domingo, 6 de marzo de 2016

Me río en la cara

Yo me río en la cara de los necios;
será que no han pagado aún el desprecio
que adeudan por honor y precio justo;
por tanto de sus ripios no me asusto,

y si insisto en burlarme de sus musas
porque el talento no perdona excusas
lo fago en convicción y movimiento
que es mi materia mejor: atrevimiento;

un motivo de enfados de asistentes
que han demostrado ser poco eficientes
ante el reclamo que les mando al ruedo
en rimas que pergeño con denuedo.

De más está decir, que los farsantes
se agobian de mi reto espabilante
y encuentran en garitos la salida.
Diréles que preparen grande huida

porque avecínase un huracán brusco
que dejará a la grey cual reino etrusco
sin cuero, exterminada y sin dineros.
En tanto, yo me vengo de usureros.

En réplica a un febrero caluroso
propago endecasíbalos ruidosos
y encuentro en la alternancia con los dioses
que quedan bien mentados mis adioses.

Lamento que los diarios del mercado
se vendan a impostores del aliado:
la mafias de los nobles casquivanos
que cantan en los pagos del villano

del conde Romanoes y su nieta
y hagan bromas con tintes de saeta
en Asturias, Madrid o en Catalunia
usando como púa de la alcurnia

la trata de personas con sus tandas
en el fútbol, la música y las bandas
que venden en subastas arregladas,
porque el público no les dice nada.

Desde el cielo la estrella aventajada,
que tiene en Cruz del Sur, bella morada,
y de espaldas al Río de la Plata
se mofa de poetas y de ratas

les pone en su lugar y los difama
por cobardes negocios de su fama
y espera, porque espera hasta que cuadre,
que llegue la Justicia y el buey ladre.

Dije buey y no Rey porque es notorio
que si fablo de Rey suena ilusorio
que el nombre reivindiquen de profeta
a una Negra estampada en Etiqueta.

Montoneros, Sendero Luminoso,
Subcomandante Marcos ominoso,
a quitarse la máscara ridícula
que sus actos parecen de película.

Habiendo contestado con esmero
me retiro a dormir. Voy con Homero
a boda de Penélope, la fea.
Los dejo sin gozar nueva Odisea.

Me llevo mis maletas pues mis astros
me ordenaron que oculte bien el rastro
en coplas sin aliño y de camastro
resguardando mis labios de alabastro.
Bendito seas en Tierra, Zoroastro.

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