miércoles, 27 de febrero de 2019

No soy yo / sos vos

No soy yo/ sos vos.







Yo yo yo yo/

tú tú tú tú/

tú tú yo

tuya

yo tú tú

tutú/ yoyó,

tú/ vos/

yo tú,

tú tu voz,

vos con voz,

vos con yo,

vos voz vos/

yo, tú, vos,

vos/ yo/ tú tú tú,

tú/ vos/ yo tuyo,

tu tuya yo/ yo,

yo, tú y yo/

vos y yo,

tu voz, yo tú/

vos, vos,

tú tú tú,

yo yo yo,

yo vos/

vos y voz

yo con con/

con

con vos/

vos con tú

yo con vos.











Lu

martes, 19 de febrero de 2019

Superluna de nieve


Superluna de nieve


https://www.infobae.com/




La justicia confirmó la prisión preventiva de…
madre de 3 hijos experta en bioderecho…
murió a los 85 años…
tras la dura carta del héroe que …
mostró en las redes su transformación física…

Un verano muy complicado…
y una docena de tarjetas azules…

Eso es lo que rescato de los titulares
en la prensa digital del día.

Las vista pasa muy rápido entre amenazas,
sospechas de corrupción,
asesinatos,
visitas de embajadores
y declaraciones de futbolista
con mujer rubia y patotera.

No hay pensamiento que pueda soportar el nerviosismo
de vivir en país desangelado de poesía.
Fake news,
La posverdad al alcance de tu mano.




Superluna de nieve.
La justicia confirmó la prisión preventiva de…
Madre de 3 hijos experta en bioderecho…
murió a los 85 años…
tras la dura carta del héroe que …
mostró en las redes su transformación física…
Un verano muy complicado…
Y una docena de tarjetas azules…
Eso es lo que rescato de los titulares
en la prensa digital del día.
Las vista pasa muy rápido entre amenazas,
sospechas de corrupción,
asesinatos,
visitas a embajadores
y declaraciones de futbolista
con mujer rubia y patotera.
No hay pensamiento que pueda soportar el nerviosismo
de vivir en país desangelado de poesía.
Fake news,
La posverdad al alcance de tu mano.








Hoy, a excepción del primer verso, que debiera decir:
JUSTICIA REVOCÓ LA PRISIÓN PREVENTIVA DE...
NADA PERO NADA HA CAMBIADO.





Venite conmigo


VENITE CONMIGO











Si me dijeras “Venite conmigo”
lamería el blando camembert
de tus labios exangües.
Secaría el sudor de tus pies,
lirios descalzos,
con /mi/ lengua de ratón sediento.
Pondría rosas en las tumbas
de los amantes desconocidos
y sol en los almacenes
de los veteranos de guerra.
Adoraría a vírgenes, hechiceros y magas,
dando gracias
a suicidas y demonios,
al Rey de Inglaterra,
al bastonero de las escolleras,
a tu nuca
de tan minúscula santidad.
Sería el leño del quebracho
que atiza el fuego
de la conjurada salamandra,
la endecha elemental,
el tumulto de las caravanas circenses.
Pagaría mis impuestos,
hasta los más injustos.
Dejaría de correr maratones
contra pájaros cautivos
y sobre todo, sobre todo,
dejaría de vivir en tiempo condicional
de rocíos de ópalo
para estancarme
en las aguas transparentes
de tu lago incondicional.

sábado, 9 de febrero de 2019

Sentencias


Sentencias 


Ninguna sentencia apresurada
a favor o en contra
te hará
más feliz
que la que percepción 
de  tu mente dichosa
cuando deja de evaluar opciones banales
y se propone  sentir
hasta en su transparente insignificancia.
Y así  los ciegos de espíritu,
abruptamente enceguecidos
ciegos de toda ceguera,
malditos cegatos, 
siguen sufriendo y opinando y dando lástima ante
los ojos de Dios
que son los tuyos,
que son los míos
que son los de aquellos que ven y no ven
pero saben orar
con amor sincero.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Despedida a Ángel González



Publicado en el blog de Juan Cruz de El País, el día de
su fallecimiento.



Ni un santurrón comunista
ni un hidalgo acaudalado,
Ángel González

se escapó por las aristas
del odre con vino agriado
por sus males.


Ni bíblico ni profano,
paisano del boticario
del demonio,

lo han bautizado mi hermano,
los que cuentan el rosario
de Suetonio.

Tremolado, delgadillo
vecino de los ortópteros
falangistas.

Su fantasma de caudillo,
volaba en los helicópteros
anarquistas.

Verlo trocar los peones
con la vieja cerbatana
en un suspiro,

con sus ilustres canciones,
cien poemas, filigranas
del retiro,

nos pone serios y tristes
ante esta broma macabra
del invierno.

Válganos este despiste,
-palabra sobre palabra-,
posmoderno.

Deixis, Prosemas, Lecciones,
su Tratado de Urbanismo,
Áspero mundo.

La muerte con sus traiciones,
nunca oculta su eufemismo
en el Profundo.

Decimos adiós a un ángel,
a un poeta, a un amador,
a un ratoncito de islas,

a un terco conquistador,
Te decimos Adiós Ángel
a todo amor.

La auxiliar de enfermería

La auxiliar de enfermería



“Si lo dejáramos todo en paz y renunciáramos a
arreglarlo, ¿qué podría suceder? ¡Nada!
Sencillamente nada.” Fedor Dostoievski – El doble.

“Yo soy un haragán de formación católica” Juan José
Millás. Contables y poetas.



Enjuta y pedernal, hasta medrosa,
camina por la pieza y los pasillos,
solícita se lleva alguna chata
que no le corresponde
(la compañera estaba de licencia).
Hay un silencio antártico en la sala,
lo ve y se persigna; sigue el viaje.
El suero se le acaba a cama cinco.
No llegará el doctor hasta mañana.
¿Dónde están los pañales de repuesto?
El paciente ha vuelto a hacerse encima.
Le pide a la familia retirarse,
evita que se sienta
el olor a la caca del enfermo;
y después de lavarlo
lo consuela.
Un médico de abortos clandestinos
que fue de vacaciones al Caribe,
ayer quiso acometerla.
Es joven, es bonita, tiene sueños,
un mapa de progreso la perturba
y amojona inyecciones como estacas,
tratando de encontrar imbricaciones,
remoliendo las briznas en morteros
con pereza o hastío;
nomenclaturas de predestinados cadáveres
y pestes en fórmulas ignotas
despejan la carretera.
En propinas, los fardos de monedas
no alcanzan a entramar
sus títulos jerárquicos.
Detener la hemorragia es el anverso,
la premura es lavar vómitos cáusticos,
mitigar los insomnios con cuidado.
La auxiliar trapichea con el asco,
despatarra los miedos a la muerte,
bambolea la vida que contiene,
sin glamour, con sus modos,
sencillamente,
inocua por contraste.
La auxiliar es mejor que una poesía.
Es la obra del arte del alivio.

Espiando por el ojo de la cerradura


Espiando por el ojo de la cerradura


Mujer inclinada, Pierre Bonard
Te imagino desnuda entre las gentes,
oliendo a glicerina y a rocío.
El espejo del baño se ilumina
al gesto de la esponja;
y los jabones
te soban
y perfilan la pereza
Espiade súcubo furtivo y milenario
que atisba la pigricia de un encuentro,
comercio de las carnes portentosas,
ansiada vehemencia del estuario.
Inclinada estás con piel y providencia;
lastima al desencanto tu reflejo
supersticioso
y, escondidamente,
esquivas los negrores de este mundo
desafiando la calma
sin recato.
La luz se precipita y cae la noche,
sin enmiendas ni métodos ajenos,
con maña de varona acostumbrada,
los vaporosos pechos acicalas,
las piernas suaves, los cabellos brunos,
la tersura se acopla a tus plegarias,
te tanteas,
te entregas,
te acaricias...
Mañana es otro día de rutinas
no temas, el amor está que bulle.
La belleza es motivo de indulgencia.
Prepárate al placer que se hace tarde.

Narciso

Narciso


A Bob Dylan, con devoción profética.


Pobre de ti, Narciso endemoniado,
víctima de arrumacos y de fobia;
pobre de ti, payaso inveterado,
monaguillo de fiel misa sin novia.

Robaste a San Antonio su costado,
hincaste el diente en viaje por la noria,
volviste a mancillar el nombre amado
rebasado entre escrúpulos y euforia.

Llevas en las solapas incrustada
la flor de la camelia de tu vida,
la marca en el orillo desgastada,

señuelo en la chaqueta apolillada
y un hedor fracasado en la partida
que embriaga a aquel que nunca ganó nada.

Mujer con megáfono

Mujer con megáfono

“...quisiéramos saber qué piensa
esa chica inmóvil trepada a un ceibo.
¿Estará arboreciendo?
Silvina Ocampo.


Gran Tiranosaurius Rex.
Últimos días de marzo del 2006.

No sé si debiera contarlo.
En la tarde, casi noche,
ella, la mujer funambulesca
inaugura este cuento
huérfano de fobias y de cólera
y se pronuncia:
El teatro abovedado acaba de morir.
De la víscera galopera de una mujer furtiva
nace un dragón ontológico,
se transforma en culebra purulenta,
envuelve aquel cuello, tres veces,
y escupe filamentos de plasma y fuego.
Ruptura definitiva de arte y pavimento
en la costra untuosa de la Avenida Corrientes.
Las columnas tiemblan por el estrépito.
Se agitan las hormigas de la acera.
Las apócrifas estrellas del cielo del Ópera
escapan
y cruzan la calle
en busca de malos agüeros,
martillando con penachos
la incipiente madrugada.
Los policías uniformados,
vestidos como crueles civiles,
reprimen y golpean con violenta ferocidad.
Tras las horas,
muellemente,
la voz de la mujer se aquieta.
El castor flota en el aire.
La víbora desanudándose se repliega
y vuelve a acurrucarse
en la región abdominal.
El teatro ha perecido.
Derrotada cae su legendaria máscara.
Los ciempiés de la noche lo velan en silencio.
Ministros y funcionarios negarán los sucesos.
Desde hoy,
queda prohibido,
en cualquier rincón de la patria,
hablar de señoras con altoparlantes,
de trombas,
de escenas partidas en dos,
de caballos desbocados,
de aciagos lanzallamas en teatros muertos.
Y niegan, y reniegan con necedad.
Insisten en negar que se oye,
desde lejos,
—aunque se los oiga hocicando—
que la serpiente dejó un nido de huevos
en cada foco de luz
y crecerán nuevos pichones
que espolearán viejos venablos,
porque la mujer se transformó
en tronco de árbol
y de sus insignificantes ramas
cuelgan
parapetados megáfonos vesánicos.