LATITUDES
Quise abrazar
al viento con los dedos
y por tu boca
caer al precipicio,
deslizándome con la garganta
dolorida;
tocar tu carne por dentro,
rojo pijama de sangre
que sostiene una presencia
amorosa y grotesca.
Quise sentir furtivas latitudes
en un barco de vela
cauteloso y bizarro
movido por tu aliento de bohemia.
Andando a ciegas
intentaba verte de cerca,
como un pájaro encendido
en las llamas de un cuarto
en matrimonio,
con modestia fatal y escandalosa
discrepando en un foro
a mar abierto
las leyes que el destino nos depara:
¿Para qué queremos los ojos
la lengua, las hundidas voces,
si hay un oscuro océano en las cuevas
cerradas antes de haber sido escritas,
debajo del despeñadero viejo,
y un arregosto de los campanarios
sabe bien que no mienten las palabras?
Traslado del blog de la comunidad de El País, ENFUNDÁ LA MANDOLINA por dificultades técnicas en el sitio: http://lacomunidad.elpais.com/luciafolino/ Poemas de Lucía Angélica Folino
lunes, 19 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Tú me dabas tanto
“Huracán de distancias.
Cortezas de los árboles
Monjes mudos
El Universo está lleno de silencio”
JOSEP CASADESUS PURSALS
El Universo está lleno de silencio”
JOSEP CASADESUS PURSALS
Tú me dabas tanto.
Tu espíritu nostálgico,
las estaciones últimas
de un fantasma viudo,
pájaros piando y el espesor de la noche.
Tú me dabas tanto.
El mar, los callejones,
los viñedos, la esquila,
los tinteros, el alba,
las líneas del soneto paralelo en catorce.
A veces me prestabas el oído
con pellizco de monja carmelita.
A veces me guardabas en baúles
de ébano el eco del rebato
de rabia o inocencia.
Qué triste está mi mayo sin tu boca,
por pereza mis labios no buscan sustituto.
Tu recuerdo me embriaga
tremendo, fiel, amante,
doctor en bendiciones
de ensueños de maestro
ascendiendo a la luna como una madreselva.
Acaso nos encuentre otra forma de exceso,
en prosas de bosquejos
virginales y puros
de puntillas al céfiro.
Acaso fuera yo tu poesía,
y tú ese promontorio que arrulló a mi costado
sin llegar nunca a casa,
sin decirnos qué pasa detrás de la frontera
de la ausencia solemne,
intrigada,
constante.
Cupido contemplando a Venus.
CUPIDO CONTEMPLANDO A VENUS o EL MESÍAS DESCUBIERTO
Cupido contemplando a Venus nos asombra,
porque el Bien está en una manzana,
en la piedra debajo de la cepa
que el artista dibuja caprichosa.
Porque el alma no es alma sin mirada y
la palabra es el nombre de las cosas,
proteste o se entusiasme, asuma el costo,
se resigne en pincel a tez desnuda
o brote en arsenales del invierno,
con un aroma apenas percibido
a primavera coronada en dama.
Maravilla que el hombre no supiera
que el Mesías era él y no hay tutía.
La verdad absoluta del presente
sin la voz del amor, sin tacto en llamas,
amará prontamente su pasado
sumido en la locura de los cuerpos.
El bufón de la corte indiferente
tiene pechos pequeños, tiene huecos,
y no puede volar. Es su condena.
En la boca hay sabor a fruta amarga.
Adán está espiando entre los riscos
con cinismo fatal de ciega envidia.
Cupido contemplando a Venus nos asombra,
porque el Bien está en una manzana,
en la piedra debajo de la cepa
que el artista dibuja caprichosa.
Porque el alma no es alma sin mirada y
la palabra es el nombre de las cosas,
proteste o se entusiasme, asuma el costo,
se resigne en pincel a tez desnuda
o brote en arsenales del invierno,
con un aroma apenas percibido
a primavera coronada en dama.
Maravilla que el hombre no supiera
que el Mesías era él y no hay tutía.
La verdad absoluta del presente
sin la voz del amor, sin tacto en llamas,
amará prontamente su pasado
sumido en la locura de los cuerpos.
El bufón de la corte indiferente
tiene pechos pequeños, tiene huecos,
y no puede volar. Es su condena.
En la boca hay sabor a fruta amarga.
Adán está espiando entre los riscos
con cinismo fatal de ciega envidia.
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