De las Mercedes Señora,
Generala dadivosa.
El pueblo honrado te llora.
.No lo dejes sin esposa.
No te quedes silenciosa.
Gracias dimos a la Vida
mamando tu libertad;
hartos sin sed ni bebida;
purgando tu soledad.
Penando en la oscuridad.
Cansada de vivir
se fue la Negra Sosa
¿Nacer para morir?
Por´ai anda la cosa.
Por´ai anda la cosa.
La voz de su garganta
tronó en los corazones.
La boca que le canta
no comprende razones.
Nos faltan las razones.
A la tierra de Alfonsina
vas noctámbula y gloriosa.
Queda huérfana Argentina
sin tu copla, Negra Sosa.
Ay, negrita generosa.
Dulce emoción voluptuosa,
Leyenda viva y famosa
Proezas, lunas y amores
bordan tus trinos cantores.
Mercedes, mi negra Sosa.
Mercedes Sosa, señora.
Mercedes Sosa, señora.
Traslado del blog de la comunidad de El País, ENFUNDÁ LA MANDOLINA por dificultades técnicas en el sitio: http://lacomunidad.elpais.com/luciafolino/ Poemas de Lucía Angélica Folino
lunes, 12 de octubre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Consejo
Consejo.
Déjense de andar
por los pasillos oficiales
pidiendo la limosna de una beca,
un palco donde actuar, un premio, un auditorio.
Es harto inconcebible
que se llamen artistas los mediocres.
Ni intuición primigenia
ni Dionisio los riega.
Son nenes de papá
jugando en la comedia a ser famosos,
a venderse en Europa, descarriados,
dispuestos a codearse con los reyes,
en turbios escenarios donde suenen trompetas.
Nadie puede responder qué es el arte:
si el hedor de las mieses o la vida
cumplida,
si un escudo del miedo,
si epíteto del hombre
que desgarra imprudente mansedumbre o leyendas.
Nadie puede decir qué es,
y sin embargo,
se disfraza con máscaras añejas
adosadas al carro triunfal de los creyentes,
convulso como
una novia virginal en tinieblas.
¿De qué cielos vendrá, de qué planeta,
la palabra radiante,
el plasma demudado sobre tela desierta?
La potencia del viento
ululante confunde
y en cenizas expande
la secreta ironía
de notas musicales.
Nos embeben los tiempos
en larga cortesía
y el aspirante vuelve
cada vez con fe nueva;
se acomoda el zapato;
se persigna ante el monstruo;
aborta su talento y, con vergüenza,
agacha la tristeza.
( poema publicado en Letralia y levemente modificado a sugerencia de un poeta leonés para Premio Consuelo)
Déjense de andar
por los pasillos oficiales
pidiendo la limosna de una beca,
un palco donde actuar, un premio, un auditorio.
Es harto inconcebible
que se llamen artistas los mediocres.
Ni intuición primigenia
ni Dionisio los riega.
Son nenes de papá
jugando en la comedia a ser famosos,
a venderse en Europa, descarriados,
dispuestos a codearse con los reyes,
en turbios escenarios donde suenen trompetas.
Nadie puede responder qué es el arte:
si el hedor de las mieses o la vida
cumplida,
si un escudo del miedo,
si epíteto del hombre
que desgarra imprudente mansedumbre o leyendas.
Nadie puede decir qué es,
y sin embargo,
se disfraza con máscaras añejas
adosadas al carro triunfal de los creyentes,
convulso como
una novia virginal en tinieblas.
¿De qué cielos vendrá, de qué planeta,
la palabra radiante,
el plasma demudado sobre tela desierta?
La potencia del viento
ululante confunde
y en cenizas expande
la secreta ironía
de notas musicales.
Nos embeben los tiempos
en larga cortesía
y el aspirante vuelve
cada vez con fe nueva;
se acomoda el zapato;
se persigna ante el monstruo;
aborta su talento y, con vergüenza,
agacha la tristeza.
( poema publicado en Letralia y levemente modificado a sugerencia de un poeta leonés para Premio Consuelo)
La poesía es aporética
En respuesta apresurada a un poeta que pretende que la poesía sea anónima pero se cuida muy bien de firmar las suyas, registrarlas, publicarlas y responder entrevistas a sus contertulios.
La poesía es aporética.
Incierta como teoría de los quarqs.
Intransferible.
Torbellino de ideas con microbios
de un mundo que se pudre en algoritmos.
La calleja es estrecha,
no entran todos
a dar clases del modo de ser libres.
¿Anónimos?
Seguro.
Sombras negras de un presente pasado,
nos van entumeciendo con palabras;
buscamos el perdón por la jactancia
que embriaga nuestra estúpida existencia,
primaria, inanimada
sin sentido,
destilando alambiques de cultura.
Es bueno desertar de los honores,
ser sobrio por opción,
como alquimista
con un método propio
de diademas y criterios funcionales.
Usted, señor Pacheco,
no andará leyendo a otros,
lo confiesa.
(Tampoco es menester que nos lo aclare,
se le nota)
Usted, se nutre de la sangre
de pobres hombres invisibles
que se avienen
a callar desde una silla bajo el fresno
las horas que no viven
y ven pasar la tarde
mientras sueñan
ese sueño inmortal que es pesadilla.
Si su poema es mío
(pues lo leo)
no mienta con su foto en las revistas,
ignore al caballero abigotado
aunque le insista,
aunque le insista.
Hay rédito innegable en su litigio.
Su voz resume el eco deshumano.
Hay mucho pleito viejo entre caciques.
Si recibe un telegrama que lo honra,
las llaves de Madrid o Colorado,
las llaves de Macondo o Bella Vista,
los insulsos clamores del espacio.
viajarán en oscuros colectivos
a donde van a dar los huesos olvidados,
como siempre que han ido, los anónimos huesos,
los huesos de Melpómene abusada,
los huesitos del niño que en la escuela
se apura a componer jaculatorias,
par estar en paz con la conciencia
del maestro tutor,
del think tank,
del camorrero.
Si como bien explica, la poesía
es un acto de amor, y trae amigos
que otean sus antífonas de gloria,
será porque su nombre es José Emilio
y no porque ha firmado:
2012.
Yo al menos, jamás le escribiría
a un número plagado de misterios.
Publicado en Venas al Menudeo
domingo, 13 de septiembre de 2009
La lengua de las lenguas (Atolondradamente)
La lengua de las lenguas
(Atolondradamente)
Hurgarán
insistentes las palabras,
buscando en
César Milosz y en el viento,
encontrando
a Pasternak,
atolondradamente,
por pura
coincidencia del destino.
Ella
preparará un ritual nocturno
con ojos de
paloma desflorada,
fascinando a
su amante modulado
y eligiendo
el sonido de las sílabas,
con el mismo
ancho empeño con que busca
los sostenes
de encaje y madreselvas.
Su otro yo se reconoce
en la lengua de las lenguas:
simultáneo
espejo idílico,
articulado
universal idioma
de
abstinencia y vigilias frecuentadas.
Ellos
experimentan,
agonizantes
en la constancia,
visiones
ilusorias e inocentes
para ganarse
la vida rondando el sinsentido.
La poesía no
está en las ingles
ni en sus
vainas trituradas por el sexo.
No es un
punto muerto de lascivia.
Predice la
renuncia, el abandono,
sepultando
los miedos a los vicios del exceso
en su
esqueleto etéreo.
Enriquece la
magia del encuentro.
Ese choque
de míticos planetas
se ata a los
tobillos con cuidado,
apuntando
hacia el norte de la dicha,
demasiado en
contacto con olores
loables de una piel:
el
salvavidas
y una música
de voces suspirando
sus credos
literarios y exaltados
en coros
sucesivos y sagaces.
-Tu piel es
torbellino y epidemia,
temblor de
perro famélico. Escamosa.
-Es alimento
y bebida. Es réplica machista
que nutre tu
cintura de un anhelo inacabado
de partidos
de fútbol y entretiempos.
-Tu piel es
el tabú de la exogamia.
- Es retorno
a la infancia en agasajos.
-Tu piel me
exime del pecado injusto
-Tu piel es
el espejo de las glotonas ansias
del sibarita
empedernido
en la
opulencia inquietante del ensimismado.
-Con el alma
pendiendo de una hilacha...
-Como el
fuego tu piel es epidérmica.
-Paquidérmica.
Y así siguen
amando, conjugando,
hasta al
llegar la madrugada.
sofocados de
risa, alucinando;
jugando a
ser “trágame tierra”
van
trenzando en los pelos
jamaiquinas
rastas imaginarias.
Él la
envuelve en sus brazos,
acaricia los
cuencos de pezones
de gemas
sempiternas,
fenómenos de
sol precipitado
en completar
su porvenir,
en andas y
en volandas.
La cúspide
del curso de la noche
los embriaga
con pulso enamorado.
Que no hay
mayor desdicha ni ostracismo
que intuir
la soledad en la penumbra,
cuando la
sombra trasluce el sentimiento
y las
pestañas mojadas por el pálpito
de las
corazonadas.
Los poetas
hacen de las Musas templos,
tumbas,
dioses, motivos, religiones.
Los poetas
aman el amor en su entelequia
de esperanza
trivial, de ceremonia,
porque aman
la vida y sus herencias;
la vida, el
más acá,
sus
esmeraldas. jueves, 3 de septiembre de 2009
finales
Que sepa coser
Que sepa bordar
Que sepa abrir la puerta
Para ir a jugar.
Con cierta falsa masculinidad
y con sus conciencias universales
los hombres se disponen
a matarse en combates
por ser héroes de guerra con gloria en las espaldas.
(Mirá cómo se trenzan
en partidos de fútbol de rutina).
Las mujercitas consienten benévolas
a ser sus enfermeras, sus esclavas,
con suma omni sapiencia de karma del destino
serán madres solteras,
la voz que no se acalla;
o señoras ridículamente hostigadas,
en un cuchicheo entre toldos
de los chiringuitos de playa.
Se casan y descasan.
Administran pobreza.
Educan al soberano.
Curan heridas con alcohol, limo y agua.
Bordan trapitos al sol para abrigarse.
Y continúan sonriendo
con plácida bonhomía
mientras dan de merendar a perros y gatos.
Sus horas se corrompen en morderse las uñas,
esperando al Mesías,
o al hijo, que es lo mismo.
Apuesten por Obama, por Chávez o Bin Laden,
el que gana se lleva como premio consuelo
una flor de palabra en el trasero.
(El fin de la inocencia
se acopla en sus chicharras)
Que sepa bordar
Que sepa abrir la puerta
Para ir a jugar.
Con cierta falsa masculinidad
y con sus conciencias universales
los hombres se disponen
a matarse en combates
por ser héroes de guerra con gloria en las espaldas.
(Mirá cómo se trenzan
en partidos de fútbol de rutina).
Las mujercitas consienten benévolas
a ser sus enfermeras, sus esclavas,
con suma omni sapiencia de karma del destino
serán madres solteras,
la voz que no se acalla;
o señoras ridículamente hostigadas,
en un cuchicheo entre toldos
de los chiringuitos de playa.
Se casan y descasan.
Administran pobreza.
Educan al soberano.
Curan heridas con alcohol, limo y agua.
Bordan trapitos al sol para abrigarse.
Y continúan sonriendo
con plácida bonhomía
mientras dan de merendar a perros y gatos.
Hombres y mujeres
engordan lentos, sin prisa
mas sin pausa,
trepanando sus alas
con cruel incompetencia
en sendos corazones abatidos
de ganarse la vida, con resaca.
engordan lentos, sin prisa
mas sin pausa,
trepanando sus alas
con cruel incompetencia
en sendos corazones abatidos
de ganarse la vida, con resaca.
Sus horas se corrompen en morderse las uñas,
esperando al Mesías,
o al hijo, que es lo mismo.
Apuesten por Obama, por Chávez o Bin Laden,
el que gana se lleva como premio consuelo
una flor de palabra en el trasero.
(El fin de la inocencia
se acopla en sus chicharras)
jueves, 27 de agosto de 2009
Mundos paralelos.
Mundos paralelos.
Su mundo en tercera persona
era de brujas, magos y sorcières.
Era un planeta habitado por islas
primitivas, legendarias, volcánicas.
Su mundo en primera persona
era de poesía a secas,
de techos destruidos por los años,
de míticas faenas y desesperación.
Su mundo en segunda persona
adolecía de un te amo en primera persona.
Su mundo en tercera persona
era de brujas, magos y sorcières.
Era un planeta habitado por islas
primitivas, legendarias, volcánicas.
Su mundo en primera persona
era de poesía a secas,
de techos destruidos por los años,
de míticas faenas y desesperación.
Su mundo en segunda persona
adolecía de un te amo en primera persona.
lunes, 24 de agosto de 2009
Derivadas
DERIVADAS
A Rafael Alberti.
Sol.
Mar.
Cielo.
Nubes.
Olas.
Botón.
¿Qué hace un botón entre las olas del mar?
¿Qué hace un sol entre las nubes del cielo?
Ley.
Idus.
Frontera.
Alas.
Palabra.
La sombra de Dios
oscilante
entre los truenos
y la Ley del Olvido,
en magna exultación.
La frontera abrirá sus alas al límite de la palabra.
Por la persiana rota entreveo un escarabajo.
A Rafael Alberti.
Sol.
Mar.
Cielo.
Nubes.
Olas.
Botón.
¿Qué hace un botón entre las olas del mar?
¿Qué hace un sol entre las nubes del cielo?
Ley.
Idus.
Frontera.
Alas.
Palabra.
La sombra de Dios
oscilante
entre los truenos
y la Ley del Olvido,
en magna exultación.
La frontera abrirá sus alas al límite de la palabra.
Por la persiana rota entreveo un escarabajo.
serie UN SONETO DE AMOR, POR SI LAS MOSCAS...
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 19 Ago 2009 - URL Permanente
Un soneto de amor, por si las moscas...
El tedio y el rencor se desparejan.
Los besos que abrasaron nuestro idilio
no pueden condenarnos al exilio.
O cedes tú, mi amor, o no despejan
los fríos nubarrones que nos dejan
una acre desazón. Te pido auxilio:
envíame calor a domicilio,
calma las ansiedades que me aquejan.
Tus labios son el huerto de mi cielo;
el hábito es la cruz y la condena;
revoca mi dolor, púnzame el hielo;
acércate a mi falda nazarena.
Maltrecha está mi pena, mi alma en celo.
Vuelve a rodar sobre mi lengua obscena.
Un soneto de amor, por si las moscas...
El tedio y el rencor se desparejan.
Los besos que abrasaron nuestro idilio
no pueden condenarnos al exilio.
O cedes tú, mi amor, o no despejan
los fríos nubarrones que nos dejan
una acre desazón. Te pido auxilio:
envíame calor a domicilio,
calma las ansiedades que me aquejan.
Tus labios son el huerto de mi cielo;
el hábito es la cruz y la condena;
revoca mi dolor, púnzame el hielo;
acércate a mi falda nazarena.
Maltrecha está mi pena, mi alma en celo.
Vuelve a rodar sobre mi lengua obscena.
La desazón
LA DESAZÓN - PARODIA DE LA RENCOROSA DE BENJAMÍN PRADO POR LUCÍA FOLINO
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 09 Ago 2009 - URL Permanente
LA DESAZÓN.
PARODIA DE LA RENCOROSA.
Para ti que disfrutas de la injuria que hiere
donde llaga la carne
donde todo es dolor.
Para ti que me juzgas
como un rey sin corona, como un dios
que ha olvidado que es un hombre mortal.
Para ti se reservan los posos de la sombra.
Yo que viví en un mundo de creencias ingenuas
y vuelos sin regreso,
sé que no existe paz para tu guerra,
No habrá memoria de luz en quien nunca hubo afectos.
Adonde vas a ir
sin piedad sublimada entre tus cuencos,
si tu única victoria es el ser indiferente,
si tú vives
como
quien
para
guardar
la suerte
liga el
carro al rocín ganador de antemano
(y apuesta al caballo del comisario).
Para ti
son los culos abiertos en la tierra,
en la noche de premios y castigos.
Para ti, en cuyos ojos
se leen los amparos
se clavan las espuelas de la envidia.
Para ti se ha inventado lo mediocre.
(Parodia de La rencorosa de Benjamín Prado)
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 09 Ago 2009 - URL Permanente
LA DESAZÓN.
PARODIA DE LA RENCOROSA.
Para ti que disfrutas de la injuria que hiere
donde llaga la carne
donde todo es dolor.
Para ti que me juzgas
como un rey sin corona, como un dios
que ha olvidado que es un hombre mortal.
Para ti se reservan los posos de la sombra.
Yo que viví en un mundo de creencias ingenuas
y vuelos sin regreso,
sé que no existe paz para tu guerra,
No habrá memoria de luz en quien nunca hubo afectos.
Adonde vas a ir
sin piedad sublimada entre tus cuencos,
si tu única victoria es el ser indiferente,
si tú vives
como
quien
para
guardar
la suerte
liga el
carro al rocín ganador de antemano
(y apuesta al caballo del comisario).
Para ti
son los culos abiertos en la tierra,
en la noche de premios y castigos.
Para ti, en cuyos ojos
se leen los amparos
se clavan las espuelas de la envidia.
Para ti se ha inventado lo mediocre.
(Parodia de La rencorosa de Benjamín Prado)
Profanaciones
Profanaciones ( una canción de Lucía Angélica Folino)
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 20 Jul 2009 - URL Permanente
There are so many human words
in the animal planet,
so many sentences, no sense.
We don´t know how
to keep them out from profanation.
Otherwise,
you can´t give her
your heart
without a kiss
without a touch of desecration.
Debes amarla.
Simplemente amarla.
Just love her.
Quítate la divina echarpe roja,
cualquier cosa es motivo para un brindis
anímate a seducirla sin palabras,
regálale un caballo de mar
en una burbuja de champagne rosado.
Descarta
las profanaciones del ermitaño,
sus barquinazos.
Just love her
in spite of words.
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 20 Jul 2009 - URL Permanente
There are so many human words
in the animal planet,
so many sentences, no sense.
We don´t know how
to keep them out from profanation.
Otherwise,
you can´t give her
your heart
without a kiss
without a touch of desecration.
Debes amarla.
Simplemente amarla.
Just love her.
Quítate la divina echarpe roja,
cualquier cosa es motivo para un brindis
anímate a seducirla sin palabras,
regálale un caballo de mar
en una burbuja de champagne rosado.
Descarta
las profanaciones del ermitaño,
sus barquinazos.
Just love her
in spite of words.
Contraluces - primera entrada del blog
CONTRALUCES - poema de Lucía Angélica Folino y No surrender por B. Springsteen
para ***
Miles de miradas te escudriñan,
cuando está despierto el demonio
que habita en tu cuerpo
con su apariencia de ciervo penoso
y su piel de Belcebú avejentada.
Mil labios murmuran
porque tu corazón esconde
cualidad de guerrero medieval.
- De todo padeció- dicen.
- Es más sagaz que un lince- y te maldicen.
- Ella es su víctima- gruñen.
Te muestras tan impávido como intransigente.
Desproporcionadamente turbio
vives cerca de las nubes,
como en una película porno australiana,
cuando viajas cada noche
a iluminar mi habitación
con tu contracolor ruinoso
sin dispensa papal de santo matrimonio.
Flácido como eres,
apareces brutal y verdugo
asesino serial y demacrado,
que va paseando su esqueleto
desnudo y sibilino
en horarios impropios de la madrugada,
entre sombras crispadas en cama ajena,
harto de ser
un gratuito carroñero fortuito,
usurero de crimen y castigo,
o un león zahareño,
hastiado de andar hastiado de tinieblas.
Pero... al verte en faena,
a duras penas,
tembloroso,
con tus 60 tacos a cuestas,
chorreando tinta negra tus cabellos blancos,
me das calosfríos.
resfríos frugales y conyugales.
Disimulo el asco,
a mis 22 recién cumplidos,
dulce y bonita
yo, la niña decente,
la redentora,
la de los senos erectos y juveniles
que parecen desconocer la turgencia
de haber sido amados por el hombre;
yo, la luz de tus ojos,
limpio tus vómitos de borracho,
seco tus babas de fétida saliva
y conteniendo la respiración
me inclino de rodillas ante tu abultada billetera.
- La he engañado- piensas.
Sonríes con lascivia
y gozas mi vida de muchacha
a expensas de un simulado peregrinaje
en la imprudente hora del amanecer
en la que concibo virginalmente
un vástago tuyo,
lo que es admirable desde todo punto de vista,
un pequeño monstruo igual a ti,
convulso e impotente,
mientras cruzo la línea blanca que consumo obligada
en tanto nos aleja del espacio real,
y pides perdón a Eros por mi ingenuo pecado
de ambición en tiempo presente
donde los deseos se nos figuran cumplidos,
porque no habrá más futuro que tu herencia:
en cuanto consiga
el certificado del casamiento
no hará falta que repita el vía crucis.
Beso tu húmedo prepucio
con profesionalidad aséptica,
Abandono el nido como una garza real
radiante, esplendorosa.
Y cuando te vas,
arrojo con asco las sábanas al piso
en un cuarto donde la cucaracha más pequeña
es más grande que los botones
de tu sobretodo de escribano.
para ***
Miles de miradas te escudriñan,
cuando está despierto el demonio
que habita en tu cuerpo
con su apariencia de ciervo penoso
y su piel de Belcebú avejentada.
Mil labios murmuran
porque tu corazón esconde
cualidad de guerrero medieval.
- De todo padeció- dicen.
- Es más sagaz que un lince- y te maldicen.
- Ella es su víctima- gruñen.
Te muestras tan impávido como intransigente.
Desproporcionadamente turbio
vives cerca de las nubes,
como en una película porno australiana,
cuando viajas cada noche
a iluminar mi habitación
con tu contracolor ruinoso
sin dispensa papal de santo matrimonio.
Flácido como eres,
apareces brutal y verdugo
asesino serial y demacrado,
que va paseando su esqueleto
desnudo y sibilino
en horarios impropios de la madrugada,
entre sombras crispadas en cama ajena,
harto de ser
un gratuito carroñero fortuito,
usurero de crimen y castigo,
o un león zahareño,
hastiado de andar hastiado de tinieblas.
Pero... al verte en faena,
a duras penas,
tembloroso,
con tus 60 tacos a cuestas,
chorreando tinta negra tus cabellos blancos,
me das calosfríos.
resfríos frugales y conyugales.
Disimulo el asco,
a mis 22 recién cumplidos,
dulce y bonita
yo, la niña decente,
la redentora,
la de los senos erectos y juveniles
que parecen desconocer la turgencia
de haber sido amados por el hombre;
yo, la luz de tus ojos,
limpio tus vómitos de borracho,
seco tus babas de fétida saliva
y conteniendo la respiración
me inclino de rodillas ante tu abultada billetera.
- La he engañado- piensas.
Sonríes con lascivia
y gozas mi vida de muchacha
a expensas de un simulado peregrinaje
en la imprudente hora del amanecer
en la que concibo virginalmente
un vástago tuyo,
lo que es admirable desde todo punto de vista,
un pequeño monstruo igual a ti,
convulso e impotente,
mientras cruzo la línea blanca que consumo obligada
en tanto nos aleja del espacio real,
y pides perdón a Eros por mi ingenuo pecado
de ambición en tiempo presente
donde los deseos se nos figuran cumplidos,
porque no habrá más futuro que tu herencia:
en cuanto consiga
el certificado del casamiento
no hará falta que repita el vía crucis.
Beso tu húmedo prepucio
con profesionalidad aséptica,
Abandono el nido como una garza real
radiante, esplendorosa.
Y cuando te vas,
arrojo con asco las sábanas al piso
en un cuarto donde la cucaracha más pequeña
es más grande que los botones
de tu sobretodo de escribano.
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