martes, 23 de agosto de 2016

rotuladores

No sé por qué me pasa,
pero muchas veces leí
crónicas sobre poetas
que me dieron una ineluctable necesidad
de llegar a los autores,
y cuando lo hice salí decepcionada.
Escribir propaganda también es un arte.
Ojalá, no modifique el tiempo
las palabras ardientes del  Verbo
que nunca pudo ser mencionado
sin conflicto.

No conocía el Upanishad que se menciona (no soy una estudiosa de los hindúes de hecho creo que se van modificando con el transcurso del tiempo y nadie sabe exactamente qué dicen- ) ...

Vos de nuevo en la ruta descarriada,
de corazón, ya ves, de buena leche,
y aquí en mi dormitorio colapsada
por no querer llevarte a una colada

que no deja lugar a quien sospeche
que vivo entre tus cuerdas maniatada.

Te regalo mis cien rotuladores
que querría robarse el Rey Ladilla,
las líneas de mi rostro entre las flores
con cierto disimulo y apostilla

y me pintas en calle Relatores
con  el único dios de mi pandilla.

Y aquí la peña, acota, se resiste
a creer que aún existen buenas gentes
que regalan amores (si no mientes)

y aplaude buenos gestos del que insiste.
Cerrado por derribo en la Utopía,
que ya termina y vuela  esta Lucía.

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