha imposible de armas inútiles
es un paso al abismo, polvo de ángel y esgrima.
Cuando rompe la trama, ulula el viento.

Y la gente se negaba a saber del pasado en la vida del otro
a través de los diarios.

Rumores de sirena secuestran la verdad.

Se consterna la escena, se aquieta,
vuelve a andar la rutina por la vida.
La gesta y el pueblo abandonaron las plazas.

El Chacal que devora injusticias,
no quiere quedarse en recuerdo.

"No vamos a cortar cabezas
No queremos acabar
como en la Revolución Francesa"
el Chacal decía,
estampando un tatuaje
como una protesta.

Un chico distraído
reclama unos videos
y vuele a su casa
a mirar la tevé.
Guardará en un cofre
los secretos sueños, la gloria,
la fiesta valiente.

Una lobezno observa detrás de la ventana
la marca del Chacal,
que esconde la insólita bravura del amor.

sábado, 21 de enero de 2012

Los anónimos de la red

LOS ANÓNIMOS.
En las inconsistencias, apoyarse.
Paul Celan



Los anónimos son
desapacibles, medrosos.
El ofensor se dedica
a provocar la afrenta de incordiarnos.
A mitad de camino
entre rima y verso libre
el anónimo provoca
una leve ansiedad,
un estertor profundo.
Hipertensión.
Colapsos.
Hermenéuticas.
Hay algunos anónimos ilustres.
Hay otros con perlitas en los dedos.
Tienen saliva y boca de mujer,
pico de pato,
numismáticas, emblemas, estampillas.
Los anónimos son
vahajes en la puerta de un sepulcro
desconocido.
Alardes de bravura disfrazada.
Los secos esqueletos de la muerte
del alma.
Un silogismo de cobardes.
Una marcha garbosa.
Un zurcido en la falda.
El nombre del anónimo es el tuyo,
-quiera Dios o quiera el Rey de turno,
vulgar tragicomedia-.
Escrito lo imagino en tinta de arroz
a cielo abierto.
Tachado por las dudas.
Puerco espín coronado.
Crepuscular.
Ausente.
Significa lo mismo en cada gesto.
El modo de apoyar inconsistencias
La vana levedad del ser fluctuante.
Lo frágil, lo fugaz, lo vacilante.
La gota de rocío. La tristeza.
El tuyo es nombre de todos los nombres
de agónicos hatajos esparcidos
a fuerza de luchar en las tormentas.
Anónimo articula con Recuerdo.
Desata murrias o melancolías
en saga,
en línea recta o serpentina.
El mensaje va dentro de poema.
Desembocará anónimo en los ríos
de lágrimas selladas.
El poema carece de pronombres,
de motes, semejanzas y alusiones.
Desbroza el corazón, de toda laya.
El corazón anónimo cloquea.
Por no olvidarte, aquí, en esta noche
las letras se han quitado el apellido.
Estoy hundiéndome,
sumida en voces sin orquesta,
cumpliendo el sacerdocio de añorarte.
Cloc. Cloc.
Abriendo los correos,
ahuyentando las firmas.
Saltando los escollos. como charcos.
Cloc. Cloc.
Deseando que sea día de sol endomingado.
Es un trabajo duro.
Lo siento. Estoy exhausta.

sábado, 14 de enero de 2012

Hai Kai

Nuevos


Por el artista
de coral y turrón,
que aterriza

en principesca
pesca de los turistas,
en mi galeón.

Es que estoy rota,
muy pronto estaré en quiebra:
soy la derrota.

Tu premio diste,
al hueso pasajero
que te desviste.

Vamos a amar.
Los días son eternos,
las horas no.

domingo, 1 de enero de 2012

Amor con fecha de vencimiento.

Amor con fecha de vencimiento



Cuando se conocieron
Mili tenía 47 octubres encima
y Juan no más de 16.

Los unió la experiencia y la bravura,
la fealdad de uno,
la belleza de la otra
y el horizonte
que haría estragos en el chiquillo
destinado a vivir en la miseria.

Se amaron con pasión,
por decir con locura o picardía,
compartieron monedas y billetes,
criterios, lealtades
y un pastor alemán,
a sabiendas
de que el de ellos era un amor
con fecha de vencimiento en la solapa.

Pasaban los años
como gotas de lluvia de verano,
sin turbarlos.

El pequeño Adán
se fue tornando golondrina.
La luz de la fortuna de su novia
iluminaba el rostro
del galán con birrete de marino.

La apuesta les duraba
contra cualquier pronóstico
a sabiendas
de que toda felicidad caduca
con el tiempo.

Una noche que estaban en la gloria,
dormitando
bajo el signo de la estrella del Sur,
embebidos de sed,
acurrucados,
tendidos en la arena
de humedades rotas,
se cerraron los párpados del hombre
para siempre jamás.

Juan tenía 47 años
Y Mili apenas 16
cuando se amaron
a pesar de las fosas y los cauces,

a sabiendas,
de que el de ellos era un amor
con fecha de vencimiento en la solapa,
de que toda felicidad caduca
con el tiempo.




Corrección:
Mili tenía 47 años
y Juan apenas 16



(el otro final, resulta demasiado complejo para una canción)