viernes, 20 de abril de 2012

La humilde condición de los pobres


La humilde condición de los pobres.



Ser humilde no es callar
lo que uno vale o cree que vale.
Ser humilde es saber que no pertenecemos a la elite
que decide quien y quienes han de valer
más que uno
hasta que él mismo uno se convenza
de su impotente idoneidad creadora.
Abomino de las derechas monárquicas
con ficción de campeones de la democracia.
Todos seremos Lucía Angélica Folino.
Pronto, muy pronto verás florecer
la rebelión de los humildes de Latinoamérica
a la vuelta de la esquina.
Escupiremos las bocas
de los violadores de sirenas
que relegan nuestros laureles
a la cocina doméstica
con pollos muertos de frío,
sobre la asadera de metal,
y decoran las paredes
colgando espejitos de colores
en los retretes del subdesarrollo.
Ahora tenemos nombre y apellido,
edad, domicilio, huellas digitales,
exigimos nuestra parte en el botín.
No somos inmigrantes del mundo.
Era hora de que algo nos pasase
a los descastados,
desclasados por la historia oficial
de la lacerante hipocresía.

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