miércoles, 18 de marzo de 2015

Consejo sobre escritura



Luca Prodan.




Tapa del libro: Un ciego guiando a otro ciego, de Carlos Polimeni.


CONSEJO SOBRE ESCRITURA.




“Yo no quiero guita. Yo quiero a mis amigos y a la gente”
Luca.


Y salpicá sangre caliente,
Eyaculá sobre los rostros.
Tocálos.
Que pueda olerse tu vómito en la acera,
estremecerse la mirada luctuosa
del francotirador descamisado.
Sé el mejor ajedrecista de palabras.
Contá tu hagiografía
montado en un plumero.
La libertad está en tu mente:
cortapisa, hato, martillo;
la libertad no es mentira,
zigzaguea acribillada,
sobrevive vapuleada.
Descorré el velo del miedo.
Adulterá los vinos malos.
Socorréme. Descarnáme
con letra impresa o contando
lo que supe y he olvidado.
Escribí como si fueras
monstruo, adonis o murciélago.
Los murciélagos son ciegos
con radar en la penumbra
(como Milton, como Borges),
que tienen sectas y aguantan
otro Informe para ciegos.
¿La vida? La vida pasa;
escrita o hablada pasa.
En cien años será historia
antigua o contemporánea.
En mil años, teogonía;
pero hay que escribir con ganas
como si hubieren marcianos
espiando en sobremesa
después de cenar cadáveres.
Vas a escribir lo que quede
para nadie o para nunca.
No se escribe para uno;
porque hace bien.
Se lo hace porque atraganta
el dolor abisal de la partida.
No te vayas sin obra en tus espaldas
para el que pueda leerla,
el que abra sus alas vírgenes,
si es que hay Tiempo,
y hay papeles y libros
o bolígrafos o máquinas,
que aunque tengan mil cerebros en un chip
son cajas bobas,
almas en pena en un gris pasadizo.
Sé lúcido
por placer, por deber y por destino.
No te disfraces de ebrio,
-es mejor estar dormido, drogado o muerto-.
El dinero está sobado.
Manoseada mercadería rancia.
No busques su mediocridad.
El prestigio, sí, eso buscálo.
Afilá las pezuñas, te lo ruego.
Perseguílo por las buhardillas,
hasta en el barro, debajo de las piedras.
Rascálo.
Donde hay genio no hay talento.
Si no tienen talento, arre la injuria
para aquellos que lo compren.
No pidas un consejo de escritura.
No podremos dártelo. Nos excede.
Cualquier declaración es cuenta nula.
Solo puedo brindarte mi experiencia:
La próxima vez, mordélos.
Mordélos, Lu, mordélos.

martes, 10 de marzo de 2015

Amante del Ab zurdo

Esta no es una novela.
Es una historia real sobre una vida de novela.
Un diario, una catarsis, un vómito
o vaya uno a saber qué.
Pero una novela no es.
O tal vez sí, sea una novela.
O un nuevo libro de poemas
sobre una novela.
Una vida poetizada como novela.
Una novela de una vida de novela.
Una vida real, que no es
ni siquiera un poema.
Es un falso poema porque no es poema.
Ni siquiera una novela.
No obstante es una vida.
Una vida cualquiera.
La vida de una fulana de tal por cual.
Una fulana que también tiene una vida
de ficción.
Una fulana /felina/ que no sabe contar
sin exagerar,
sin urdir,
sin parafrasear.
Folly, folly for to... 
four-two
what is a word?
Locura, disparate, insensatez
Samuel Beckett:
Amante del Ab zurdo

sábado, 7 de marzo de 2015

Adelina Herself



                                                       Mi sueño es conocerte y abrazarte,
mi mayor pesadilla es olvidarte
y que vuelvas a ser como un extraño
caballero de la noche,
una insania 
del alma que se atasca con las redes 
del presente y futuro de los años.

Habitas en mi mente, prisionera de guerra,
cavilante,
que acepta consecuencias, 
se perturba.
Nada sucede lejos de tu tierra.
Cansada de visiones de blancura, 
cuando emprendo mi viaje hasta tu altura
y envío cartas que tú nunca recibes,
me engaño que andarás desconcertado.

He de admitir la huella del Maligno,
que atraviesa los campos de la Muerte.

                                                  Te respiro en plural, con mi alma en vilo;
primordial hacedor de la Poesía,
auténtica linterna contra el muro.

Enfrentando tu música y tus vicios
adquiero el sabio oficio. Desperdicio
las horas en que nada ha de cambiar.

Mi amor se desvanece y apresura,
revive, 
se resigna, 
se idiotiza,
desde el más fiero antojo se hace fuerte.

                                                     Te enseñaré a anhelar mis despedidas
igual que a un caballito de juguete
ignorado en la caja de los niños,
cuando traspone el arte y sus cenizas.





Nudillo

Nunca quiso soñar la canción del poeta,
ni mentirle a las Musas
ni abrir fuego al error.
Cada día que pasa se le pierden papeles

y encuentra alguna foto de su amigo Ramón.
Joaquín "María" Sabina, 

según rezan partidas
de libros de cocina,
de Cela, de heroína y absurdo Maldoror, 
se niega a curar vicios
y va dejando indicios de adicciones y minas
de lápices modernos.
Sus rayas en cuadernos provocan endorfinas
que nunca fueron vistas por nadie alrededor.
Aunque no usa cortaplumas,
cuchillos, bisturíes,
opera en carne y hueso, con versos a pulmón.
Mi pariente lejano me enseñó que hay un mundo

que llora sin consuelo
detrás del mostrador de bares y tabernas,
tras sucios escenarios con divas de salón.
Mujeres sin estilo rodean sus virtudes

porque es bueno ocultarse tras novias de cartón.
No importa si no calman
ansiedad e inquietudes:
Lo esperan unas cientos de noches en desvelo,
llegará a ser abuelo 
del hijo que ha soñado en vidas paralelas
que Dios no le ha negado.
Irá prendiendo velas
a Cupido y a Judas,
dejará viejas mudas
y estrenará su traje de clown que amó la muerte,
(nunca pude entenderte)
en entierros de seres
que cuentan por lo bajo
cual era su dolor
on the road del atajo
que oprime la razón.
Ni biógrafo ni atleta

ni intérprete frustrado,
ni esteta destetado,
ni su hombre de paja cuando paga al contado,
no seré yo quien diga
lo que él siempre calló. 
Al ver venir  la  guerra
que pudo detenerse,
no quiso defenderse
y carga con la pena de saber que estalló
por su ceguera inane
que es mala compañera,
por su altiva manera,
de pretender que sane su herido corazón.
En este año, imploro

que abandones los cuernos
de un toro cultural,
que afiles los colmillos
ajeno a sangre ajena,
que agrega una condena
en oscuros pasillos
y vuelvas a ser ese
que no aprendió a cantar.




QUE  SIGAS SIENDO FELIZ EN TU RUTA 66.