La falda turquesa
Juanita pequeña,
perfuma de almendras y cielos marinos,
y mientras camina
flamean sus aros de oro divino.
Cuando corre detrás de cigarras
y gusanos al viento de un cielo argentino,
a sus pies no hacen daños ni espinas,
ni cardos ni púas ni agujas de pinos.
Juanita muchacha
se llena de atisbos su andar por la plaza.
(...)
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