lunes, 23 de enero de 2017

brindis

1.

Ha tiempo que no fablo de mis hijas
porque soy andaluz de pura cepa
pero aquí, con orgullo, si te fijas
me cuelgo de la manga de la trepa.

Esa tarde me dieron un buen baño,
y tuve que llamar al peluquero
de urgencia, los piojos me hacen daño,
me rasco y no da abasto el cenicero

que lleno de colillas y de insultos
a la que los parió y a los incultos
que me llaman mugriento y otras cosas:

Que pincha mi barbilla, que mal huelo,
que parezco de Carme el bisabuelo,
y que así es como espanto a mis esposas.


No obstante lo que digan a mi espalda,
las niñas de mis ojos me idolatran.
Me llaman Astroboy o Susy Natra
y siguen acortándose la falda.


2.

Rocío no aparece pues se escalda
y miente que en el yoga no permiten
que se luzca en la foto y la remiten
a mi fama de diablo rojigualda.

El tiempo deteriora los colores
de rojo pasé a verde, viejo verde,
ni falta que les hace que recuerde
que comparto bulín en Relatores

con pibones cuarenta años menores
que contrato por noche y puro vicio.
Las peruanas ya no me hacen favores

y cobran horas extras por servicio.
¿Mentirles? ¿Para qué? Si saben bien
que solo me relamo sin sostén.





Brindis.
Brindo por las señoras sesentonas
burlonas de mi aspecto vagabundo.
Brindo por este sueño de inframundo
levantando mi copa si te entonas.

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