martes, 2 de mayo de 2017

Sáquenselo de la cabeza

CONTRA LA POESÍA.


No existe el poema original.
Sáquenselo de la cabeza.
Ninguno va a descubrir el sol,
la plenitud de los enamorados,
la magia del instante,  
la inmensidad del mar,
el aire seco.

No existen las etimologías del idioma.
Sáquenselo de la cabeza.
Son meros simulacros,
tosco engaño para calmar la angustia
que provoca  la sed curiosa de salobre lengua.
¿Quién puede saber de dónde vienen los vocablos?

No existe la gramática.
Sáquenselo de la cabeza.
Cada uno ordena sus propios sustantivos,
los  bulímicos verbos,
los pronombres de la mudanza;
abusa del adjetivo porque las cosas son finitas
y exhibe sus escandalosos límites
enquistado en la naturaleza del amor
y el sonido de la muerte.

No existe el tiempo.
Sáquenselo de la cabeza.
Mañana será hoy.
Hoy será ayer y antes de ayer el eterno
olvido de las horas.

No existe la luz.
Sáquenselo de la cabeza.
Se alumbra la noche como puede.
Las velas se derriten en las sombras.
Las bombillas son efectos visuales
de electricidad en los agujeros negros.

No existe el viento ni el infierno.
Sáquenselo de la cabeza.
No existe incensario ni fogata.
No existe el otro si el riesgo es uno.
No existe la nada que todo lo relativiza.


En cualquier caso,
saboreando apenas el disgusto y
con la extraña acústica de la fulminación pendiente
llegarán Uds. a saber
de qué materia están hechos los poetas.

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