lunes, 30 de octubre de 2017

Stella Maris

STELLA MARIS


Descalzo por la playa
el hombre plateado la huele.
Está su riego de agua
en el aire marinero
y en el ruido vertical de las olas.
Es el eclipse de sol
del mediodía que lo aturde
y le quema los pies.
Atavío de mujer caracola,
Stella de navegantes solitarios
con huesos de vapor
luciendo alegorías.
Mejor no pensar más.
Le dará
hambruna de besos de lengua
y tendrá que volver a consolarse
con la página en blanco,
su retablo de duelos.

sábado, 28 de octubre de 2017

Ni lerdos ni perezosos

Ni lerdos ni perezosos
toman  la iniciativa audaz.
Las personas del suburbio
desconocen que hay reglas para todo.
La jactancia es acorde con su edad
por nacer fuertes.

Pulsan timbres equivocados
y chiflan de manera subrepticia
cuando alguien los descubre
enjugando un despecho humedecido
con los ojos cuajados del acíbar.

Se tiran desde el nimbo
y saltan hacia el ampuloso trecho
en la nave pintada por Del Bosco
cuando exprimen la bilis en el alma.

Lo que nunca nadie les ha dicho
fue que el capitán de aquella nave de los locos
conduciría al ciego apocalipsis
por el simple pecado venial
de ser  bribones sin licencia,
cuando intentan  amar a una mujer
en coto de caza ajena.

Los huérfanos heroicos con desgana
rematan sus collares  de degüello
tirando su honra extática
a los perros pulguientos de la calle.






martes, 17 de octubre de 2017

Mis directores

Mis directores.


De Spilberg el engaño a los conejos,
El Imperio del Sol de su eficiencia,
de Scorsese la edad de la inocencia,
con el Toro salvaje y sus reflejos.


Fellini es La ciudad de las mujeres,
Amarcord de la vida del artista,
Luci di varietà de la entrevista
por Ginger y por Fred con sus poderes.


De Woody mi Annie Hall y mi Septiembre,
Mi sueño de seductor sin Elisa,
Danny Rose los maridos que mi Prisa,
Robé, huí y me pescaron en Diciembre.

De Pedrito Calzado en Calatrava,
Átame, Kika mía en tus Tacones
de la Ley del deseo de putones,
y mi madre, joer que se asustaba.

Se atraviesa la saga de El Padrino
Sobre mi corazón de Chinatown,
Peggie Sue se casó con este clown
que es el Drácula de su infiel destino.

El teléfono rojo del gran Kubrik
me hizo señas detrás de una Lolita,
La naranja mecánica me grita
que no la encubra en manta bajo un nick.

Camellos de Spike Lee y un trompetista,
La mujer de mi fiebre del ultraje,
¡Cuánto más gris, ¡mejor! era mi traje
más negro era mi Malcom sesentista.


Rosellini, Juglar de Dios por nuestra Europa,
de Stromboli, la cuna de mi musa,
Roma, Ciudad Abierta e inconclusa
reventa de mi Sócrates sin Ropa.

jueves, 12 de octubre de 2017

Nam myoho renge kyo

Nam myoho renge kyo



1.-
Plegarias inspiradas
en  lenguas aprendidas.
Tú dices la oración
yo te contemplo.
Cuando el hielo se funda
y  las aguas destruyan nuestra casa,
la pompa conjugada
será la pertinaz semilla
que nos aferre al cielo.




2.-

Basta una ojeada
para entender el mundo,
sus derrumbes y su renacimiento.
Apenas un vistazo superficial
para embelesarnos
con sus tardanzas y su prisa.
No más de una mirada
que procure docilidad;
una pacífica advertencia 
envidiada
por los desafortunados,
desoída por los pacatos,
admirada por los dioses.


3.-

Estoy vacía de hostilidades
con una eternidad soñada en la conciencia,
lejos del laberinto
y su monstruoso minotauro.
Oigo la música de los cinco mares,
descreo de las patrias,
vivo en el reino del desorden
porque amo el litigio del caos
con la fuerza de una pronta salvación.
Rehúso aceptar
la excentricidad de la muerte,
lo excepcional de su ocurrencia
una sola vez en la vida.

Soy argentina.
Mi historia es la del mundo.



4.-

Desgarramiento del cuerpo,
memoria de la sangre
que engulle la arrogancia.

Desierta oscuridad domesticada.
Abierta angustia que dibuja manos.
Labios templados por la cocaína.

Desentierra la fe de catedrales
un tropel de dicterios y alabanzas.
Un puñado de audaces pisa el freno.

Voy por tu sexo brusco
masticando las letras paralelas
absortas en el juego del espejo,
envuelta con palabras entre tules,
perdiendo la insolencia.

Presumen las auroras
del ritmo acostumbrado
al roce de los hielos.

En cambio, yo presumo
La boreal incerteza
del miedo de perderte.


5.-

En la babel turbulenta
hay una jerga incomprensible.

Los caprichos egoístas
traquetean azarosos.

La lengua es un cartílago
y al igual que los músculos
debemos entrenarla.

Me acusan de herejía los políglotas.

Pero soy mortal, y eso ayuda.


6.-

Se intercalan palabras entre dos comentarios.
Nadie escucha lo que el otro dice.
Nadie quiere escuchar lo que el otro dice.

Ninguno está dispuesto
a limpiar  sus herramientas marciales,
sucias de la pólvora que ha contribuido
a justificar sus existencias.

El odio es tan finito como
las cámaras secretas de Sumeria.

Los pueblos diezmados
habitan en la sospecha
de las nobles intenciones
y en fatuos simulacros  ( simulacros fatuos)
de espíritus rastreros.  





Calderones -

Antes Colombia


Latinoamèrica




Tú que sufres la tiranía del caos,
que has sido testigo por derecho propio
de los abusos, de la ignominia,
de la violencia y la furia de malvados
y profanos, ruega conmigo,
para que la cría de víboras que mintió
repte por el fuego y Dios nos salve
de tanta letra escrita en diarios de la mafia
por la oligarquía preñada
de pestes y calderones,
que se alimentan con vil basura de albañal.

domingo, 8 de octubre de 2017

Arriesgo

Por supuesto, que hay más intentos de definir la poesía que lectores del género.
Arriesgo y sin que eso implique una afirmación taxativa y única, y digo que poesía es el poso residual que queda en la memoria genética del alma una vez que hemos olvidado los versos del poeta.

¿Qué hacen los poetas?

1.-  ¿Qué hacen los poetas?


Lo que un poeta herrumbra con su canto
son las fuerzas opuestas a la vida,
el conflicto de aquello que se hierve
en la fuga de su perpetración.

Lo que un poeta siembra por exégesis
es que no existen causas sino efectos;
preconiza el olvido,
la defensa del ser,
su crucifijo,
la escultura dinámica del nombre,
el altar de intenciones desqueridas
y avizora
los puentes que transfunden
su viva exaltación en artificios.

Poeta en consonancia con su tiempo:
En cada subrepción hay la palabra irrecusable,
un sostén de prosodias,
un barco que navega hacia el espacio
del que nunca debió haberse apartado.

El poeta ama lo que sufre ante el espejo:
la exquisita  fortuna de belleza
en la inmortalidad sesgada
que lo apabulla 
con opuestas tensiones y epidemias.

Vulnera las furtivas catedrales del idioma
convicto por fundar su propia lengua
como una religión inmaculada,
yermo al borde de un cielo trashumante.

Y cuando el poeta olvida que su oficio
es crear lo fulgente sublimado,
y escribe del amor
de los humanos,
como aquellos infaustos aturdidos 
que van a desovar a un mar colmado
de pérfido despecho, de traiciones
y sombríos rezagos del espíritu,
afina su badajo en diapasón
y su labio relincha y alza el vuelo.