viernes, 2 de julio de 2021

La foto de mi padre

 La foto de mi padre

 

a Andrés Folino.

08/09/1922-14/07/1970.

 

I -

 

Allí quedó,

detenido en el tiempo inmemorable,

mi padre

en su última foto,

como un imán a una ventana monacal

donde entrar al pasado

y ascender a l futuro

en sardónica profecía del falaz indulto.

 

 

 

II-

 

Allí está

detenido en el tiempo irreversible,

mi padre

en su última foto

con la chata de cuatro ruedas

y cuatro nombres de mujer,

(las nenas de Folino)

sin puntos suspensivos.

 

Relucía un colgante de cuero y bronce,

y un eterno Siempre bien

fileteado en oro en la carrocería delantera.

La chaqueta del lechero

blanquísima y almidonada

y un escudo en el corazón independiente

como el club de sus amores.

Nunca tuvo un domingo libre.

Nunca tuvo vacaciones.

Su trabajo era un servicio público,

decía,

y estaba orgulloso de él.

 

Lo echaron de menos:

la jubilada de la libreta,

los mellizos,

las solteronas de la puerta de fierro,

el gordo del doque,

el recién nacido,

los manto negro de los ladrones:

“Andrés,

cuando hagamos un atraco grande

te pagamos todo”

y nunca revisaron una cuenta.

 

La peligrosa villa del comisario Polo

lo protegía del crimen urbano

y casi todos,

vinieron al velorio.

 

Dicen que lo mató,

a los cuarenta y siete,

la nicotina acumulada

de los Particulares Fuertes,

-negros, sin filtro-,

el gusto excesivo por el vino tinto,

el frío y la intemperie

de aquellos fatigosos inviernos.

 

Para mí, que lo mató

la leche embotellada de los supermercados,

la tristeza de abandonar los tarros

y desamparar a los clientes de la vida.

Y, más que nada, lo mató

el gobierno de Onganía

que prohibió drásticamente

la tracción a sangre

en los barrios residenciales.

Fue entonces,

que hubo que vender al Zorro

(al querido Zorro

que se sabía de memoria

el recorrido diario)

a un quintero de la Costa de Sarandí,

quien se quejaba bastante

porque el caballo le salió rebelde

y dos por tres,

se le iba al trotecito,

para volver a nuestra casa

a visitar a papá.

 

No sé si lo evoco,

lo tergiverso

o lo voy inventando,

pero en uno de esos regresos

furtivos o casuales

vi lágrimas en los ojos de mi viejo

y en los del animal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 1 de julio de 2021

tres adjetivos

Tres adjetivos

 

Busco tres adjetivos para definirte:

descomunal, mecánico y ajeno.

Lo puntual no quita lo valiente.

Dicen que con tres adjetivos

se escritura la Poesía.

Con tres adjetivos y dos adverbios,

quizás uno.

Ciegos, sordos, mudos (tres adjetivos).

Ahora o nunca (dos adverbios de tiempo).

 

Subordinado, ínclito, superviviente,

(tres adjetivos).

Dos adverbios de modo:

estrictamente, despacito.

Algunas comparaciones retóricas:

como en los cuentos de hadas,

tales eran sus rostros

igual que en la conciencia.

Desconocido, umbrío, aventurero

(tres adjetivos).

Sucesivamente, antes.

Difícilmente:

Superlativos, supersticiosos, superdotados

(tres adjetivos)

Rotundamente adverbiales.

Redondamente mentidos,

mentados.

 

No es fácil definir el color de la rosa,

de la violeta, de la naranja

(tres adjetivos para tres nombres).

La rosa no es roja,

La violeta no es azul.

La naranja no es dulce miel,

en la madrugada adversa

cuando el oficio ocupa el aposento inerte

de los fatuos poetas defraudados.