martes, 12 de agosto de 2014

Dios existe, pero hay que ayudarlo

Dios existe, pero hay que ayudarlo

No soy la única víctima de perversos mercenarios.
Tampoco soy la primera.
Juro que voy a conseguir Justicia a la criolla.
como se hace con la mafia: 
A pura guapeza.
Sin tribunales ni cartas documento.
Voy a molestar a sus vecinos,
a los Jueces de las Cortes,
al guanaco de la esquina,
al periodismo encubridor,
a los gatos que andan maullando detrás de mi ventana,
al ejército completo del Subcomandante Marcos,
del Gauchito Gil y de la difunta Correa,
fabricados oportunamente
para beneplácito de tiranos absolutistas,
usurpadores de la tierra de los pobres,
por los sabios del protocolo,
con objeto de calmar la ira de los pueblos
brindando una falsa esperanza,
vestida toscamente como santo de fajina.
Me enfrentaré a jugadores de pelota y millonarios,
-cruz y raya-
a toreros del ruedo y a argentinitos cómplices
que andan pululando por el país y el mundo,
con cara de yonofui,
al final vos disfrutabas,
agradecé lo que tenés,
no te quejés, hija de puta,
que igual no te van a dar nada,
y no te matamos aunque todavía podemos hacerlo.
Voy a incendiar París, si hiciera falta,
-porque Siempre nos quedará París,
que era una fiesta
inolvidable de pantera rosa.
Voy a inundar el Océano Pacífico
y El Tigre.
Inventaré fuerzas como una Silvia Plath,
-superiores, paranormales y telepáticas –
sin meter la cabeza en el horno,
echando lava por la boca,
para vencer a la hydra de seis cabezas
con socios miserables
y tentáculos entumecidos por secretos
que causan la discordia universal
con su manzana envenenada.
Perdón por la inmodestia,
pero más de un ateo
se convertirá al postecumenismo tardío,
rezará las consignas de la liberación;
y Dios nos estará mirando entre las hendijas,
meándose de risa,
condescendiente
ante tamaña estupidez humana.




Y Dios los estará mirando*

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