viernes, 29 de noviembre de 2013

Negrura

NEGRURA.


La palabra Negrura me persigue
y se aloja conmigo en cualquier sitio.
Ayer, mientras pedía un helado
de crema de kinotos al güiski
en el Freddo de Recoleta,
apareció de pronto a sentenciarme
con su oscuro discurso de la muerte.
“La diabetes es cosa peligrosa”.
Me explicó en  la  secuencia de su entrega.
“Colesterol. Obesidad mórbida. Tensiones.
te pueden provocar infarto múltiple”.
Lo de múltiple suena exagerado
pero Negrura  es así de contundente;
te quita la sonrisa y las ganas.
Te recuerda que hay chicos sin comida
mientras te estás zampando un regio postre.
Al rato, aparece en el despacho
en que envío los cables más urgentes
al dueño de la corpo, que me paga
por defender su inmenso patrimonio
de acciones en  la bolsa y propiedades
ociosas y suntuosas.
“Qué rima más pedante”,
indicó la Negrura violentada.
Y yo que no me callo ni ante el Rey de Babilonia
le ordené que saliera de mi vista
 porque estaba ocupada.
Después del after office de los viernes
me cité con mi amante taciturno
en un rincón brumoso de la Plaza
y otra vez, la siniestra volvió a verme
mentando que estoy grande para chistes
de novias con tocado y terciopelo,
y que el tipo en cuestión no me conviene
que es un tonto,  es casado o es un seco.
Decidí no escucharla. ¿Para qué?
Siempre arruina los mágicos momentos.
Y la noche duró toda la noche
en brazos de mi amor correspondido.
A la mañana siguiente,
o sea esta mañana,
yo quería dormir puesto que es sábado.
Negrura me esperaba para darme sus pésimas noticias:
Se suicidó un amigo muy querido,
con una nitidez predestinada.
El precio de la nafta,  por las nubes.
El Río de la Plata contamina de arsénico
y  azufre. El agua no será potable.   
Inflación y saqueos a la carta.
El gobierno corrupto de los Kirchner y oponentes:
La mismísima misma puta mafia.
Sentí que no podía respirar.
El sudor me corría por la frente.
Las fuerzas me flaqueaban.
Ella ofreció llamar a un médico de guardia,
no sin antes decirme
que el hospital público era un asco.
“Un ataque de pánico”, me diagnosticaba.                                                                               
La culpa es del helado de kinotos,
de tu amante,             
el stress,
la falta de gimnasia,
y la opacada  vida que llevamos
los empeñados en vivir felices
en la urbana ciudad de la Negrura.



lunes, 25 de noviembre de 2013

Cartapacios

Estamos hechos de tiempo y somos fosforitos 
igual que madreselvas al borde del camino, 
como colgados vivos en el absurdo espacio 
procurando elipses comerciales de fenicios 
en ciudades guardapolvos, en los desperdicios, 
buscando cartapacios, entre ratas y mitos.
Leyenda del existir, parábola de moda. 
Creencia del ayer, futuro que se exhuma 
en banquetes de un funeral que se perfuma 
de exóticas esencias aromadas de boda, 
sintiendo que la muerte temprana es inhumana, 
si se trata de olvidarnos de nuestro yo, en ritos.

Parécenos la tarde, como una encrucijada.
Añoramos la noche en cualquier regazo amante, 
y vamos encontrando pájaros en bandada, 
relictos por los vientos, perdidos como guantes 
en un jardín de infantes, ya sucios y harapientos 
rememorando el día que es peor que la andanada.


Estamos hechos de tiempo y somos fosforitos 
Igual que madreselvas al borde del camino, 
Como colgados vivimos en el absurdo espacio 
procurando elipses comerciales de fenicios 
en ciudades guardapolvos, en los desperdicios, 
buscando cartapacios, entre matas de mitos. 

Leyenda del existir, parábola de moda. 
Creencia del ayer, futuro que se exhuma 
en banquetes de un funeral que se perfuma 
de exóticas esencias aromadas de boda, 
sintiendo que la muerte temprana es inhumana, 
si se trata de olvidarnos de nuestro yo, en ritos. 


Parécenos la tarde, como una encrucijada 
Añoramos la noche en cualquier regazo amante, 
y vamos encontrando pájaros en bandada, 
Relictos por los vientos, perdidos como guantes 
en un jardín de infantes, ya sucios y harapientos 
rememorando el día que es peor que la andanada. 
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domingo, 24 de noviembre de 2013

Mano verde de pez náufrago.

MANO VERDE DE PEZ NÁUFRAGO.


                                               A Tom Lupo , porque no es serio que un poeta se llame Tom Lupo,  a excepción de que conduzca por radio un programa para poetas desorientados, una hora antes de la madrugada.


       
Cultivar minimalismos es siempre un arte difícil.
Como la Jardinería.
Debes  tener  gran cuidado con hongos,
cochinillas, sequías y tormentas.
La mosca de la fruta
bien podría arruinar el estofado.
Hace unos días ocurrió un milagro.
Tom Lupo
tradujo el famoso verso: “Lavorare stanca”
y logró mejorarlo sustantivamente,
aunque en mérito a la verdad debiera decir
que la transformación fue verbal.
Tom dijo: “Cansar trabaja”.
Un día de éstos lo llamo y le pregunto
si la expresión fue un acto fallido y se le trabó la lengua,
o si fue una genialidad suya, nomás,
porque Tom,
vecchio Lupo di mare,
 la juega de humildito
 pero le provoca disimular
su mano verde de pez náufrago.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Perfume de jazmín

Perfume de jazmín

Las cosas que tú has visto 
y ya no ves
son sombras y palabras.

Perfume de jazmín
-solo él te inquieta-
con su vaga fragancia.

¿Dónde habrá una luz roja
en el camino,
que frene la distancia?

De repente el olvido
de la existencia
trueca tu voz en alma.

El poeta recorre superficies
con timidez
de duda inveterada.

Lu

martes, 19 de noviembre de 2013

Hoy mismo (un poema demasiado largo)

Hoy mismo.
En el día tercero de la semana cuarta,
el onceno mes del año dos mil trece D.C.,
17 horas después de la medianoche,
La Real Academia Española                     
anuncia en su Twitter, que ha ganado
el Premio Cervantes la señora:
Elena Poniatowska.
Claro que no agrega, como informa Wikipedia
y  reconoce la autora en entrevista con  Cala
(CNN en español, para que aprendan los siervos
quien manda y quien obedece),
que la oculta identidad de la mexicana,
cortesana de sus Reyes y eminencias es:
Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor,
hija del príncipe Jean Joseph Evremond Sperry Poniatowski,
descendiente de la familia del rey Estanislao II Poniatowski de Polonia—
y de María de los Dolores (Paula) Amor de Yturbe.
Hoy mismo,
después de saber que un país que amo con locura,
que me diera la lengua de mi afiebrada infancia,
un país
tan obsecuente y masónico,
reverencial  a las alcurnias, 
tan mediocre en su intelectualidad aburguesada,
con pretensión republicana,
pero colonialista,  al fin y al cabo,
un magnífico país de paisajes soñados,
discriminante y terco,
con dogmas insensatos,
repleto de personas buenas,
altivas aunque nobles,
un país primordial,                
enamorado de Argentina,
un país
que es más nuestro que el dulce de leche,
un país
al que llamamos Madre Patria,
y que nos duele ver  arrodillado a otra monarquía
cuya reina se cree la Reina Isabel,
y es la Jefa de su Iglesia,
mientras su ardiente hijo quiere ser el tampón de su amada,
demostrando su lado más erótico,
de fe pasional y romanticona,
el príncipe que ansía abdicar de variables y derivadas
para vivir en armoniosa compañía
con su eterna Camila,
sus hijos que son hijos de Diana,
la cazadora,
y  sus hermosos nietos,
montando animales  pura sangre,
en un grupito de  islas rodeadas de continentes,
con clases sociales conspicuas y tiránicas
como castas hindúes dominantes;
como les decía,
hoy mismo,
merced a esa feliz casualidad de la vida,
descubrí que la libertad
no es potencia de pobres amañados,
ni de cultos con silla numerada
en las aristocracias plebeyas.
La libertad se llama: "No me importa".
Leeré lo que me gusta.
Haré lo que me plazca.
Escribiré a mi modo.
La libertad se estira con la risa
que señala a los tontos del sistema
con orejas de burro
“de burro peruano en el Perú”
La libertad no calla ni murmura.
Se da el lujo de ser privilegiada,
por pertenecer a una estirpe de cruz roja,
con blasón de paz en los corazones;
y entiende bien por qué adulaba a Elenita
tanto necio que impone su criterio,
para bien de los consumidores
y beneficio rentable de sus negocios empresariales.
Hoy mismo,
está a la vista,
he renacido con palabras.
El mundo se refleja en mi ventana.
Las nubes blancas se agitan revolucionarias,
como si estuviera a punto de llover
y, sin embargo, sale el sol con nuevos bríos,
para tostar la piel de los enemigos de Palacio.
Los Borbones me adoran.
Merci beaucoup.
Los rabinos apuestan  a mi favor y en contra,
festejando cualquiera sea el resultado de la taba.
El Vaticano tiembla.
Las sectas y las mafias están sudando tinta
en legajos amortizados y expedientes secretos.
Francisco es argentino y jesuita.
O lo que es igual de opuesto por el vértice:
La máquina de Dios desacelera:
Quien quiera podrá ser, hoy mismo,
dueño del Futuro en el Pasado.






Avellaneda, 19-11-2013





jueves, 7 de noviembre de 2013

El laberinto de Wittgenstein o Wittgenstein y la ira

El laberinto de Wittgenstein
                                                                                              "El lenguaje es un laberinto de caminos. 
                                                                                               Entras por un lado y sabes dónde estás, 
                                                                                               llegas por otro lado al mismo sitio y ya
                                                                                               no sabes dónde estás". 





A estas alturas siente
haber extraviado la lengua maternal,
y estar en medio de un espléndido torbellino
de reptiles y ofidios domésticos.
Se ha vuelto cínico y estrafalario.
La impostura del arrogante lo visita.
Su irónica impostura.
La enlutada diarrea de su cólera nostras
frente a soberbias que reniegan de su pasado,
discurre como un murmullo eléctrico
la sórdida textura de arpillera
que provoca su ira escrupulosa.
Nostalgia del olvido. Dolor por el recuerdo.
Sobre un lirio blanco, su horizonte subtendido
deletrea el contorno de un amor evaporado,
contra toda evidencia, inapelable.
La voz ni siquiera acaricia tenue,
con malignidad cáustica,
la vieja despedida que retorna
en cada anochecer, como un suspiro,
al espejo resquebrajado en la memoria
del primer alarido originario.