lunes, 13 de febrero de 2012

Tomen nota

TOMEN NOTA

Si el cielo toma nota,
llegará el anunciado
día en que los poetas
dejarán de expulsar a sus demonios,
porque de tanto abuso perpetrado
en sus versitos
ya no les creerán ni los amigos.

Arderán sus exilios interiores,
sus funestas inspiraciones,
de vergüenza arderrán,
pues mucho nos porfían
con su triste parodia inescrutable
de avalar pesadillas de la muerte.

¿Acaso nos dirán que es (un gesto) taciturno
vestirse de bohemia y artificio?

Preocupa que los críticos que absuelven
por respeto o prudencia,
titubeando,
las canónicas obras del estilo,
aplaudan por sentir lo que ellos sienten,
con formidable simpatía,
esperando un favor que nunca toca.

Les vengo a proponer mi incertidumbre
¿Es esto Poesía?
¿Recitar en tertulias de señoras?
¿Pecar de recompensas y de glorias?

Cada cual a su juego lo llamaron
y el mío ha sido público y notorio,
delatando la pose, 
el malestar para las fotos,
la cicatriz en labios de retórica
como una epidemia
en los tiempos del calendario maya.

No tengo soluciones ni preguntas.
Me siento a medir sílabas;
le provoco
un leve susto a la Academia
que no se rasgará las vestiduras,
y si puedo,
un guiño a los sensatos
que aprueban mi denuncia
y sus anexo:
Notifíquese y archívese.


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