miércoles, 24 de febrero de 2016

Canciones para Lorenzo Gabetta

Una pintura de Chagall.

LA MARCA DEL CHACAL.

VERSIÓN LIBRE sobre la canción UN CUADRO DE CHAGALL
(CON ESTRIBILLO AÑADIDO)



Si te abraza el destino, y tu nombre pronuncia
la masa permanece distante observando la escena:
La marca del Chacal manifiesta su ley.

"No vamos a cortar cabezas
No queremos acabar
como en la Revolución Francesa"
el Chacal decía,
estampando un tatuaje
como una protesta.

Los ojos centelleantes al fondo del túnel,
un silencio de misa, una histeria
cuando nadie la espera,
sube por la cornisa y después queda ahí.

Contra los militares, contra los terroristas
vos gritás la rabia y dolor de un amor exiliado.

El dardo apunta al cielo. La saeta se acerca.
La gente escuchaba animada, 
una historia jamás descontada.

Una lucha imposible de armas inútiles
es un paso al abismo, polvo de ángel y esgrima.
Cuando rompe la trama, ulula el viento.

Y la gente se negaba a saber del pasado en la vida del otro
a través de los diarios.

Rumores de sirena secuestran la verdad.

Se consterna la escena, se aquieta,
vuelve a andar la rutina por la vida.
La gesta y el pueblo abandonaron las plazas.

El Chacal que devora injusticias,
no quiere quedarse en recuerdo.

"No vamos a cortar cabezas
No queremos acabar
como en la Revolución Francesa"
el Chacal decía,
estampando un tatuaje
como una protesta.

Un chico distraído
reclama unos videos
y vuele a su casa
a mirar la tevé.
Guardará en un cofre
los secretos sueños, la gloria,
la fiesta valiente.

Una lobezno observa detrás de la ventana
la marca del Chacal,
que esconde la insólita bravura del amor.

Botellitas

Él me daba su tiempo en botellitas...
para que lo sorbiese poco a poco.


Si llegaba molida del trabajo
abría una ventana
hacia las olas
del mar profundo de sus ojos verdes.


Tequila me ofrecía,
un "te quiero" de acento mexicano.


Su vino fue una fiesta de pateros,
gitanas y flamencos
danzadores.


La champaña, discípula de bodas,
latía y me atronaba.


(Los) disidentes acordes de su viola,
toreros en el ruedo
de cervezas tiradas.


Ginebra,
ginebrita,
ginebromas,
de poetas abstemios
se burlaba.


Y, un día resultó que se había ido
a robar las guirnaldas
del corso de las vírgenes del cielo.


Él me daba su tiempo en botellitas...
Yo no le daba nada.



11.- En ganga

Amaneció
mojada por el llanto
de otra historia
de duelos y quebrantos.


Se despertó
con lánguida pereza
como un paria
sin bautismo ni proezas.


Es la verdad,
no le tires de la manga.
Torpe y real
Aprovéchala está en ganga.


Maridos y divorcios por notarios,
queridos y venganzas contra el sol.
La noche se la pasa entre sicarios
que ocultan su condena al rock and roll.


Con ridícula tanga
Mata Hari
se aviene a producir su mojiganga.


Espera conquistar otro planeta,
apostando a un cobarde proxeneta
un/ alcahuete vulgar, de morondanga,
que mata por matar con sus anfetas.


Así es la vida.
no le tires de la manga.
Terca y real.
Aprovéchala está en ganga.


En ganga
Café Homero
Salvando las distancias
Peter Pan
Tu ausencia
Él me daba su tiempo en botellitas
La marca del chacal  (traducción libre)
La falda turquesa  (traducción libre)
Astor (traducción libre)
Llévame lejos (traducción libre)
Viajes contigo y conmigo (participación en estrofa en  español)





Canciones compuestas por Lorenzo Gabetta con letras de Lucía Folino
 (excluidas las del disco Salvando las distancias, ya registrado)



Perdiendo la fe en los hexámetros

 (poema publicado en España, en el libro “De Colores” de Abelardo Martínez).

Perdiendo la fe en los hexámetros.
Trabajo de las noches y los días.
¡¿Que será de mí sin las palabras
que crearon los diablos de macabras
penitencias de oscuras pasantías?!

Las notas que leerás no son las mías,
La música pretérita que labras
oculta las mil y una abracadabras
cuando, a renglón seguido, desconfías

del arte de la pluma diletante
que leva la emoción de fe menguante
con ríspida, inaudita hipocresía;

pues, se ha llevado al mundo por delante,
calzándose al postor como un buen guante,
la vanguardia de ritmo y armonía.
Perdiendo la fe en los hexámetros.

Delicuescencia  (La corista)

En letárgico estado, la corista
esperaba la muerte en un rincón,
pasando  el rato, fuera de la pista,
entre función y función.
Era  espía del arte y de la danza
fumaba sensualmente,
cual puta de ocasión,
negándose a pesar en la balanza
si vale más un cuerpo tibio y envolvente,
que el orgullo de aplausos, que  su mente,
recargada de trajes desgastados
recusa ante el  ausente corazón ajado.

Qué  mal bocado.
Qué papelón sufrió.
Que campo descampado.
Creía que lo había hipnotizado
con su delicuescente decorado
sin micro ni condón.

Vaya tormento el himno de la noche
que acechante trepida ebullición,
con luces de Novalis decadentes.
de  mera sinrazón indiferente
si canta una canción extraoficial.

En una gruta artificial,
vulgar y recurrente,
que nada contra la corriente,
de espeso lodazal.

Decidida a escapar de la vertiente
intentaba  volar como esa hoja
del árbol otoñal que la despoja
de sueños de farándula y de fama.
Aúlla su simiente, cuando miente,
metáfora con labios de serpiente,
buscando nueva cama,
que la lleve a creer que hay un mañana
que la aguarda incipiente al abordaje.

La corista jamás es una dama,
ni estrella ni señora.
Es la chica que entona un estribillo
del dueño  de escenarios con blindaje
La corista es un grillo, atlético y sencillo.
La que llora.
A veces es cigarra de algún viaje
al ritmo de martillos y embalajes,
o mucama que limpia telarañas;
y aunque bese el anillo
del  triste solitario que la ultraje,
hosca y huraña,
la corista se tiende con la ruina
de bajarle la fiebre a la rutina
en la calle del Pez de Malasaña.


Pastorina

Flor de seibo de Argentina:     * + (1 y 3)
llorando por un suicida           **  (2 y 4)
que no te ve ni te cuida,         **
y te arroja en un convento     * + 
en la mesa de descuentos.     * +

(Estás loca Pastorina         * +
te sueñan mis pesadillas    **
de canciones con ladillas.   * +
Torera de punta fina)         **

Como Eloísa, la novia      1 y 4
de Abelardo, que en la gloria   * +
dejó su voz oprimida.              **

Sigue llagando la herida       1 y 4
que dejaras en mi pecho,        * +
mulata  a quien por despecho   **
eché de mis aposentos.           **
Se terminaron los cuentos,      1 y 4
las noches con sed y en cueros.  **
Te mando este desafuero,      * +

porque no soy avariento       1 y 4
ni miento cuando no miento   **
los celos por mi letrista,        **
la mejor musa activista         * +
de burbujas contra el viento.  * +

(Estás loca Pastorina    * +
te sueñan mis pesadillas  **
de canciones con ladillas.  *+
Torera de punta fina)       **






Canción compuesta por Ruben Abruzeze con letra de Lucía Folino



Tu huida  

Cómo duele saber que mentiste
al decirme “te quiero, mi vida.”
Me dejaste el dolor de un infarto
y el amargo sabor de tu huida.

Que no aleguen que el tiempo es la cura
los que nunca sintieron pasiones.
Que no recen por mí las heridas
ni me impongan jamás condiciones:

Que no mire hacia atrás, que me calme,
porque tuve en mis brazos: locura,
la belleza de mil obsesiones,
y este sordo dolor en tributo,
que no logro explicar en canciones
que se acaban en pocos minutos.

Terco amor por la literatura
a la infiel traficante de acciones,
que comió de mi pan y mi carne
embaucándome con conjeturas
de un futuro reñido de viajes
del que cambia sudor y estaciones.


Y dos días después de la fuga,
el siguiente y novato exiliado,
remontaba con su burda historia
en el álbum del enamorado.
Nuevamente a fingir que era oruga
que quería soñar mariposas.

Hoy se cumplen tres meses de engaño
con el tipo que la ha cobijado;
muchas veces pregunto si extraño
el perfume del pelo adorado
o ese vómito avieso en las noches
que llegaba borracho hasta el baño.

Cómo duele saber que mentiste
al decirme “te quiero, mi vida.”
Me dejaste el dolor de un infarto
y el amargo sabor de tu huida.


Juan José Nudillo (Pamplona, España) 
(heterónimo en felizcumplejoaquinito


Nunca quiso soñar la canción del poeta,
ni mentirle a las Musas
ni abrir fuego al error.
Cada día que pasa se le pierden papeles
y encuentra alguna foto de su amigo Ramón.
Joaquín "María" Sabina,
según rezan partidas
de libros de cocina,
de Cela, de heroína y absurdo Maldoror,
se niega a curar vicios
y va dejando indicios de adicciones y minas
de lápices modernos.
Sus rayas en cuadernos provocan endorfinas
que nunca fueron vistas por nadie alrededor.
Aunque no usa cortaplumas,
cuchillos, bisturíes,
opera en carne y hueso, con versos a pulmón.
Mi pariente lejano me enseñó que hay un mundo
que llora sin consuelo
detrás del mostrador de bares y tabernas,
tras sucios escenarios con divas de salón.
Mujeres sin estilo rodean sus virtudes
porque es bueno ocultarse entre novias de cartón.
No importa si no calman
ansiedad e inquietudes:
Lo esperan unas cientos de noches en desvelo,
llegará a ser abuelo
del hijo que ha soñado en vidas paralelas,
que Dios no le negado.
Irá prendiendo velas
a Cupido y a Judas,
dejará viejas mudas
y estrenará su traje de clown que amó la muerte,
(nunca pude entenderte)
en entierros de seres
que cuentan por lo bajo
cual era su dolor
on the road del atajo
que oprime la razón.
Ni biógrafo ni atleta
ni intérprete frustrado,
ni esteta destetado,
ni su hombre de paja cuando paga al contado,
no seré yo quien diga
lo que él siempre calló
al ver venir  la  guerra
que pudo detenerse,
no quiso defenderse
y carga con la pena de saber que estalló
por su ceguera inane
que es mala compañera,
por su altiva manera,
de pretender que sane su herido corazón.
En este año, te imploro
que abandones los cuernos
de un toro cultural,
que afiles los colmillos
ajeno a sangre ajena,
que agrega una condena
en oscuros pasillos
y vuelvas a ser ese
que no aprendió a cantar.

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