domingo, 31 de mayo de 2015

abba abba por Joaquín

Joaquin Sabina - dijo...




Te diré,
puesto que eres mi única conciencia,
el peligro de estas estrofas rimadas,
y es que como son tan fáciles de hacer
(tú te equivocas mucho, pero ya aprenderás,
cómo he aprendido en su momento,
a contar sílabas y a componer),
después tenemos que soportar
que cualquier imbécil se crea poeta.

Esto lo digo
completamente consciente
de la que he montado
para llegar al corazón de mi musa,
y el ruido que se generó
tanto en América como en España,
con esto del abba abba.
Y más aún, el escándalo llegó a EEUU y Gran Bretaña,
porque los hip hop y los eminem
son todos salidos del mismo
movimiento popular
de mi página web oficial
(cuando tenía libro de visitas
donde se bañaban peces del pecado).

Por eso,
apestan las verónicas,
los abelardos,
los benjamines,
las sofías,
los valderramas,
las sabinas
y las perezas por todas partes.

Hieden como hurones.
Hemos cometido un pecado contra la lírica.

Un poeta debe dar la cara.
Dejarse la piel en sus versos
y abandonar el cinismo de un anónimo seudónimo,
porque en cuanto conquista el paraíso de la técnica...
sonamos.

Hay más libros de poesía que lectores.
Hay más humos que nicotina en los bares.

Y los que amamos las letras,
como vos y yo
(dije vos, exprofeso),
nos quedamos atascados
en un agujero oscuro que es un blog
al que solo entran curiosos a ver mi polla erecta
(es de lejos, la entrada que más visitas tiene).



Me salió un poema sin haberlo deseado, Lu.

Joaquín.

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