jueves, 3 de noviembre de 2016

Los sicarios...

Los sicarios cumplieron su promesa
de matar lo suficiente.
Cada crimen: rayón y cuenta nueva,
contravientos de acero a la advertencia.
Los fantasmas beben vino
y en su delirium tremens nos lo cuentan. 
Hoy ayunan tirados entre hediondos
marchitos,
con un grano de pus en cada ceja,
portadores de gracia sin ediles.
"Lo construido destruyo,
lo plantado yo lo arranco"
dijo Aquel que les dio vida:
"cruel castigo a los malvados",
Justicia divina burda,
 al ahorcado que se acerca. 



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