martes, 27 de diciembre de 2016

roedores y otros poemas herméticos

1.-

Laberinto

En el laberinto oculto de los roedores
apareció
milagrosamente
una camelia roja
pero las fecundas ratas
no creyeron en dioses
y se la comieron.


2.-
Igüal que
algunos diálogos
inconclusos
                           hemos abandonado
las huestes del /


3.-
Tras el rumor
de la planicie matutina
un cosmos
de motores desvelados
gira
sin nombrarte.

4.-


Tu boca,
-esa verdad
de lluvia insistente-
atravesando
una cáscara de naranja
en los recovecos
de la respiración conyugal.


5.-
Genealogía inversa.

Hokusai:
El horizonte no nos ve.

La embriaguez de lo pintado,
herida de muerte.






6.-

La realidad
                              se desvanece

                                                          en las tinieblas.

Somos peces
                                                                     queriendo desovar
                                                                    
 en el agua turbia.

Hay una continuidad de clarinada
en los espejos
de destrucción masiva.

7.-

Rescatado del mar
fue Juez de la Nación.

Desde el recuerdo
sumergido bajo las  olas,
indultaba a  tiburones y pirañas
y se alimentaba de crustáceos y cornalitos.
8.-

Nosotros decimos
                                   Ustedes
Ustedes dicen
                                   Vosotros
Nosotros decimos
                                  Hacerse la rata
Ustedes dicen
                                  Hacer novillos
Nosotros decimos
                                  Coger
Ustedes dicen
                                  Follar
Nosotros decimos
                                   Cagar aceite/ cagar fuego 
Ustedes dicen
                                  Cagando leches
Nosotros decimos
                                   Echando putas
Ustedes dicen
                                   A toda hostia


                                   Aunque otros digan a todo chancho y  apretar cachetes
los hispanoparlantes se entienden bastante bien cuando transan, atracan,  se magrean o echan mano, es decir, por no decir que hacemos el amor en nuestro propio idioma.



9

Olisquea el aroma del café
frente al mercado de pulgas.
Camina junto a mi maestro
comparte su vino,
desecha el deseo
y deja de pensar en el café.



10.

Que el agua que bebas
no sea la fuente de donde brota
sino el agua que bebas.


11.
Cuando estés triste,
canta.
Cuando te sientas agobiado,
escribe.
Cuando tengas miedo,
reza.
Cuanto estés contento,
llora.
Cuando estés aburrido
dale de comer al hambriento.

Solo en la creatividad ociosa
del pensamiento
hallarás  paz y felicidad.

12

El camino es el punto de partida
en tu viaje hacia la muerte.

Si tu corazón anhela
conquistar a Dios,
transítalo con optimismo,
arrojando semillas a ambos márgenes,
para que tus tataranietos puedan gozar  
del paisaje arbolado
que ahora te acompaña.


13
MODERNOS MIDAS.

El extraño caso del Rey Midas
que todo lo que tocaba
convertía en oro
no sirvió en absoluto
de enseñanza a banqueros y usureros
que cuando quieran beber
agua fresca del grifo
solo encontrarán lingotes
en su caños dorados.
Su liquidez financiera
ya no será líquida
ni siquiera gaseosa.
Tendrá la solidez de la estatua.

14.
MEDITACIÓN

Hora de borrar las palabras escritas;
de olvidar el lenguaje oral;
de volverse sordo a los ruidos guturales;
de perder la conciencia y renacer,
para ganar conciencia.
Dentro de nuestros corazones
y con nuestra mente clara hallaremos
la gran sabiduría.






Dios


Que no te puedo ver y me persigues;
que no sé dónde estás, pero te encuentro;
que migras desde afuera al epicentro;
que faltas con aviso a quien tú sigues.

Dios:
Que espero solo amarte. No me obligues
a odiar la fuerza que se arraiga dentro.
Permíteme exhibir desde mi centro
milicias poderosas que coaligues.

Dios
Que brindas tu consuelo al no creyente,
absuelves pecador y mercenario.
Tu sabia decisión es nuestra fuente.
Tu suplicio los nudos del rosario.

Dios:
Porque apareces y huyes de la gente,
indulta a los herejes del calvario.

sábado, 17 de diciembre de 2016

8 poemas de diciembre

1.-
En el laberinto oculto de los roedores
apareció
milagrosamente
una camelia roja
pero las fecundas ratas
no creyeron en dioses
y se la comieron.


2.-
Igüal  al que
algunos diálogos
inconclusos
                           hemos abandonado
las huestes del /


3.-
Tras el rumor
de la planicie matutina
un cosmos
de motores desvelados
gira
sin nombrarte.

4.-


Tu boca,
-esa verdad
de lluvia insistente-
atravesando
una cáscara de naranja
en los recovecos
de la respiración conyugal.


5.-
Genealogía inversa.

Hokusai:
El horizonte no nos ve.

La embriaguez de lo pintado,
herida de muerte.






6.-

La realidad
                              se desvanece

                                                          en las tinieblas.

Somos peces
                                                                     queriendo desovar
                                                                    
 en el agua turbia.

Hay una continuidad de clarinada
en los espejos
de destrucción masiva.


7.-

Rescatado del mar
fue Juez de la Nación.

Desde el recuerdo
sumergido bajo las  olas,
indultaba a  tiburones y pirañas
y se alimentaba de crustáceos y cornalitos.


8.-

Nosotros decimos
                                  Ustedes
Ustedes dicen
                                  Vosotros
Nosotros decimos
                                  Hacerse la rata
Ustedes dicen
                                  Hacer novillos
Nosotros decimos
                                  Coger
Ustedes dicen
                                  Follar
Nosotros decimos
                                  Cagar aceite
Ustedes dicen
                                  Cagando leches
Nosotros decimos
                                  Echando putas
Ustedes dicen
                                  A toda hostia

Aunque otros digan a todo chancho apretar cachetes

los hispanoparlantes se entienden bastante bien cuando transan, atracan,  se magrean o echan mano, es decir, por no decir que hacemos el amor en nuestro propio idioma.

jueves, 15 de diciembre de 2016

nuevas invocaciones de la ausencia /herméticos

1.- En la potencia desnuda de la noche
caben los párpados sellados por la noche.
La noche que viene, susurra y huye.



2.-

El soplo de la forma
                                            se deshace.

Cae en terreno baldío su osamenta.

La forma muere idea cuando deja de ser sombra.


3.-
Ofrece tu limosna al rico para que se confíe y fortalezca.  
                   
                    Solo él sabrá provocar  con ella la revolución que nunca llega.

                            El dinero es su debilidad. La tuya, debería ser la astucia.

4.-
La vida como un charco de agüita clara
                              se tiñe de lodo si la toqueteas demasiado.
Deja a las lluvias hacer su trabajo.



6.-
Los ruidos molestos en el desierto
                              son música para los médanos.
No juzgues a los ruidos por su incapacidad de ser mudez.



7.-
El eco del silencio de lo que no puede ser dicho
                                es la transustanciación del pan y el vino/
                                                                                             su sacramento.


8.-

Si apresuras el camino hasta llegar a la orilla,
                                 la orilla quedará más cerca de tu última cena.
Aunque tu última cena
                                 la hayas tenido cuando fuiste abandonado
                                                                                        por el amor de tu vida, en otra vida.


9.-

El árbol de la abundancia reverdece el poema.
Suelta sus riendas,
espuma horizontes.
El árbol de la sequía robustece el poema.
lo perturba
y construye su telaraña.

El árbol de la historia mata el poema.
                                                     Aquellos que se amaron
son sus testigos predilectos y
forjadores de su desaparición.



10
Los enunciados de la lluvia,
     las notas del relámpago,
          los lenguajes del accidente
                     el sermón del silencio,
no son sino herejías,
                                      añaden palabra
                                                         a la ausencia de sentido de la ausencia.



11.-
Pronunciar el nombre correcto del resplandor
o equivocarse la sílaba que lo precede avergonzado
briznas de hierba, nomás,  en tu cama funeraria.


12.-
Cuando veas un gladiolo
no te espantes,
solía ser
una flor simbólica para los enamorados.
Cuando veas un enamorado
no te espantes,
solía ser

un hombre que amaba los gladiolos. 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Matinal de diciembre



MATINAL DE DICIEMBRE.

A Hans Magnus Enzensoerger quien dedica el poema Casa aislada a Günter Eich, donde aparece el primer verso


Cuando me despierto
-casi siempre antes de las 8-
lo primero que aparece es el catarro,
las flemas, los ojos legañosos,
la cara hinchada por dormir mal
y sola.
No veo
nieves sulfurosas y brillantes,
mares embravecidos,
flébiles pájaros que conjuguen el verso
y la atención lírica.
Apenas un par de árboles verdes
recogen sus copas sobre las tejas del primer piso.
Veo conductores de autos lujosos que depositan a los hijos
en la escuela privada de mi barrio
y chicos de impecables uniformes
que marchan al colegio como al suplicio matutino.
Un señor serio cada tanto da recomendaciones:

“No vayas a tirar el envoltorio del alfajor al suelo.”
“Las botellitas de plástico deber ir al cesto de No reciclables”.
Veo madres apuradas, rezando para que
no falte la maestra de grado.

Mientras sigo haciendo gárgaras,
poniéndome gotas y tomando píldoras 
(para calmar la alergia, el stress,
y favorecer la buena circulación de mis arterias)
escucho a través de la ventana
–sin curiosidad sino por el volumen alto del diálogo-
a un padre explicarle a su niño
 cómo fabricar una pelota de trapo perfecta
para ganar el concurso anual.
La hija mayor (no más de doce años) lo llamó “sexista”
y siguió hablando por su móvil con la madre que aparentemente
estaba trabajando en EE UU, por un viaje gerencial.
El papá sonrió con dulzura: “Dale un beso de mi parte”
“Decile que, por favor, regrese pronto.”
La chica era contestaría y rebelde.
¿Y por qué no la llamás vos, viejo? No soy tu empleada, le reprochó.
“En la madrugada, cuando la cama esté gélida sin su presencia, lo haré.
No hace falta que me agredas.  
Ahora tengo que seguir asesorando a tu hermanito
sobre cómo hacer una pelota de trapo.
¿No notaste la carita de tristeza que tiene?”

Mis molestias matutinas se aclaran poquito a poco.
Es tiempo de agradecer a Dios, a las vírgenes,
y a los santos evangelios,
a los libros sagrados del Corán y el Viejo Testamento,
a Amon Ra, a Zeus y Gea, a los poetas paganos y a los filósofos zen,
al chico que atentamente seguía las instrucciones de su papá,
al papá que con su amorosidad amortiguaba la ausencia forzosa de la madre,
a la hija que luchará por los derechos de las mujeres,
cuando sea su tiempo,
aunque todavía tenga mucho que aprender
sobre la delectación de la convivencia,
en fin, dedicarles una oración a cada uno de ellos,
 a los fresnos, a los cables enmarañados,
a los automóviles lustrosos,
y agradecerles
el don de la vida y la esperanza
por la vida que nos queda por vivir.
Sin olvidar hacer el saludo al Sol, tampoco sea cuestión
que se ofendan los creadores de los cultos orientales.

sábado, 10 de diciembre de 2016

“Lo dejo a tu criterio”




“Lo dejo a tu criterio”

Chisporrotear, lo que se dice chisporrotear,
ella chisporroteaba poco.
Lo había hecho antes la guerra, pero ahora elegía el jardín.
Su cuerpo no fulguraba embriones con aspecto de lozanía.
Sus jaleas no iban a cambiar el equilibrio del sistema.
La memoria guardaba un éxodo.  
Casi nada tomaba al pie de la letra.
Cuando entornaba los ojos se veía muy mayor
comparada con higueras o sequoias.
La infancia era un espejismo.
La juventud florida, un tórrido recuerdo ambivalente.
Su tronco estaba preparado para que su apellido
se grabara en las rocas,
que guardan las huellas de tantos olvidados
que dejaron caer su peso sobre la tierra.
Y sin embargo,
la dócil casualidad jugó sus cartas eternas.
A lo hecho pecho.
Su estridente obsesión quedaba a salvo.

lunes, 5 de diciembre de 2016

6 poemas en prosa

El otro, el uno 


El otro, hombre o mujer, siempre muerto, obedece las órdenes y cumple sus deberes y mandatos. El uno, que era yo, su ángel de la guarda, no actuó de modo inocente. Antes de que aquel pudiera comprender el crimen que  cometiera, ahogó su libertad y la vistió de negro. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, es el salvador de la humanidad. Cuando quiero resucitarlo cambio su copa divina por una cruz y lo elijo como excusa.  


El suicida


El otro, hombre o mujer, siempre muerto, amenaza con suicidarse. Su contradicción teje la red de tráfico por el que pululan las arañas fracasadas y los héroes desnudos. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está vivo en el secreto de unas cartas de amor, encontradas por casualidad en una biblioteca desdeñada de una casa que ya no existe sino en fotos color sepia del pasado remoto.

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, se manifiesta desde el principio en un bello fantasma, en una rosa deshojada o en una claridad final que vino a intimar con nuestra melancolía. 


Los inmortales 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, tiempo y circunstancia, pasión y odio, es inmortal como el del nombre de la vocal que desconozco. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, trae una noticia oscura. El otro, hombre o mujer, es el mensajero que contempla asombrado la alegría  y con su noche cerrada baña el río y nos anuncia la sombra.

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está a la vuelta de la esquina, contando cuentos, haciendo bromas, cosechando frutas de dorado dulzor en la pradera u hongos venenosos al pie de la montaña.


El acoso 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, de pronto se convierte en cisne para perseguir a Leda.

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, siempre herido, siempre feliz, siempre atormentado, nos acorrala con su usura como un banquero tenaz. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, muertito, solo es un eslabón de la cadena que no sabemos dónde termina.


Significados

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, viaja en un barco con su propio más allá, a cuestas sobre el lomo, sumido en ardua resistencia a renacer, sin despertarse de la incertidumbre, amiga de ruinas y de mundos en pugna. El otro, en una larga despedida de ti, detenida en el último verso, te mira con la pena del tacto ausente, en el caos de un retorno inservible y una identidad estéril que apenas cabe en el monosílabo que deberás aprender a resignificar, cuando llegue tu hora.


Justamente 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, el del laberinto, el del espejo, el del ajedrez del señor Borges, el del conejo de la señorita Alicia, el de las defunciones con preciosísimos relojes, el del movimiento continuo del lenguaje y la aritmética, demanda al fotógrafo una explicación sobre ¿por qué morir es necesario?


El otro, hombre o mujer, siempre muerto, post mortem, premuerto, el que nunca falla, porque tanto te quiere dentro de su altitud espiritual, oferta su visión y responde: “Justamente”.