jueves, 31 de marzo de 2016

La geisha

LA GEISHA. 


Prepararse para ser geisha toda la vida.
Aprender a bailar igual que el viento,
a esculpir palabras balsámicas,
a tender una mano nívea y firme.
Ser la más hermosa;
apaciguar la mirada
y templar el corazón al sacrificio.

Prepararse para ser geisha
y saber que quien manda 
en el Palacio
es aquel que controla,
con suaves masajes elementales,
los pies del otro.
Cambiar el kimono por la alta costura,
el cepillo casero por las sofisticadas peluquerías.
Caminar lentamente,
mas, ágil como una ardillita
consumando en Pandemonium
Pasión y Belleza.

Prepararse a oler como las lilas,
aprender a bajar los ojos,
a ser sutil con las diferencias.
Iluminarse con Basho
con Li Po o con Steiner, 
pero iluminarse, sobre todo,
con rubor para mejillas
de marca afrancesada.

Recitar igual que los ángeles
poemas orientales con magnolias,
tierna y macerada la voz
en toneles añejos,
y seguir luciendo
fieramente indecente a los cuarenta
como una Ava Gardner 
que no pierde su compostura
en las noches de copas de El Botín.

Prepararse para ser geisha,
doblemente geisha,
e instalarse en el jirón del mito,
dejar de ser una misma
para ser lo que los demás 
quieren que seas,
y un día cualquiera
encerrarse en una habitación,
llena de flores y parientes,
pero antes iluminarse, 
sobre todo, con rubor para mejillas
de marca afrancesada
y aceptar humildemente
que la Vida nos pegó un tiro.

martes, 22 de marzo de 2016

Pleitesía

Pleitesía

Crece la consternación por los ataques a Bélgica.
Jihadistas se adjudican el horror de los crímenes
de metro y aeropuerto:
deben ser extremadamente asesinos o muy tontos.

Sobre todo deben ser agnósticos de cabo a rabo.
Imbéciles por involución social.

Ni hay razas superiores 

ni hay pueblos elegidos
ni hay plazo que no se cumpla
ni hay ley que no los condene.


Dejen de rendir pleitesía 
al maldito dinero que los enceguece
y atrofia sus cerebros de mosquito.
No habrá reverencias ni sumisiones para nadie.
Yo soy Dios y ordeno que cese la violencia. 










Pleitesía

Crece la consternación por los ataques a Bélgica/ a Francia/ a Niza/
los Sin Fe se adjudican el horror de los crímenes
del metro y el aeropuerto,
los balnearios y hebdomadarios:
deben ser extremadamente asesinos o muy tontos.

Sobre todo deben ser ateístas de cabo a rabo.
Imbéciles por involución social.

Ni hay razas superiores 
ni hay pueblos elegidos
ni hay plazo que no se cumpla
ni hay ley que no los condene.


Dejen de rendir pleitesía 
al maldito dinero que los enceguece
y atrofia sus cerebros de mosquito.
No habrá reverencias ni sumisiones para nadie.


Yo soy Dios y ordeno que cese la violencia. 






Solo cambiando un par de palabras este poema escrito por Dios (yo apenas fui su receptora de señal) sigue siendo una orden que debemos acatar con respeto. 


domingo, 20 de marzo de 2016

Pecamos

Cuántas veces pecamos…



Cuántas veces pecamos, amor mío,
de olvidos que sufragan el indemne
malestar por la muerte que solemne
nos aguarda en su curso como un río.

Huyendo del afán por lo sombrío
cicatriza el placer la fe imprudente
y se gozan los cuerpos de repente
mecidos al calor del desafío.

La hoguera vuelve a arder cada segundo
abandonada al juego del capricho:
La piel que nos reviste como un nicho
abraza en su verdad al yo profundo.

Se distingue la voz del furibundo
y vuelve su impaciencia intermitente
ante una lucidez omnipresente:
vos y yo, desposados contra el mundo.








viernes, 11 de marzo de 2016

Mi amante

Mi amante


Mi amante me busca,
oye el rumor de mis pasos silentes,
me alborota
con el delirio de su imaginación.
Mi amante, con su espíritu sublime,
me ha dado más de lo que tuve
tras su fuga primeriza,
la única vez que
nos recostamos al pie de una montaña
con musgo y humedades titubeantes.
Escondidas como búhos en la noche,
las divinidades oscilan
entre la dicha y el desvanecimiento,
como si esa misma sustancia
nos dictase la trama indisoluble:
El jardín de las delicias.

jueves, 10 de marzo de 2016

Canción republicana.

Canción republicana.

Torrente gris de aguas contaminadas,
inútil destino de conjurados,
impalas, cangrejos de mares azules,
envueltos en sucias cortinas de tules,
bailando al voleo, van siempre invitados
a las tristes fiestas de almas espantadas.

Si el verbus te enfada,
si alguna gema iracunda lograra
que se nos confunda
con Manu Chao o Secada,
rasgaré las boquillas
de alcohólicos renales,
los versos en anales
y el sexo entre ladillas...

Él  pasa los días gimiendo,
hipando, retozando, urdiendo,
negociando, envejeciendo,
trastocando y malvendiendo
cual fantasma embustero y vanidoso,
mezcla de payaso/ estafador/ cartero,
el mañoso príncipe sin monedero,
enmentolado daiquiri
enchufón
del aguacero.

Vaya al futuro Rey, el empellón
musicado de indianos hechiceros;
socavando las grutas tocadoras
confunden solomillo con jamón.

Paraisos

Dylan ou Sabina?

After Lucía (Despues de Lucía)

Canción para Mercedes Sosa



De las Mercedes Señora,
Generala dadivosa.
El pueblo honrado te llora.
.No lo dejes sin esposa.

No te quedes silenciosa.

Gracias dimos a la Vida
mamando tu libertad;
hartos sin sed ni bebida;
purgando tu soledad.

Penando en la oscuridad.


Cansada de vivir
se fue la Negra Sosa
¿Nacer para morir?
Por´ai anda la cosa.

Por´ai anda la cosa.

La voz de su garganta
tronó en los corazones.
La boca que le canta
no comprende razones.

Nos faltan las razones.


A la tierra de Alfonsina
vas noctámbula y gloriosa.
Queda huérfana Argentina
sin tu copla, Negra Sosa.

Ay, negrita generosa.


Dulce emoción voluptuosa,
Leyenda viva y famosa
Proezas, lunas y amores
bordan tus trinos cantores.


Mercedes, mi negra Sosa.


Mercedes Sosa, señora.
Mercedes Sosa, señora.

En Ganga

corazón

Mi novia girasol

Vete Ya





Canción

En el fondo estás contento,
participas de un teatro.
Nada es cierto, todo es falso,
en tu muro de lamentos
seis más cinco es veinticuatro.

Tu espectáculo es un número
tienes cifras en los ojos,
recargados de ansiedad.
Descartas partidos rojos.
Flipas con la electricidad.

Vete ya.

Sabes bien lo que he vivido
cuando no quisiste verme.
¿Qué pregunta ibas a hacerme?
¿Acaso tiene sentido?
Pregunto por curiosidad.

Y es que no me van tus cuentos
sobre amores reservados
a distancia, despojados
de señales de humildad.
Abandona  esos intentos.

Vete ya.

Nada es cierto, todo es falso
en tu muro de lamentos.
Sabes bien lo que he vivido,
conoces cada latido
de mi corazón descalzo

de regreso a la orfandad. 

La falda turquesa (traducción de la canción de Lorenzo Gabetta)

La falda turquesa
Juanita pequeña,
perfuma de almendras y cielos marinos,
y mientras camina
flamean sus aros de oro divino.
Cuando corre detrás de cigarras
y gusanos al viento de un cielo argentino,
a sus pies no hacen daños ni espinas,
ni cardos ni púas ni agujas de pinos.
Juanita muchacha
se llena de atisbos su andar por la plaza.

lunes, 7 de marzo de 2016

rojez

Rojez


En la cúspide del precario tinglado,
una mariposa de alas rotas
por las pezuñas de un gato
montés, por definición académica,
negrea a causa de su envidia estratégica.

En el ánfora de aguas claras
un cocodrilo bebé,
borbotea con su lengua de recién parido,
contra el bullicio silencioso
de una luna ingenua.

En el fondo,
mariposa, gato y cocodrilo se asemejan.
Disimulan sus naturalezas
efímeras e intocables,
tranquilos de existir encasillados,
y sin embargo,
se presienten como héroes,
en razón del movimiento perpetuo
que les dio vida.

No me avergüenzan sus comportamientos
tatuados por la especie,
sin prejuicios ni responsabilidad.
Inermes disparates del veedor subrepticio.

Y, sollozo, en cambio,
la hipocresía de las plagas orbitales
de tantos hombres y mujeres,
que juramentan su rojez
en nombre de la Paz Mundial
y terminarán vendiendo su aprecio
al costo de una bolsa de harina con gorgojos.

domingo, 6 de marzo de 2016

Me río en la cara

Yo me río en la cara de los necios;
será que no han pagado aún el desprecio
que adeudan por honor y precio justo;
por tanto de sus ripios no me asusto,

y si insisto en burlarme de sus musas
porque el talento no perdona excusas
lo fago en convicción y movimiento
que es mi materia mejor: atrevimiento;

un motivo de enfados de asistentes
que han demostrado ser poco eficientes
ante el reclamo que les mando al ruedo
en rimas que pergeño con denuedo.

De más está decir, que los farsantes
se agobian de mi reto espabilante
y encuentran en garitos la salida.
Diréles que preparen grande huida

porque avecínase un huracán brusco
que dejará a la grey cual reino etrusco
sin cuero, exterminada y sin dineros.
En tanto, yo me vengo de usureros.

En réplica a un febrero caluroso
propago endecasíbalos ruidosos
y encuentro en la alternancia con los dioses
que quedan bien mentados mis adioses.

Lamento que los diarios del mercado
se vendan a impostores del aliado:
la mafias de los nobles casquivanos
que cantan en los pagos del villano

del conde Romanoes y su nieta
y hagan bromas con tintes de saeta
en Asturias, Madrid o en Catalunia
usando como púa de la alcurnia

la trata de personas con sus tandas
en el fútbol, la música y las bandas
que venden en subastas arregladas,
porque el público no les dice nada.

Desde el cielo la estrella aventajada,
que tiene en Cruz del Sur, bella morada,
y de espaldas al Río de la Plata
se mofa de poetas y de ratas

les pone en su lugar y los difama
por cobardes negocios de su fama
y espera, porque espera hasta que cuadre,
que llegue la Justicia y el buey ladre.

Dije buey y no Rey porque es notorio
que si fablo de Rey suena ilusorio
que el nombre reivindiquen de profeta
a una Negra estampada en Etiqueta.

Montoneros, Sendero Luminoso,
Subcomandante Marcos ominoso,
a quitarse la máscara ridícula
que sus actos parecen de película.

Habiendo contestado con esmero
me retiro a dormir. Voy con Homero
a boda de Penélope, la fea.
Los dejo sin gozar nueva Odisea.

Me llevo mis maletas pues mis astros
me ordenaron que oculte bien el rastro
en coplas sin aliño y de camastro
resguardando mis labios de alabastro.
Bendito seas en Tierra, Zoroastro.