domingo, 17 de febrero de 2013

Suma

EXPERIMENTO POÉTICO.

SUMA
Suma y resuma,
suma y sigue,
sume, subsume,
consume,
rezuma y racimo,
amaracino en mora,
mejora que ahora
ya es hora,
resina, res ahúma,
Recemos.
aún res hemos,
ser: semos,
ser: somos.
Cenemos.
Cercenemos.
Somos sumos,
y zumos amáracos,
y humos atávicos
e insumos heráldicos.

domingo, 10 de febrero de 2013

Canción para Zico - Paraísos












Canción para Zico Barbosa.





De lejos se adivina su maciza,


melancólica voz que como un ave,


rasgada llega por un cuño suave


bañada por el mar y por la brisa.






La Musa es su guitarra y no precisa


ni soleados misterios ni astronave,


porque tiene los dones y la llave


para abrir corazones y sonrisa.





Poeta y transgresor, músico, artista,


compañero y actor, equilibrista


nacido para amar sin concesiones.






El bombón de Sofìa es un paulista,


un prójimo en canción, un masoquista


que sueña paraísos de emociones.

Que sueña paraísos imposibles.










Este


Quijote resistió tribulaciones,


motivos de agonía, desgobiernos,


Cobijó con pudor rudos inviernos.


Pintó la adoración y las pasiones.






Si la vida te da preocupaciones


y Joaquín no cantó: “ Amores eternos”,


mi aliado en carrusel de besos tiernos


aparta de congojas las presiones.






Poeta y transgresor, músico, artista,


compañero y actor, equilibrista


nacido para amar sin concesiones.


El bombón de Sofìa es un paulista,


un prójimo en canción, un masoquista


que sueña paraísos de emociones.

Que sueña paraísos imposibles.

Que sueña paraísos imposibles.

Canción para el flaco Spinetta


CANCIÓN PARA EL FLACO SPINETTA (RIP)


Si se nublara el reino del diamante
y, amaneciera en tu piel, volaría al cielo.
Procuro el vendaval entre tus sábanas.
Presiento la distancia que pasó
y apenas lo supero.

Cuando me fui sin decirte adiós
quise decir “te quiero”.

Hermoso es el despliegue de tus alas,
paladar de pimpollo quinceañero.
Ciega estaba,
ciega estaba,
cuando el calor me incautó
y escapé por la ventana
de tu lucero.

La belleza del aura se fugaba
desde un séptimo piso ascensor.
mientras tu cuerpo añoraba
lejos de casa y sin pudor,
sentí que para siempre te perdía.
dolor censor, mi dulce amor.

En esta noche hay brumas que recuerdan
el sitio que dejó tu ausencia fría,
me alejé de vos porque no quería
morir sin compasión
envuelta en la tibieza intermitente
de un cálido y blando edredón
de plumas de serpiente
sin colchón.
Oh, sin colchón.
Cuando el fuego de tu aliento
supo
igual que cerraduras con banderas,
destrocé tu almita, con mis truenos,
abandonando la carrera.
Manual sin instrucciones revertido,
latidos contra el ruido:
abrázame a tu seno acogedor.

Oh, No sé pedir perdón.
Yo no sé decir “perdón”.

Mi reloj atrasaba y no había caso,
sin tu amor.
Las calles eran de espuma gris,
sin tu amor.
La música fue insulsa compañía
cuando vivía en la desolación.
¿A quién culpar del deterioro
si nunca será lo mismo?
¿A aquel primer beso
en la pista de baile,
del bar apostado frente al red bull?
Fuego y abismo contra el mar azul,
me hicieron conocer
tu rostro, tu perfume y esa voz,
canalla por placer,
sentenciada como estaba
por el juez del implacable dictador.

Hoy existen solo sombras
que se esquivan,
realidades que no mienten su prisión.
Milagros no acordados,
en una nueva edición.

“¿Me amaste alguna vez?”
te pregunté aquel día sin rencor.
Cerré mis valijas con púas,
cuando gritaste: “Vos no.
Vos no. Vos no.”

Oh, No sé pedir perdón.
Yo no sé decir “perdón”.

Reclamé tu redención.
El bolso era un gato sobre ruedas,
las llaves oxidadas anunciaban
que el orden del caos.
sería el único final
de esta canción.

Para ver nacer la nueva flor
del color del equilibrio
entre tu incomprensión y mi delirio
tuve mucho que remar
con mi pasión,
partiendo espejos,
destrozando tabiques de cristal.

Si te herí
no hubo maldad
Si yo huí
no hubo piedad.
Trata de no prejuzgar.

Aquí estoy.
De regreso a tu guarida,
esperando una señal.
Mi corazón es un asilo
con defectos de resina
descolorido y quebrado.

Nunca más. Nunca más.
Oh, No sé pedir perdón.
Yo no sé decir “perdón”.

Tu anuencia me tiene en vilo.
Si no me amas, me amarás.

Tal vez, sepas que lo digo
porque vos sos mi Verdad.