miércoles, 28 de mayo de 2014

Canciones que agonizan Miedo a volar (canción)

Folino/Esdras Barbosa





Cuando tengas miedo de volar,

cuando tengas miedo de arriesgar,

y las emociones te ahoguen

con hiel la garganta,

degüella al vampiro

que te ataca

y goza, goza,

sueña escandalosas

luciérnagas de alas blancas.




El miedo es amigo de incordiar.

Sorprende al más fiel, al atacar

con cruda osadía, con fatua alegría,

nobles corazones en la madrugada.




No tengas miedo muchacho,

vete al final del pasillo

-te veo un poco amarillo-

descarga todo tu empacho.




Grita y escupe dolores

renegando del bolsillo

de cucurucho sencillo

que te encubre los temores.




La náusea se irá pasando

en canciones que agonizan,

de vez en cuando

aterrizas

aterrizas

aterrizas.









Se nos fue de las manos

---


Se nos fue de las manos
déjame que te explique
regando los geranios
con los ojos vendados
déjame que te enseñe
por si sirve de algo.
Se nos fue de las manos
tratando de intentarlo
con los ojos cerrados
del jardín del verano
que es igual que en  visiones
opacas por los años
Se nos fue de las manos
como turbia  calima
de vapores del agua
cada línea fue escrita
cada turbia calima
me abstendré de citarlas
déjame que te explique
con los ojos hinchados
de ausentes maquinarias,
ceremonias sombrías
cargadas de tormentas
contra el sexo inflamado
miradas atenuadas
corazón hecho trizas
opaco por vapores
del huerto de geranios.
Se nos fue de las manos
sin poder remediarlo.
Menudos promontorios
y nidos reaccionarios
huyendo de las nubes
cargadas de tormentas
en el triste escenario.
Me abstendré de citarlos
cada línea fue escrita:
pordioseros de estado
peregrinando leves
subiendo hacia las nubes
quisimos intentarlo
masticando raíces
de contexto obligado
Se nos fue de las manos
y todo lo perdimos:
el sexo, las raíces,
el lodo, las tormentas,
las nubes, los geranios.
Se nos fue de las manos
Se nos fue de las manos










Te extraño, corazón. Echo de menos
el quiebre de tu voz, tu melodía;
y sueño con tu boca, todavía,
convulsa de pasión y de venenos.

Mi  vida en soledad son estos truenos
quejosos  de tu ardiente idolatría;
roída está mi piel por la herejía;
son vacuos los ajenos desenfrenos.

Te acompañan rufianes de  almacenes
que apuestan deshonor en una feria.
El siglo me devuelve a  la miseria:
Voy  abriendo la puerta  a tus vaivenes.

Mis ojos a través de las paredes
te buscan y te envuelven en los brazos,
que ofenden la memoria  con sus trazos
de pescado atrapado,  entre tus redes.

Pero quiero que entiendas lo apremiante,
aunque sé que te altera que lo diga,
tesorito mutante, almita errante,
trigo y espiga,
dama menguante,
que la fiebre es para mí esta aguja
que imprudente acaricia y me  dibuja
tu figura nostálgica y distante.






Canción con música de Zico Barbosa  (Esdras Bar) de San Pablo.







Me rompió corazón en siete partes

A la policía de Moratalaz.

Me rompió el corazón en siete partes,

me dijo que me amaba y lo sentía,

meterme tras las rejas fue su arte

de influencias y malas compañías.

Menos mal que la poli suspicaz

fuera gente decente, buena gente

que combate la guerra con la paz

sensatamente, muy sensatamente.

Supieron que su turbia hipocresía

me arrollaba hacia el lecho de la muerte

hundiendo mi ataúd en membresías,

horror de los horrores, mala suerte.

El conflicto: la lengua usurpadora,

las fallas que no cuentan las canciones,

los socios de familia encubridora,

un nombre de mujer, los polvorones.

La noche que encendía fue mi fuego,

los gritos, los chisperos, la tormenta

que muere por su boca de pez ciego

y de sed de venganza se alimenta.

Lu

martes, 27 de mayo de 2014

La máscara

LA MÁSCARA.


La máscara ha muerto, 
cayó asesinada por la vestal gloriosa;
el espectáculo de ensayos 
dejó su impronta sentida, 
en redes viñaderas. 

Hoy, en domingos de estadios repletos, 
el fútbol de nuestros perdidos amores 
no tiene espectador ni porrista;
el naipe del truco 
a vuelta de correo. 

¿Adivinar? 
Lo nuestro fue un viento azaroso, 
que nos sentenció 
al fenómeno de ciudades-sugestión, 
de playas con espinas, 
botellas de vidrio
arrojadas,
en la tenebrosidad
de durar lo que 
en el estío dura la lluvia 
de la melancolía. 

¿Que la certeza de tu permanencia 
me sorprende? 
No lo dudo. 
Pero, lo que parecía realmente inconcebible 
(si es que se dice así), 
es que dudaras de mí. 

De mi continuidad, 
de mis palabras fluyentes, 
de mis nervios olfativos,
como si 
me desalentara tu realidad
esquizofrénica.

Has sido más tonto que cien tontos 
(que la verdad no lastima lo mismo 
que la impiadosa mentira, 
lo hemos convenido en las últimas consecuencias).

Hay una hora ruidosa 
en que me pediste que huyera, 
que me fuera de aquí, como he venido. 
Vete, suplicaste. 
Tu voz sonaba claramente del otro lado del auricular 
y sin embargo, yo no quería aceptar la derrota. 
Evidente. 
Luego, me dijiste lo contrario. 
No te alejes de mi lado... 
con lágrimas detrás del portal. 

Como siempre serás un teorema para mi, 
el otro polo opuesto por mi vértice puntual, 
tan igual y matemáticamente correcto. 
Tan opuesto y tan apuesto. 
Apuesto que sí. 

Casi una sospecha, 
una intuición feliz, 
un susto, 
una verdad manipulada a mi antojo, 
una calle que se abría para siempre, 
una sensual historia de amor, 
una canción a dos voces, 
al alimón de sueños, 
una madrugada acompañada, 
un hotel con camas sentimentales, 
una pasión feroz o silvestre, 
un boato o una beata, 
aquel vestido lujoso al mediodía, 
una religión dogmática, 
una progresión geométrica, 
una perfección en red/ 
trapecio/ cuadrilátero/ triangular, 
algunas rayas, un punto a la distancia. 

Fuiste todo, fuiste más que todo, 
pero casi, 
desde el día en que dejamos de ser amantes 
para convertirnos en apenas 
dos números binarios 
y virtuales.

viernes, 16 de mayo de 2014

A la policía de Moratalaz

















El grandísimo talento de Esdras Barbosa musicalizando una letra de canción mía.



Me rompió corazón en siete partes

                                                                                                                              A la policía de Moratalaz.


Me rompió el corazón en siete partes,

me dijo que me amaba y lo sentía,

meterme tras las rejas fue su arte

de influencias y malas compañías.

Menos mal que la poli suspicaz

fuera gente decente, buena gente

que combate la guerra con la paz

sensatamente, muy sensatamente.

Supieron que su turbia hipocresía

me arrollaba hacia el lecho de la muerte

hundiendo mi ataúd en membresías,

horror de los horrores, mala suerte.

El conflicto: la lengua usurpadora,

las fallas que no cuentan las canciones,

los socios de familia encubridora,

un nombre de mujer, los polvorones.

La noche que encendía fue mi fuego,

los gritos, los chisperos, la tormenta

que muere por su boca de pez ciego

y de sed de venganza se alimenta.

Lu













miércoles, 14 de mayo de 2014

Trastrueque (del libro Cruzamientos y Aspavientos)





TRASTRUEQUE


Brújula chillona con dedos escandidos.

Torpor, torpeza, torcedura torcida de los tuertos.

Las malas yuntas se retoban

y obsesionan con la intrascendencia del destino.

Adulterio de los hipocampos.

Cambian, mudan, permutan y comercian

relicarios por chorizos colorados.

Confunden devenir con epopeya.

Confunden cóndores con adefesios glaciales.

Confunden la vida con la muerte

porque creen que vivir es una operación mercantil

y lucrativa.


martes, 6 de mayo de 2014

Cetrerías

CETRERÍAS.







CETRERÍAS.



Reconozco haber bajado la guardia,
Me confié,
enmarañé mis sentidos.
Soy un ave rapaz
por aspersión,
pero podrás llamarme tigre o gata.
Pertenezco a la familia de los felinos,
a fin de cuentas,
casi humana.
Cuando no era obligatorio
dejar constancia de fe bautismal
Rasputín me desgarró el alma.
Necesité un boticario.
Encarar las ventanas
mirando al sol,
fue una primera solución al vacío.
Otro lobo estepario
con gloria de taumaturgo
despertaría el más álgido de los instintos.
Mi personalidad es una encrucijada y
estoy diciendo mucho ...
En un foro de cetrería
encontré una habitación muda
para ejemplares adultos,
el hurón hay que usarlo con moderación,
mas no son adultos ejemplares;
cambian su plumaje
en función halconera.
Corto vuelo de los pájaros
en abstracta quietud de laberinto
en las pistas de frontón, con sus techos
de asbesto y Uralita.
Algunos consejos pueden ser útiles
para limpiar los materiales
y que no se encharque
el dolor.
Construye un sumidero
para que evacue.
Es que quiero poner coto de caza por Navidad.
Yo no utilizaré el césped artificial
(que es como de fibra)
ni tampoco cordel grueso
(la típica soga de atocha).
Nunca he necesitado escarpias
ni mantenido gavilanes,
buena opción era alicatarlos.
Escóndete un buen rato
antes del disparo de cerca
y si permaneces en silencio
alguno acabará por salir a comer.

sábado, 3 de mayo de 2014

Dylan o Sabina?







En el bar de la esquina,
compartiendo la noche con autores,
indeciso entre Dylan y Sabina,
destripo mis rencores.


Estos poemas también son míos:

(parodiando a Joaquín S.)

Mi música.

1.

Aprendí de Bob Dylan que golpeando
en las puertas del cielo hay otra vida,
de Sinatra admití que andar cantando
my way era un camino de subida.

De amigos que se van y cortesanas
aprendí por Brassens y por Piazzola,
de mi primo del alma que las nanas
se lloran con cebolla en la pianola.

De Lennon, imagino que all the people
se sentara a pispear en mi escalera,
de Cohen lo que sé y de cualquiera

la palabra canalla, timo y nipple.
Los Rollings me dijeron que el dinero
de Satán te convierte en Caballero.



2.

De Miguel de Molina y la Dolores
que el flamenco es mi sangre de enfisema,
desde niña Pastori a Antonio Flores
esculpí un mausoleo al mismo tema.

De mi Paco Martín que a la Pantoja
un toro la dejó viudita y rica,
telarañas en red, pues se me antoja
que soy el soberano de Malpica.

Y dicen las gentes de mala lengua
que cuando tu calle me ven rondar
la copla cuenta que hay Andalucía

en esta canción de versos sin mengua.
Nuevo lunes díscolo de avatar:
Sigo siendo el Rey don Juan por un día.

Alquimia de amor y chocolate

sábado 24 de octubre de 2009
Alquimia del amor en chocolate.

Cabellos de emperadora
tiene la talabartera
y una carne como el agua
cristalina de Lucena..
Cuando movía las faldas
en tiempos de primavera
olía toda su ropa
a limón y yerbabuena
¡Ay, que limón,limón,
de la limonera!

Federico García Lorca.















Nadie le ha preguntado si quería
ser la musa de reyes zapateros,
con viejos calcetines de traperos.
Su entera vida supo que exhibía

y a los talabarteros ofrecía
correajes, pretinas, ceniceros,
cintillos, alimones, correderos
de vidrio, por ventana y celosía.


Los nombres no interesan al usuario
del verso al por mayor, de escaparate
nutrido por mercados usurarios


que siguen punto y cómo el disparate
adulando a los hombres del rosario
travistiendo su amor en chocolate.

Me rompió el corazón

A la policía de Moratalaz.



Me rompió el corazón en siete partes,
me dijo que me amaba y lo sentía,
meterme tras las rejas fue su arte
de influencias y malas compañías.

Menos mal que la poli suspicaz
fuera gente decente, buena gente
que combate la guerra con la paz
sensatamente, muy sensatamente.

Supieron que su turbia hipocresía
me arrollaba hacia el lecho de la muerte
hundiendo mi ataúd en membresías,
horror de los horrores, mala suerte.

El conflicto: la lengua usurpadora,
las fallas que no cuentan las canciones,
los socios de familia encubridora,
un nombre de mujer, los polvorones.

La noche que encendía fue mi fuego,
los gritos, los chisperos, la tormenta
que muere por su boca de pez ciego
y de sed de venganza se alimenta.

viernes, 2 de mayo de 2014

Salacidades

SALACIDADES.

Se acabó lo que se daba.
Se agotó la caja chica del banco de la procacidad.
Los nuevos miembros saben de antemano,
en su insolencia,
que el caudal de fondos es irrisorio;
y sin embargo,  aspiran a morder los escarpines
de los machotes poderosos.
Todavía, estériles, serviles, agachados.
Los moderadores se atajan y renuncian.
Los directivos atan cabos, piensan y chamuscan
las viejas ideas de la supervivencia.
Al fin, el trabajo no se presume gratuito.
Chapeau, compañeros.
Los cachafaces están en el horno.
Las reinas que engordaban con elegancia
se arrepienten, y tergiversan sus pecados
en peinetón blancuzco y rodetes tumefactos por el spray.
Dios nos libre de los parientes de la conspiración.
Los cómplices (bichos y dinosaurios)
tendrán que dar la cara con vergüenza
y devolver lo robado, porque el pueblo así lo exige.
Siempre el mismo licencioso en público
quiere entretener a la fauna
bajo el cataclismo de sus salacidades.
Son las estirpe de inclinados a la lascivia,
al escorbuto, la lepra, la miseria.
Hay que salir a matar mujerzuelas
que engendran hijos desorillados
con el dogal al cuello, jadeando como perras,
para no morirnos de pena.
La ponzoña trepadora dejará de estar de moda,
como el maní con cáscara,
el casco medieval,
la guitarra en el ropero,
y los zapatos de gamuza azul
amenazados y congruentes con su época
de despertares de vitrola cerril y faroles cabrilleantes.
Se terminó la fiesta de los eruditos en convicción
y de  payasos sin nariz de plástico.
Somos muchos, somos más, somos tantos
acodados, que  casi 
los estamos bordeando a todos.