viernes, 21 de abril de 2017

Oda a la lavadora automática




ODA A LA LAVADORA AUTOMÁTICA.



Oh, diosa del Olimpo de la Casa.
Noble chicharra.
Luchadora incombustible.
La Brigada de Mujeres Impacientes
te saluda
y da las gracias,
con voz trémula y vergüenza
por tu Linterna mágica.
No sea cosa,
que el lírico poeta
emblemático y brillante
diga ominosa
esta oda de amor y reverencia.
Centinela en metal,
libertaria de “zíngaras”
en la siesta.
Si es lícito compararte
al fiel cordero,
al marido amante,
te comparo
y que engulla el mezquino piletón
sus miserias,
su eco de pavor.
La libre expresión de
las paganas,
femínidos grumetes manifiestos,
sea el Numen,
que el servicio que prestas
nos regala
a la grotesca inercia
de gaviotas
de avatares cotidianos
y laureles.
Te redimo y corono,
humilde bienhechora,
dispuesta a acompañarnos
en el tramo bizarro
de las vidas,
que cóncavas en tu tambor
se exhalan.

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