Con el heno en el cuerno
Pero no se fue.
Se quedó mirando la alfalfa
a través de la oscuridad quemante.
¿Adónde iba a ir tan atildadamente sola
y cubierta de vacío,
si la perseguía
el ronquido abominable del jabalí que agonizaba
con el heno en el cuerno?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Abiertos para aclaraciones o correcciones en estudio, para uso exclusivo de la autora.
Si quieres enviar un correo electrónico o dejar tu comentario puedes hacerlo a la cuenta personal de Lucía, que aparece publicada en el perfil: luciangelicafolino@gmail.com.