POR EJEMPLO, LA PALABRA HIMNO.
Por ejemplo,
la palabra himno
desvanecida en grumos
al contorno de tu cuerpo.
No es igual
la verdad que la mentira.
La mentira acaba
en guerras,
miseria y traición.
Dirás que la verdad
no tiene importancia
que hay que deleitarse
con los placeres
de esta pobre vida
solitaria,
amor,
pero
¿cómo gozar con la injusticia
que pesa sobre nosotros
por la gélida infamia coronada?
La mentira no va con mi piel.
Tu torpe y homérica presencia
real va con mi piel.
Conspiremos
rasgando sílabas
como destellos.
Ni palabras ni cánticos
ni odas.
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