VEINTE SONETOS PORNO-
GRÁFICOS Y
UNA PASIÓN
Folino,
Lucía Angélica
20 sonetos
pornográficos y una pasión estrafalaria.
Poesía
contemporánea
Imagen y
diseño de tapa: Folino, Lucía Angélica
Edición de
autor: agosto 2019
Hecho el
depósito que marca la ley 11723
Con
algunas correcciones epocales se sirve este libro online tal como circuló en
las redes por suscripción privada.
"Una
poeta amiga dijo que mis sonetos son porno-erótico-sociales y me hizo reír con
su ocurrencia porque yo agregaría humildemente:
porno-erótico-místico-sociales-filosófico-irónico-ambientales-lúdico-trágico-
temperamentales y hasta, de vez en cuando, poéticos, si se me permite la
indiscreción.
Estoy
intentando describir el sexo pornográficamente a través de la palabra lírica,
usando distintos estilos e imágenes.
No
todas las películas porno son iguales. Y si tuviera que limitarme a las que más
público tienen y continúan en cartelera o en pantallas del televisor, el asunto
sería mortalmente aburrido, porque como he dicho muchas veces me da grima esa
gente de plástico con enormes penes y tetas que hace piruetas casi acrobáticas
para llegar al orgasmo, cuando no otras que me deprime la mirada unidimensional
del problema erótico con la construcción que de él han instalado el Zionism de
Londres, Nueva York y California.
Vamos
a instalar algo superador. Pido
disculpas, de antemano, por el atrevimiento.
Aunque
las divas ganen muchísimo dinero y puedan hasta comprar sueños que nos están
vedados, con su trabajo antiestético y poco estimulante a los sentidos, seguiré
en este caminito.
Gran
cantidad de gente se ha vuelto torpe e impotente de tanto mirar esos
cachivaches en cintas de video o pantallas de televisión u ordenador, porque
les alcanza con las imágenes de esas falsas sensaciones que crean una realidad
virtual sospechosa y con ello satisfacen su pobre libido de perdedores
sexuales.
Históricamente,
se ha asociado el placer masculino a la libido, la perversión, el goce, la
actividad sexual y las obsesiones, y por otra parte, se ha admitido que el tipo
femenino está relacionado con represión, neurosis, histeria y pasividad.
Estos
órdenes se ven alterados en este poemario, desde el momento que provocan
similar majestad entre hombres que hacen de las mujeres sus objetos de deseo u
onanismo y que utilizan el cuerpo equiparándolo a un producto de mercado.
Trataremos
de saltar los muros de la hipocresía mediático-burguesa.
El
limite entre lo erótico y lo pornográfico lo dará la propia y compleja constitución
interna de cada lector.
Podremos
decir, por fin, que igualdad de los sexos no significa identidad de los sexos,
y que la noción de bisexualidad, dada como doble goce psicológico, es un
arcaico concepto creado por una sociedad machista heredera de la filosofía
platónica o cuasi platónica, que no reconoce los méritos intelectuales del sexo
femenino que no convengan a sus espurios intereses egocéntricos de dominación
colonial y esclavista.
No
utilizo, expresamente, la palabra patriarcal, por cuanto movimientos neonazis
se han apoderado de ella y resultaría enojosa cualquier comparación al
respecto. Esta obra está cercana a la
mayoría de edad. No me corresponde a mí, hablar de los alcances y repercusiones
que ha tenido.
Si
los textos son prohibidos para menores la responsabilidad por la entrada a
ellos será exclusivamente de los padres ausentes.
Los
menores son incapaces de derecho y tienen un consentimiento viciado a la hora de
contratar un servicio.
No
obstante por las redes se facilita el acceso a páginas porno explícitas, con
imágenes chocantes que les pudrirán el cerebro sin derecho a réplica ni
pataleo, al pequeño que acceda a ellas.
Estos
sonetos tan crudos y soeces en algunos aspectos, instigan a adoptar teorías y
posturas ante el hecho clandestino de la pornografía, la pedofilia, las
perversiones más o menos aceptables y la posibilidad de encontrar una imagen
provocadora por medio de la palabra (lo que implica un desafío tantísimo mayor)
Advierto
no entrar a leerlos por puro morbo.
Ni
modo.
Para
conmover con ese tipo de literatura hay que excitar a toda la humanidad no solo
a una sola persona: el lector interviniente, que no es mero espectador crítico
sino que participa de la actividad sexualmente engañosa del escritor.
“Amar
es siempre una amenaza.
El
que lo logra hizo bien su trabajo.”
Yo
misma.
Lu
1.-
SEXO Y PODER
Un
sinfín de esmeraldas delirantes,
un
barco, una avioneta, cien hectáreas,
imágenes
cambiadas por brillantes.
Mejor
que cien hectáreas, mil hectáreas.
Dinero
en abundancia. Caja Fuerte,
sudores
a mis pies de porcelana.
Bendito
culo que me dio esta suerte
de
trocar abalorios de gitana.
¿Qué
habrá que hacer? ¿A qué hora /nigromante
ser
hembra, mariquita, falso amante,
mujerzuela
de Sade o prostituta?
La
ambición pornográfica es mi ruta
del
placer al poder escalofriante,
que
tarifo con versos de permuta.
2.-
CHANCRO
Sentada
ante el umbral de sed naranja,
vencida
por un rey pagano y mítico,
desplumo
cada pollo de tu granja
lamiendo
de tu chancro sifilítico
las
gotas de lo enfermo y los perversos
desmanes
del furor llenos de magia.
Los
golpes de garrote y sus reversos
decoran
la ilusión de antropofagia.
Que
si sangra la carne de los labios
y
quedan diez cabellos en las manos
arrancados
con negros besos sabios
del
clérigo ataúd de los marranos
nacerá
el hijo audaz de los agravios
de
este sexo entre laicos y profanos.
3.-
MASOQUISMO
Pornoautor
masoquista dromedario,
desquiciado,
rumiante su capote
¡Las
veces que ha gozado este tipote
las
manitas del macho proletario!
Aquí
no hay que pagar precio usurario
que
todo es tan venial y hasta simplote
la
musa lo provoca con su escote
y
él saca a relucir su abecedario.
Amante
de mulatas argentinas
con
pubis inquietante y vespertinas,
fo-gatas,
siete vidas de avatares.
De
rodillas se bebe los manglares
inclinando
sus petos y espaldares
en
aguas siempre turbias y anodinas.
4.-
Náufrago de una isla capicúa
Náufrago
de una isla capicúa,
agua
fuego en candiles de penumbra,
zarpazo
de horizonte que me alumbra
con
canciones de Sabio o Gargantúa.
Acaso
se le pierde alguna púa
si
sacude en la cresta que lo encumbra
de
la mano de un godo que vislumbra
un
destino que el tiempo perpetúa.
Frontera
trágica, espiral de espuma
la
mente va embotada en monasterios
de
padres y hermanitas del Misterio
que
bordan las banderas de Ayohuma
y
la mediocridad deja al imperio
descubierto
ante el precio de la suma.
5.-
EL DESEO
El
deseo se agita en un sureño,
fluyente
mar de esclusas y camina
seguro
el paso, antecesor del dueño,
al
altar de una piel. Gloria divina.
El
pecho se retuerce con empeño
ante
el bulto del tigre que se empina;
la
boca soba y lame como un sueño
y
bebe el licor acre de la espina.
¿Qué
puede superar el erotismo
de
dos lenguas ardientes enlazadas?
Allí
te encontraré, que no es lo mismo
amarse
en la ilusión de las almohadas,
que
enseñan el brillante catecismo
del
desnudo de noches demoradas
6.-
ORGIA.
¿Qué
te puedo decir que sea más sucio,
que
arañe con mi sexo tu cintura;
trincar
tus agujeros con locura,
penetrante
nirvana en el prepucio.
Con
sabias libaciones de Confucio,
Kamasutras
en celdas de tortura,
ponértela,
patrón, mucho más dura...
¿Qué
te puedo pedir que sea más sucio?
Todos
son bienvenidos a la orgía
de
miembros de la noche en compañía
de
efebos y modelos orientales,
negros
con senos, guau, descomunales
y
vírgenes cerditas o madamas.
¿A
quién has de invitar a nuestra cama?
7.-
UNA Y OTRO
Quisiera
ser el vaso que te bebe
las
ebrias liquideces infinitas,
dolerte
y en tu boca ser tiritas
del
injusto bizarro que nos mueve.
Quisiera
prodigarme con acierto;
quitarte
del hocico tantas culpas,
ser
la luz navegante hacia tu puerto,
encender
tus desmanes sin disculpas.
Y
hartarme de tus viajes ambulantes,
resignar
la avidez de poseerte,
derribar
tu portal, hasta quererte
lastimando
el dolor que aró mi suerte
si
exigieras administrar mi muerte,
penando
en aquelarres asfixiantes.
8.-
SIN CONDÓN
Amarte
sin condón. Ese es mi estilo
soy
una bestia cuando me defiendo;
hay
formas, ¿qué te digo? que no
entiendo,
me
acusan de lo mismo que ventilo.
¿Acaso
el sin sentido tiene en vilo
al
sexo, la lujuria sin remiendo,
lo
sublime de un acto profiriendo,
cuchillas
vaginales con su filo?
El
riesgo de tu órdago en mi cueva
es
el pan que alimenta a quien no odia
los
goces de una sacra esencia nueva
si
nace con el miedo entre las cejas.
que
confunden gramática y prosodia
de
las putas más putas por ser viejas
.-
9.-
EL HURACÁN DE LOS PEDERASTAS
Explícito
y vulgar. Acogollando
los
cuerpos de las niñas de Katrina
se
anotan pederastas en el bando
de
los viejos que corren la cortina.
Penetran
en los claustros reculando
apetitos
con ávida sordina,
y
mientras se la rascan eructando,
desvirgan
a un infante en la cocina.
Les
pagan las mamadas una pasta,
-virginal
oro en manos delictuosas-.
Las
babas de los hombres quiebran
sueños
de
pequeños que nunca dirán basta,
porque
cotizan épicas luctuosas
descarnándose
el culo ante sus dueños.
10.-
MANCHAS
En
el tálamo han quedado las manchas
del
vacío de tu ombligo y mis prendas;
en
cuartos oscuros perdí las sendas
de
labios naif con caderas anchas.
En
mediomundo sabes que me enganchas,
pavo
real que tuerce componendas,
no
alcanzan tus alcoholes ni las vendas,
para
aliviar heridas y avalanchas.
Inca
de mi vida, en la Picha Macha
te
bordé las alas con los destellos
de
nubes, mañanitas y oropeles.
En
leyendas de Túpac sin bombacha
destripo
llagas, sangren por los cuellos,
resuellos
de trompeta y escabeles.
11.-
DOS HOMBRES
Dos
hombres en la noche que se enferma,
incendiando
su sexo desalmado,
entreabiertas
las piernas de costado.
Del
rubio perfumero fluye esperma.
Un
ciego taladrar en desafueros
con
hálito carnal goza el impacto
y
lo devora el otro con su tacto,
libando
los pezones como cueros.
Una
humedad que sube le desborda
las
nalgas de una santa mujer gorda,
al
tipo que está al lado del espejo.
Señora
del placer, la sodomía
gran
teta intelectual de la armonía
desvío
de Platón del mundo añejo.
12.-
SURREALISMO
A
Andre Breton.
¡Qué
tarde recordó el mundo nacer
en
mi cama! Los ecos virulentos
de
tus famosas ganas de perder
me
enlazan al barral de los lamentos.
Y,
sin embargo, "una mujer con talle
de
nutria", escarapela sevillana,
te
tienta con arándanos del valle,
"lengua
de ámbar", y manos de
sultana.
Hay
hombres (no “con hombros”) de champaña,
que
descorchan las rubias calaveras
que
mienten cuando inventan que te
aman,
reclutan
surrealismos de alimaña,
que
insultan a la noche entre cegueras
y
cuando se les cae la rosa braman.
13.-
ALUMNA
Espia
por detrás de una columna,
la
sierpe en la bragueta ya escondida,
el
maestro de la noche perdida
palpa
besos de araña de su alumna.
Vaginal
se le mete en la garganta,
señorita
del cuadro de Avignon
que
se toca alterada de pasión...
¡qué
infiel es la belleza a quien la canta!
Las
babas del azogue que lo endiosa
como
núcleo del circo cortesano
son
de semen infértil y en la mano
el
pájaro se vuelve mariposa.
Los
ayes de placer de una mocosa
lo
incitan a un orgasmo por el ano.
14
FALO
Amando
por amar, aman su falo.
Se
revuelcan en furias bautismales;
son
el goce y la sed en fantasmales
escenas
de lujuria y vino malo.
Se
internan en las grutas con un palo
duro
y huyen murciélagos feudales,
sus
lascivas bocas elementales
salivan
las cavernas de regalo.
Hombre
y mujer, dos mágicos narcisos,
perpetuos
en su lucha, maniqueos,
fetiches
con alforjas en sus vuelos,
chupan,
arden, se trenzan en los pisos,
aire
y tierra se acoplan en deseos
y
estalla la pasión entre dos velos.
15
LA VERGA
Cuando
acampas tu verga ante mi boca
y
sacias entre labios naturales
el
hambre de tu ardor que me
provoca
al
canto de tus nalgas señoriales.
Cuando
adentras despacio en mis axilas
y
en mi vientre, y te fundes por descuido
en
el duro bastión donde las filas
rompieron
sin hacer el menor ruido.
Cuando
tocan tus dedos a mi ombligo
y
te miento con ávido reparo.
Cuando
cuelgo en el freezer lo que
digo
para
evitar morir con tu disparo.
Cuando
celo tu nuca y te castigo
y
cobro algo que es gratis, con
descaro.
16.-
LABERINTOS
Navegante
de Ariadna y de Quevedo,
castrada
por el guante indivisible,
vas
lamiendo la estela inmarcesible
del
registro de un toro por el ruedo.
En
cierta forma de mamario puedo
solventar
la extrañeza inaccesible.
Es
tiempo de manar un imposible
en
ventanas sin luz, quemar el miedo.
No
hay fuego suficiente para asarlo
sin
la pira caliente de la dama,
en
la cama somier donde hay que atarlo.
Del
negro continente, sombra en drama,
el
clítoris dispuesto a no evitarlo.
Hijos
del siglo XX, Cuor en llama.
17.-
PROSTITUTAS
Ardiente
por aforo, chupapijas.
El
semen de la boca a la garganta
como
un veneno sórdido atraganta
el
rayo de libido de las hijas
de
Eros. Y la noche en las rendijas
que
amanece lamiéndole la santa
cabaña,
inquisición que no se espanta
ni
lleva comezón en las sortijas.
Otra
mueca de excesos y pecados,
otro
albur con estupros avarientos,
otra
zona de tedios incubados
por
hombres que les pegan unos cientos
de
ladillas y virus infectados,
y
el deseo jamás bebe los vientos.
18.-
SEXO TELEFÓNICO
La
voz en el teléfono acribilla
"quiero
coger, con vos, perra morena"
reta
el hombre secuaz a la chiquilla,
excitada
María Magdalena.
A
solas en su cuarto se acuclilla,
el
goce del gemido la condena,
entregada
va al mulo y a hurtadillas,
él
embiste la hiel de su colmena.
Reina
impúber, “te sobo y te la meto”,
(yo
exalto los delitos que cometo).
"Lujuria
del relámpago a porfía
te
preño con sabor de porquería,
enfermo
tu pudor con mi deseo,
ardiendo
y devorándonos, te creo".
19.-
DESNUDECES
Desnuda
y entregada a tu cintura,
perdida
entre las cortes de los jueces,
mancillada
una vez y tantas veces,
jurando
que me excita una locura.
Partida
de ajedrez en la basura
donde
pastan los cerdos en las heces
me
tiraste en la fosa que con creces
dotaste
en el figón de la espesura.
Hoy
me alberga el impacto taciturno
de
conseguir garitas de tiovivo.
Admito
que desprecio cada turno
porque
sé que este alambre en el que vivo
va
dejando tirado en el coturno
del
sado-desamor otro recibo.
20.-
SEIS MINUTOS
Después
de seis minutos de chupada
como
si el tiempo fuese lo de menos,
el
pene erecto perforó en los senos,
el
lánguido placer de su morada.
La
espada puntiaguda y arrobada
buscaba
en otro cielo los ajenos
sudores,
y los gritos más obscenos
gimieron
ante el arma descargada.
Y
a poco de volver a dar un sorbo
de
la bota de leche y de salivas
se
abrió como amapola la vagina
y
atracó su ninfómana rutina
acogiendo
en furor las siemprevivas
esencias
del avaricioso morbo.
LA PASIÓN ESTRAFALARIA
A Charles Bukowski y sus fans.
El
diario lo decía, con todas las letras:
La
persona que lee entre uno
y
nueve libros al año
se
considera “poco lectora.”
Quería
ser escritora,
mejor
aún, poeta,
así
que leía todo lo que podía,
en
los intervalos, en el subte,
por
la noche,
en
Sarandí, en Paris,
las
nuevas generaciones,
los
clásicos,
el
horóscopo del Bazooka.
Pero,
ni haciendo el mayor esfuerzo
podía
recordar cuarenta libros
(uno
por año, suponiendo
que
hubiera empezado a los ocho)
Sorprendente.
Era
una “poco lectora”.
Por
mi cabeza rondaban
tres
o cuatro títulos,
imprescindibles,
(con
un esfuerzo genuino
llegaba
a seis).
El
resto lo había olvidado
en
una derogación voluntaria.
Hay
gente, que suele adornar
sus
presentaciones públicas y
entrevistas,
con
ilustres apellidos,
floridos
y originales como
alguaciles
de verano.
Yo
no podía recordar
una
sola cita literaria
que
valiera la pena.
Hasta
que una vez
me
crucé con el poema de Bukowski:
“La
palabra”
Vaya
broma.
El
tipo reconocía que era el segundo.
Un
tal Céline, autor de El viaje
al
filo de la noche, o algo así,
le
había arruinado el primer
puesto
de genio.
El
caso era que
hasta
entonces,
yo
no había leído a Céline
en
absoluto,
y
de Hank
apenas
conocía poemas sueltos:
La
máquina de follar,
casa
de empeño
y
el cívico relato del cordón
desatado.
Así
que me sentí ridícula
y
pequeña.
Pasaba
a ser la tercera.
La
segunda, bueno,
es
como la Pepsi,
bastante
tolerable
pero,
no me podía resignar
a
ser la Fanta
o
una de esas gaseosas de
supermercado
chino.
Entonces,
se
me ocurrió una idea
(nada
genial, ni siquiera original).
Solo
una idea.
Fui
al bidet a masturbarme
pensando
en Buk.
Verrugoso,
deforme,
escasamente
sensual y gris,
pero
segundo al fin y al cabo.
Fue
una de las mejores pajas
de
la historia.
Mientras
gozaba
el
roce del agua tibia
sobre
la piel
me
acoraba del pobre Chinaski
y
su íntima sumisión masculina
a
mí lúdico sexo.
El
hombre suplicante
buscando
libar los pezones duros
y
los pechos todavía firmes
con
ansiedad de borracho
consuetudinario.
Rogante,
calvo, entregado a
mis
metafóricos abrazos
como
una madre superiora,
como
la magnífica puta de sus poemas
mientras
me garchaba al viejo
con
toda la lujuria de
sus
versos
conmovedoramente
rancios.
Cuando
llegué al éxtasis,
los
ojos mojados, la lengua seca,
jadeante
entre espasmos,
supe
que estaba preparada
para
ir por Céline
y
ponerlo debajo de mi falda.
Las
mujeres somos así
y
hacemos cosas como esas
para
desesperación de los números
uno
y
dos
y
ochocientos cuarenta y nueve
o
último de la fila.
Otrosidigo:
No
se rasque, caballero.
En
definitiva:
soy
una malísima lectora
de
relatos
con
crímenes perfectos,
cacerías
humanas
o
espionajes masónicos,
aunque
como
la
Chapmanita tiene conciencia de la
Mesa,
y
soy creyente,
aprendí
a vengarme de sucios
escritores
del
carajo
cargándolos
con arte,
subida
al palo mayor
de
sus naves de locos.
Indice
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