jueves, 25 de febrero de 2016

C y A (4)


    
Fría madrugada

Yo no sé qué escribí.
Lo habré olvidado.
Acaso nunca he escrito ni una sola línea
que no hubiera sido preconcebida
en la transmigración,
sobre el pasto y la tierra bajo el cielo escaldado,
en las tibias arenas de las playas,
con hedores velados por el heroico enjambre
de los antecesores de la especie.
Habré olvidado, también,
que previo al malestar de este presente,
la mente
se ocupó de entender por qué hay misterios
inapresables, fatuos y caóticos,
que viven en el fondo submarino,
al que no llega sol ni luz alguna.

No intento la catarsis de un poema,
ni busco un despertar de la inocencia. 
Modestamente, apelo a ciertos cánones,
para que sepas
que
me desvelo en la fría madrugada,
de mi barrio cetrino en las afueras,
salvado de las aguas que desbordan cloacas
en una inundación de pesadilla,
pensando en vos y en la canción ridícula,
que aunque nos parezca superficial o fácil,
deletrea tu nombre
que engasta en el recuerdo de tu ausencia,
como piedra preciosa en una joya,
oráculo de brujos sin señales.




Lujo

Dio clases para aprender a pensar.
Cobró carísimo.
Pensar fue siempre un lujo para pocos.








La noche de los tiempos
(año 2008)

Llegó la noche de los tiempos.
Comenzó la cuenta regresiva.
Es hora de rezar y hacerse cruces.
El vientre acribillado lo desea,
el ojo alerta esquiva la mirada,
... pero en la calle cae
como un rocío,
una lluvia monótona y pequeña
y, en las veredas astrosas,
los búhos
rondan la sobremesa postergada,
sin haber recibido su plato de comida.

No me abandones, amante.
Cual si fueras el idiota parroquiano del bar
que se inventa el relato dionisiaco
de una vida cicatera,
roñosa, espeluznante,
socorreme del tedio de los lunes.
La copa se ha atestado de borrascas.

Abate un rayo la acera que blasfema.
Un orquestado ejército de sombras
invade la cama virgen con horror
cuando duerme la ebriedad de los tapires.
Baile de la caracola y el gusano,
en el mes de diciembre del 2001.

El agua de las nubes es el llanto
del mono que no aprende ni escarmienta.
Pesebres, truenos, lamparillas,
negocios vanamente decorados,
muñecos gordinflones
con vagas inquietudes futboleras,
pinos enanos y cacerolas de aluminio
que nunca volverán a percibir
el peso de la ceniza en su espalda.

Se compra con monedas fariseas,
una ardua devoción con rodillas maltratadas.
Se acomodan las pálidas estrofas,
sin ganas de gozar,
como asexuados presidiarios,
en la implacable falta de poesía
de otra Navidad que se acerca
y nos encuentra solos y mudos,
siete años después de la esperanza.




A todos aquellos:

A todos aquellos
que no marcan distinciones
entre bálsamo y hedor;
a todos aquellos
que tengan obsesión
por la salida mística,
a pesar de la noche del año
en que se admita;
a todos aquellos
que detestan las anáforas
y la melodía satánica,
tanto como sus caras
ajadas frente
a los espejos en liquidación
del olvido.
A los pájaros perfectos,
a las mujeres y hombres imperfectos,
a las parejas abnegadas,
a los que extinguen la llama de la libertad
y crecieron comiendo caramelos Media hora,
con la boca hambrienta de aceitunas o aventuras;
a los camaristas del crimen
con verdades ayunas de causalidad y justicia.
A los vecinos de las ceremonias
que cantan villancicos deslucidos;
a los autores de la razón de mi vida,
a los chiquillos aficionados
a escribir cartas de amor;
a los laicos feligreses del descontento popular;
a los que juegan
apostando morir en sus camas;
a los panaderos
que no arreglan televisores
y a los fabulosos electricistas
de linterna a pilas
y taladro mecánico.
A todos aquellos,
en condiciones de vivir
un día más,
bajo el sol estereotipado de primavera,
con niebla o lluvias torrenciales;
a los violadores de la Ley seca,
a reglamento;
a los comisarios de a bordo
de aviones desaparecidos
en el Triángulo de las Bermudas,
a todos los etcéteras,
sobreentendidos e implicados,
que pueblan este mundo in fine:
les encargo mi alma,
para que la salven.
De momento,
no me toca sino recordarles
que las puertas cerradas del infierno
arden en llamaradas acuciantes
y se oyen, desde lejos,
abucheos a los torturadores.
Y que sepan,
de una buena vez,
que una existencia honesta
o desquiciada
se consume
al precio promocional de un paraguas
de alquiler,
subastado en Disneylandia.





Lo duro y lo blando

Lo duro y lo blando //
¿duro o blando?
¿blando o duro? //
duro / duro /
de durar /
blando / blando…
como el agua blanda
de naranjo en flor /
naranjo en fruto /
naranjo en el color
de la naranjada /
naranja /
hada /
gracias / de nada /
blando //
entonces, como hablando /
y duro de oro /
oro de orar:
rezar / abogar / exhortar /
me ablando /
blando como blanco /
duro como piel dura /
nada dura /
mejor blando /
blandura /
la blandura dura /
dura y dura como una pila
de duracell /
cell: célula / celda /
cell: ser una célula en prisión /
¿dura o blanda? /
ser o no ser / ésa es la cuestión /
cuestión que perdura //
y ablanda a-blonda /
como rubia blonidinense /
tengo un blondo hondo /
que es naranja /
color y complementario /
del azul del cielo /
del azul del mar /
mar de martes /
de miércoles de gris ceniza /
mas sin ceniza /
ni Cenicienta /
ni Rey / ni mar / ni duro /
ni opaco /
ni suplementario /
del ángulo complementario /
con blanda ceniza del tiento /
del tiempo y del horario /
del oscuro escenario/
del diario vivir //
¿blando o duro?
duro ablando /
los tiempos son duros /
los tientos son blancos //
hay que elegir el color de la tiza
del tiempo / que atiza
su textura / su tersura /
su arco iris de bravura /
a ultranza /
con cuerpo y mente /
duramente /
mentalmente hablando
sin detener el reloj /
entrando en su grieta blanda
e infinita-mente blonda /
de un blando blanco a su lado /
iluminado por grises naranjos /
y con negros matices azulinos /
para que todos sean felices
y coman perdices /
echando raíces /
sin perder la vida
en las opciones de la vida /
para acceder sin prisa y sin tardanza /
al misterio blando de Dios.











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