Lucía Angélica FOLINO dijo
Yo me río en la cara de los necios,
será que no han pagado aún los precios
que adeudan por honor y precio justo,
por tanto de sus ripios no me asusto.
y si insisto en burlarme de sus musas
porque el talento no perdona excusas
lo truco en convicción y movimiento
que es materia mejor: atrevimiento,
y motivo el enfado de asistentes
que han demostrado ser poco eficientes
ante el reclamo que les mando al ruedo
en rimas que pergeño con denuedo.
De más está decir, que los farsantes
se agobian de mi reto comandante
y encuentran en garitos la salida.
Diréles que preparen grande huida
porque un rescate que se acerca brusco
les dejará la grey cual reino etrusco,
sin cuero, exterminada y sin dinero,
en tanto yo me vengo de usureros.
En réplica a un febrero caluroso
propago endecasíbalos ruidosos
y encuentro en la alternancia con los dioses
que quedan bien mentados mis adioses.
Lamento que los diarios del mercado
se vendan a impostores del aliado,
a mafias de los nobles casquivanos
que cantan en los pagos del villano
del conde Romanoes y su nieta
y hacen bromas con tintes de saeta
en Asturias, Madrid o en Catalunya
usando como púa de la alcurnia
la trata de personas con sus tandas
en el fútbol, la música y las bandas
que venden en subastas arregladas
ya que el público no reclama nada.
En el cielo la estrella aventajada,
que tiene en Cruz del Sur, bella morada,
y de espaldas al Río de la Plata
se burla de poetas y de ratas
les pone en su lugar y los difama
por cobardes negocios de su fama,
y espera, porque espera hasta que cuadre,
que llegue la Justicia y el buey ladre.
Dije buey y no Rey porque es notorio
que si hablara del Rey suene ilusorio
que el nombre reivindiquen de profeta
a una Negra estampada en Etiqueta.
Montoneros, Sendero Luminoso,
Subcomandante Marcos ominoso,
a quitarse la máscara ridícula
que sus actos parecen de película.
Habiendo contestado con esmero
me retiro a dormir. Voy con Homero
a casar con Penélope, la fea.
Los dejo sin gozar de esa Odisea.
Me llevo mis jaquecas pues el astro
me ha ordenado que oculte bien el rastro
en coplas sin aliño y de camastro
resguardando mis labios de alabastro.
(Aprovecho y me quito algún padrastro
de cutícula que truca a Fidel Castro).
Yo me río en la cara de los necios,
será que no han pagado aún los precios
que adeudan por honor y precio justo,
por tanto de sus ripios no me asusto.
y si insisto en burlarme de sus musas
porque el talento no perdona excusas
lo truco en convicción y movimiento
que es materia mejor: atrevimiento,
y motivo el enfado de asistentes
que han demostrado ser poco eficientes
ante el reclamo que les mando al ruedo
en rimas que pergeño con denuedo.
De más está decir, que los farsantes
se agobian de mi reto comandante
y encuentran en garitos la salida.
Diréles que preparen grande huida
porque un rescate que se acerca brusco
les dejará la grey cual reino etrusco,
sin cuero, exterminada y sin dinero,
en tanto yo me vengo de usureros.
En réplica a un febrero caluroso
propago endecasíbalos ruidosos
y encuentro en la alternancia con los dioses
que quedan bien mentados mis adioses.
Lamento que los diarios del mercado
se vendan a impostores del aliado,
a mafias de los nobles casquivanos
que cantan en los pagos del villano
del conde Romanoes y su nieta
y hacen bromas con tintes de saeta
en Asturias, Madrid o en Catalunya
usando como púa de la alcurnia
la trata de personas con sus tandas
en el fútbol, la música y las bandas
que venden en subastas arregladas
ya que el público no reclama nada.
En el cielo la estrella aventajada,
que tiene en Cruz del Sur, bella morada,
y de espaldas al Río de la Plata
se burla de poetas y de ratas
les pone en su lugar y los difama
por cobardes negocios de su fama,
y espera, porque espera hasta que cuadre,
que llegue la Justicia y el buey ladre.
Dije buey y no Rey porque es notorio
que si hablara del Rey suene ilusorio
que el nombre reivindiquen de profeta
a una Negra estampada en Etiqueta.
Montoneros, Sendero Luminoso,
Subcomandante Marcos ominoso,
a quitarse la máscara ridícula
que sus actos parecen de película.
Habiendo contestado con esmero
me retiro a dormir. Voy con Homero
a casar con Penélope, la fea.
Los dejo sin gozar de esa Odisea.
Me llevo mis jaquecas pues el astro
me ha ordenado que oculte bien el rastro
en coplas sin aliño y de camastro
resguardando mis labios de alabastro.
(Aprovecho y me quito algún padrastro
de cutícula que truca a Fidel Castro).

