lunes, 23 de septiembre de 2013

Blindaje (corregido)

Blindaje

Como vivo y trabajo en un suburbio,
nadie se asombraría si dijese
que mi oficio es pintar,
abrir caminos,
litigar en procesos ambiciosos,
ser crítica de cine o vendedora.
Mas nunca les confieso: Soy poeta.
Soy Ángel. Soy Mesías. La  brújula del Sol.
Confucio versus Nostradamus.
Sería ese panfleto categórico
un transparente sello de locura,
un gesto de arrogancia innecesario en boca del idiota,
y el tiempo les daría la razón para evitarme.

En cambio, hay que decirles
una simple verdad incuestionable.
Yo soy Nadie.

La idea orbita en el papel,
casi un espectador llorando en un concierto ajeno,
mutada en un paisaje inapropiado
en rostro del lector de maravillas,
-podría ser mi tímido vecino,
la amiga de tu abuela, un barrendero-.
En el cuento de hadas
se descubre que en paralelo existe
un universo ausente al despistado
que mira el mundo desde las ventanas.

Y entonces…
sucede el milagroso encuentro
de la tinta seca de los excluidos
con el fervor vital
de quien tan vivo como vos
construye muros,
extrae sangre en los laboratorios
los lunes de 8 a 10 de la mañana
o diseña el suntuoso vestido de casamiento
que hará feliz a la madre de la novia embarazada.

La pertinaz neblina urbana indulta en carnavales,
fingimientos y cáscaras de aforo.

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