martes, 5 de mayo de 2015

Vallejiana desalmada/intransigente/

VALLEJIANA


Un ciego que ha perdido el autobús
se queja del calor en pleno invierno
de su  traje azul  furioso,
se reúne con sordos
contra una fidelísima posada secular
y no acierta el camino del  pájaro espasmódico.

Si lo ves preguntarse hacia qué punto
se dirigen las ratas de la ciencia,
paupérrima de ideas florecientes,
te olvidas  de su nombre
y el amor no está aquí
para converger su fisura vacante de estadísticas.

Quizá, si desnudara
la condición de fuerza virgen
de su serpiente interna  y perfumada
con huellas subvertidas en el vino
su angustiosa materia,
su hedionda tentativa de visión inconsolable
sería el individuo hecho de carne
y mirada eficaz.
Y de tanto feliz significado fuera
tal vez, un hombre. Tal vez, santo.

¿Dónde irá a parar el orden de la cifra que contemplamos?
¿En el recinto, también, de lo salvaje
radica la ganancia su promesa?


¿Habrá un turbio disturbio en el secreto?
¿O es la luz el emblema inhabitado
dolorosamente,
desgarradoramente  inhabitado,
por el sujeto cavernario y su jeroglífico,
encogido brutalmente
por la nota vibratoria
en las agrias gargantas de la muerte ?














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