lunes, 9 de abril de 2012

Lamentación de Joaquín Martínez

Copita, 
oficial mentor 
de selva silenciosa. 
Es necesario 
el sigue lloviendo 
lluvia en el malecón 
de las profundas estancias. 
Jamás tantas cosas 
frecuentaron 
un significado que clasifica 
las premisas, los velos, los etcéteras,
para peinar un conjunto 
de juicios, 
de extensiones, 
de antagonismos. 
¿Por qué no me gusta 
que no me guste? 
Encima con pretensiones. 
Ah, la sensibilidad social 
del artista y su gemido. 
Por otro lado, 
una lamentación de ambulancias 
como diciendo: 
Rosas fragantes. 
Perlas de Ormuz. 
¿No tenés miedo de que el informe tigre 
se despierte? 
Llevo lento en el sombrero 
un pozo de agua,
por si refresca. 
Reinado de la Poesía y el músculo. 
La tempestad está en la palabra. 
Viven todas las lenguas 
bajo el sol. 
En cada espectador 
crece la culpa. 
Los instintos tejen la tradición 
con adulación del oprimido. 
Tengo débil la voz 
y mediocre 
el alma del paladar. 
Sospecho de mí. 
No se lo digas a nadie. 
Moriré con falsa delectación 
cuando todos me golpeen 
en este sótano revulsivo, 
donde fumo demasiado alquitrán 
y alquilo un ejemplar 
de postales neuróticas o meritorias. 
La gente no tiene nada que hacer 
y me señala. 
Estaré alerta 
por si ya me descubrieron.

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