martes, 23 de mayo de 2017

Con el heno en el cuerno


Con el heno en el cuerno



Pero no se fue.

Se quedó mirando la alfalfa

a través de la oscuridad quemante.

¿Adónde iba a ir tan atildadamente sola

y cubierta de vacío,

si la perseguía

el ronquido abominable del jabalí que agonizaba

con el heno en el cuerno?

domingo, 21 de mayo de 2017

TANKAI

Tankas

1
Recién casado
en la noche sin dueño
buscas tu alma.
No digas que está mal
cocer la carne cruda.


2
El muro ausente,
la imagen silenciada,
el ojo cínico,
la historia demandante,
el tempo de la  hierba.

3
Como una estrella
que aparta su mirada
también el mar
impide que sus olas
rasguñen tu figura.

4
La gratitud
de la interna plegaria
aguada en tinta.
Contra-Naturaleza
del más  puro vacío.


5
Confía en ti
eres lo definible.
La nada existe
Porque no puede ser

nombrada sin temor. 

martes, 16 de mayo de 2017

7 poemas de la ausencia

Siete  poemas de la ausencia.


1
Haber sido alguna vez suyo,
es haberlo sido para siempre.

2

Te cito en mi memoria y te recuerdo
como unas bambalinas del pasado,
con toda claridad entre las sombras.
No sé si es posible acariciar un río,
y sin embargo,
su huella blanda,
su profundo cauce,
ocupan la pantalla de mi mente.

También sé que te evoco en mi memoria
y la distancia huele a sed mojada.



3
Hay un nido en el árbol de la calle
de un zorzal que escapó de su refugio
dejando  su reclamo a la intemperie.

Silbaba con pasión
cuando nosotros lo espiábamos
señalando su rojo vientre
de secretos clandestinos.


No quiero hacer metáforas avaras
ni quiero compararte con el ave
que abandonó su casa.
Espero tu regreso hasta la vuelta.
Nunca has sido la amante del invierno
y tus alas buscaron un sol nuevo.


4
Te escribo aunque no leas estas líneas,
porque quiero contarte algunas cosas:

El tiempo no alcanzó para reproches
muy justos de tu parte:

Fui un ingrato,
un pato del montón,
tal vez, un poco infiel de pensamiento,
 un egoísta.

Pero,
quiero decirte y que lo sepas:

Hoy regué las macetas del balcón,
acomodé la ropa al volver de la oficina
y saqué la bolsita de basura
en donde tiré, por costumbre,
(como hago cada día)
el papel que cuelgo con imanes
que reza como un mantra:
“Al fin, volviste”,
seguido por el nombre que te puse
en la intimidad de nuestro dormitorio.

Mañana, volveré a pegarlo
en la heladera,
 por si llegás  antes que yo.
Querida,
no he cambiado las llaves de la entrada.

Date prisa, por Dios,
y que así sea.


5
Te hablo con una vanidad absurda
como si fuera el héroe de una guerra,
el  artista laureado,  omnipotente,
el Apolo mellizo de Artemisa:
el jefe de las Musas del Olimpo
con mi cítara gastada de poesía.

Te canto con fulgor en la mirada,
con el hálito de voz que aún me queda,
y busco tu simpleza entre las sábanas
del sitio donde estés acontecida.

Porque el viento es testigo del deseo
y nunca olvidarás que fui tu azogue.


6

Ay, Madre de todos los cuentos,
dame tu consolación pueril
para persuadir a la ausente.

Ay, Mitos de campanas que aúllan,
resuenen con la fuerza de los carceleros
llamándola por novena vez.

Ay, Señor de la Literatura,
devuélveme a mi  amada
perdida en la tiniebla.

Ay, lector de nimiedades:
Perdona por mi desafuero
y ampárame,
de la imperturbable inconsciencia
de quien espera lo imposible.

7

No despiertes del sueño,
La realidad es tan brutal
que exige olvido.

domingo, 14 de mayo de 2017

Utopías

Utopías

Explícame, por favor, la Utopía;
esa especie de accidente de la libertad extasiada,
apenas perdida de vista por la emoción del aplauso.

Explícame el territorio que ocupan el real y el absurdo,
vago punto de apoyo consternado
que no deja de mirarnos a los ojos
y va creando una obra de arte casual
con nuestros cuerpos de barro y agua.

Serán menester muchos escultores sin cabeza,
con vigor y dignidad de consagrados
para arrojar los pedazos al río
cuando esté seca la tinta  
que nos cubra y nos desnude

por segunda vez. 

martes, 9 de mayo de 2017

Bambalinas

Bambalinas

Te cito en mi memoria y te recuerdo
entre las  bambalinas del pasado,
con toda claridad ante las sombras.

No sé si es posible acariciar un río,
y sin embargo,
su huella blanda,
su profundo cauce,
ocupan la pantalla de mi mente.

También sé
que te evoco en mi memoria
y la distancia huele a sed mojada.

domingo, 7 de mayo de 2017

Los colores de la bandera

LA BANDERA

¿Será por los colores de la Virgen?
¿Será porque es el cielo en la mañana?
¿Será porque es pasión de multitudes
si en la cancha la vemos desplegada?

¿Será, tal vez, el sentimiento patrio
conque aprendimos en la escuela a amarla
y en Guerra de Malvinas la lloramos,
cortada entre los surcos de las balas?

Motivos no nos faltan, argentinos,
de sentir el orgullo de portarla,
escarapela afónica en el pecho,
enhiesta roca al corazón clavada.


II-


En la aurora fuiste águila guerrera,
viva llama que el deber enarbola,
en pasado, en presente y en futuro,
refundaste la Patria en cacerolas.

Bandera, modorrita dormilona
del Río de la Plata, de Misiones,
en zona de altiplanos y de sierras,
de pampas y de vientos hermanados.

A zarpazos, despierta el sentimiento:
el Sur es nuestro Norte, terco signo,
nuestra mirada amante y respetuosa
te sigue y te comanda en esta empresa
de ser pioneros de una Tierra Santa,
donde habitemos todos,
los ellos y nosotros,
los de enfrente,

sin miedos, sin prejuicios, sin tristezas.

la sin rostro



LA SIN ROSTRO.

La sin rostro acomete de tropel la bañera;

su piel encantadora: marfil que resucita

las venas, que se enmarcan por el gozo que espera

del morbo hacia el deleite, placer de estagirita

por motejar en sueños la voz de la sordera.


¿No ves que sus cachetes tremolan de alegría

por amor a las olas que sin prisa se exhiben?

La niña es un retrato de aquel que le decía

-encendiendo tizones de los que oteando viven-

que tirara sus ropas de rebato a porfía.


El pecho está a la vista de un cielo que especula

con doradas colmenas de sales presurosas.

Acaso el hombre ardiente que mira y la fabula

con cálido arrumaco la envolverá entre rosas,

pináculos letales de avariciosa gula,


su vara bien enhiesta,

a la hora de la siesta.

martes, 2 de mayo de 2017

Sáquenselo de la cabeza

CONTRA LA POESÍA.


No existe el poema original.
Sáquenselo de la cabeza.
Ninguno va a descubrir el sol,
la plenitud de los enamorados,
la magia del instante,  
la inmensidad del mar,
el aire seco.

No existen las etimologías del idioma.
Sáquenselo de la cabeza.
Son meros simulacros,
tosco engaño para calmar la angustia
que provoca  la sed curiosa de salobre lengua.
¿Quién puede saber de dónde vienen los vocablos?

No existe la gramática.
Sáquenselo de la cabeza.
Cada uno ordena sus propios sustantivos,
los  bulímicos verbos,
los pronombres de la mudanza;
abusa del adjetivo porque las cosas son finitas
y exhibe sus escandalosos límites
enquistado en la naturaleza del amor
y el sonido de la muerte.

No existe el tiempo.
Sáquenselo de la cabeza.
Mañana será hoy.
Hoy será ayer y antes de ayer el eterno
olvido de las horas.

No existe la luz.
Sáquenselo de la cabeza.
Se alumbra la noche como puede.
Las velas se derriten en las sombras.
Las bombillas son efectos visuales
de electricidad en los agujeros negros.

No existe el viento ni el infierno.
Sáquenselo de la cabeza.
No existe incensario ni fogata.
No existe el otro si el riesgo es uno.
No existe la nada que todo lo relativiza.


En cualquier caso,
saboreando apenas el disgusto y
con la extraña acústica de la fulminación pendiente
llegarán Uds. a saber
de qué materia están hechos los poetas.