lunes, 30 de junio de 2014

Tejidos

TEJIDOS.

La corrupción está instalada.
Ay. Trágicamente instalada.
No van a dejar constancia
de ostracismo y  destierro
en los sones de la guerra.
No abrirán las compuertas del trabajo
ni destilarán petróleo sus acritudes indignas.
La olita del dinero seguirá
dando curso a matones de otra clase.
 Los malvados
oirán el grito subastado de las madres.
Los artistas atrapados en su red
con una cala en el cerebro
no descansarán hasta alcanzar la infamia.
Candidatos a Diputados
seguirán orinando al mejor postor.
Nuevos súbditos
 tendrán  Reina y Rey  que los corteje.
“Se siembra un pensamiento,
se cosecha un acto”, decía el pastor mormón.
Escuelas de psiquiatría,
verdades bíblicas,
cine adoctrinador,
las falsas biografías de la escuela anglicana,
los plagiadores contemporáneos
y la torsión  nueva perseveran.
Pero la literatura no cambia el mundo
solo lo hace más tolerable,
más asequible,
en este cansino agobio de multitudes.
Si coincides conmigo
en cumplir los mandamientos de Dios
(como quieras llamarlos)
estaremos de acuerdo.
Si no, mejor sigue tu camino hacia la nada.
Lo sostengo y mantengo:
quien quiera conocer el horror
que se inscriba en un curso de tejidos.

La lana pica hasta en la piel del muerto.

miércoles, 18 de junio de 2014

Libertinaje

Libertinaje



LIBERTINAJE
                     
En el umbral de las palabras,
del lenguaje gestual
o la experiencia
hay una zona gris del pensamiento
en la que mora asustada
la libertad,
con su manía de definición,
su despertar instintos,
sus derechos.

No hay nadie que presuma que ella existe,
ni nadie que descrea que esclavice
con su voz seductora de anfitriona
del palacio sutil de la conciencia,
la vitrina hecha añicos
de la especie animal.

Su excusa y desenfreno manifiestan
que incluye un requisito inexpugnable
en todo amoldamiento;
preconcebir  la inicua  contracara
de la  hermética fe
que la ha prologado,
un vicio del que pocos hoy se acuerdan,
que avanza lento como la hormiguita
atestada de lemas y zalemas,
y  se instala en el nauseoso altar de la inminencia
que prefija  amenaza
insistiendo en vulgares parecidos.

Libertinaje:
Ronquido escandaloso,
la grieta irresponsable,
el brindis de un Satán desvencijado
con frondoso historial  de malas artes,
chauvinismo de una patria que excede
la audaz frontera del conflicto.

La palabra –se ha dicho- no es la cosa.
Pero, ¿cabe dudar que no lo fuera?
¿Es solo el ofertorio de un estado
de plena convicción y raciocinio?
¿Está en el núcleo de la espiga el trigo
o apenas su entrevero imaginado?

Ser libre es ser feliz.
Su pantomima
es el sable que empuña, en la emergencia,
su despropósito.
Libertinaje es visión;
el frenético barro en la cuneta
en que mete su pies el disoluto;
el estado de angustia ante el deseo
de ser el Inmortal superviviente;
el poderoso monstruo 
del reglamento aún desconocido.

La libertad está colmada de absoluto.
Es obra de los rangos superiores;
la secreta censura de los labios,
la savia de los árboles;
señal de acercamiento
del yerro y la magistratura.

El libertinaje, en cambio,
sin venda,  por la ley totalitaria,
ofrece tentaciones infinitas,
en la huella perdida  de lo ilícito.

Salgamos en rescate heroico
del sustantivo oculto de sus fines,
cumpliendo una misión de humilde ética,
evitando negar  sus corolarios,
que no por innombrables,
se tornan ilusorios.

jueves, 12 de junio de 2014

El croquis frutal de la aurora

Por ocultar desfachateces
se hicieron cargo del exterminio y de la risa,
mientras clamaban mutis por el foro
y cerraban el pico.
Se aliaron a las grillas poderosas
aunque vieran  llover tras las ventanas.

Ahora es lo que queda:
el destello de una defensa
y la certeza de que se actúa
bajo amortiguadas convicciones,
y no para pagar el costo atávico,
porque no hay que cambiar de camiseta
y saltar a tierra firme,
ni siquiera cuando el barco
se está hundiendo,
mojada su epidermis por la tormenta cadavérica.

El pueblo necesita guías,
líderes,
espíritus que los lleven a la gloria.
Volvamos a dibujar el mundo
con crayones de niño en kindergarten,
Ya ves. Me siento fuerte
cuando te tengo al lado,
rozando tu mano señorial
el croquis frutal de la aurora.
Si la propiedad no existe
me pido vivir en la mansión,
no en la choza.
Si  hay un amor que existe
cabe en esta gotera.

domingo, 1 de junio de 2014

La paja en el ojo ajeno

LA PAJA EN EL OJO AJENO.


Cada vez que alguien diga “centeno”
en el futuro,
pensaremos en Salinger.
Cada vez que se escriba “almiar” en unos versos,
evocaremos nuestros campos
estériles.
Cada vez que el subterfugio te nombre
iremos a disparar caracoles de río
como inútiles pedradas.

Los bastiones quedan lejos
¿qué se siente ser tan bueno en las palabras
si nada con ellas podremos construir,
excepto un anillo de descarte?

El camino de los recitadores
de autores respetables
se conforma con listas bien nutridas
de memoria,
cazadores de personajes 
fictos y elegantes,
dejan tras la puerta un tendal
de sujetos inconclusos.
Herméticos.
Inescrutables bocetos.

Los dueños de la vanidad
están cerca del Poder y del Abismo.
Nos persiguen con su causa y su locura
y dejan mortecinas consecuencias
con su cloqueo de gallitos de riña.

Sonetos del 2008 (para los compañeros de La Comunidad)

A Hëlmut.

no no no no no no no no no no no 


no no no no no no no no no no no

Esa zona que toca la sobrina
-decir vagina me parece burdo-
¿será ese Mano negra de Argentina
que mete púas y la va de zurdo?

Esa roja tanguita tan latina
es el colmo llevado hasta el absurdo
de los vates que gastan tinta china
escribiendo sonetos de palurdo.

¡Quien fuera algo más que un recuerdo viejo!
Un sitio en la morada del artista,
unos labios tatuados en su espejo,

una bella durmiente equilibrista
que escucha, calla y sigue tu consejo:
por no bailar solita en una pista.


MUJER DE CINCUENTA

Quiero ir con aquel a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
No quiero averiguar si es bueno.
No quiero saber si me ama.
Quiero ir con aquél a quien amo.
B.B
.






Bertold Bretch te ha escrito un haiku, mujer
de cincuenta. Naciendo cada día
en vísperas de nueva compañía,
te regala su audacia y su querer.

No calcules el tiempo de la espera
ni digas lo que es bueno para atarte
a la fiel ilusión que deja el arte
cuando libas en su panal de cera

de abejas una miel azucarada,
una tibieza porque los reencuentros
de sueños de una novia enamorada

de experiencias sentidas desde dentro
albergan la pasión aletargada,
por la euforia que emana tu epicentro.


a mi amigo fuser.


Entre Silvio, Sabina y los tres diablos
me encuentro tu lamento de rodillas.
¿Acaso no tomaste las pastillas?
Bien, sabes, mi querido de qué te hablo.

Te propongo una cosa, mi Retablo
de duelos, está online a pocas millas.
Lo lees y te quitas las ladillas.
A vuelta del camino está el establo

donde irán a parar nuestras rencillas,
los dolores y marcas de aguijones.
La piel olvida. Somos avecillas

perdidas en los más negros rincones.
No podemos movernos de la silla
atados a la red entre apagones.




http://retablo-de-duelos.blogspot.com


a Manuel Abal y los dibujantes de la comunidad.

Hay olor a pimiento en la sordera.
Dice Manuel que está como un kinoto,
dulce y zarpado se lo nota ignoto
de bailes de salón entre polleras.

Irónico su aval nos desespera
y brinda carcajadas con su foto
de gato en la ventana donde "El roto"
le marca su lugar en la catrera.

Con su amigo "Majofa", que es Matías,
con "Paio", con "Liniers", con "Rep", con "Sendra",
el carozo del fruto es una almendra

que comen con delicia sus Lucías.
Si me olvido de alguno se lo endosas
al Podeti de gola carrasposa.


a Joaquín Urgel, en el día de su santo.

(Ambrosio Villarreal)


Si estuviera mi amor aquí al ladito,
ten seguro que no escribiera nada;
mi boca con solaz y enamorada
calmaría la sed de su apetito.

Bebería su néctar cual mosquito,
chupara y moriría de embriagada,
las ánforas del éxtasis colmada
en brazos de su dios, mi Joaquinito.

Los versos que rebasan de mis labios
se empeñan en llegar hasta sus labios
y hallar en su crueldad fina mirada.

El alma debe al cielo su morada.
El cuerpo encuentra paz en el sosiego
y el hombre de mi vida es gallo ciego.






Cierro el kiosko por esta noche.