domingo, 31 de agosto de 2014

Ola de mar. Hola.

Ola de mar. Hola.
Ola.
Prefieres el mar a los saludos.
Resistes tormentas perfectas,
amaneceres precoces,
eres inviolable, indivisible.
Te gusta navegar
y al final, resultas ser el tsunami arrasador.
Yo también fui un poema, una ola
hace años,
en la inquietante sed dorada de la  juventud,
cuando las denuncias no dolían,
los palos nos  golpeaban suavemente,
y el amor propio
no tenían tu nombre grabado en las espaldas.
Cuando los sabios premonitorios
enseñaban que la edad no existe,
que es una camisa
que dejamos tirada cuando nos queda chica u holgada.
Estudié al Derecho,
y al revés,
me sumergí en los océanos
de tus fibras mansas y encrespadas
y  yo que nunca me caigo,
caí de repente,
condenada a muerte

como en el  verso final de una travesía incompleta.

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