domingo, 21 de junio de 2020

Seat 600


SEAT 600

En Argentina se conoció como FIAT 600.

Fue mi primer y único automóvil.
Gris perla.
Flojo de papeles.
Nunca me empeñé en aprender a conducir,
ahora me arrepiento, obvio.
Los de mi generación, muchos ya abuelos,
empezaron su vida motorizada con este coche.

Hastiada de la poesía culta y abstracta de los gorilas
y malvados capitalistas,
decidí que era mejor defender a los pobres viajando en colectivo
que conquistarles en corazón con libros de malos poemas
sobre la sus manteles de hule, sifones de vidrio
y la falsa esperanza de un futuro más justo.


Los voceros de la poesía social de la liberación
hoy son funcionarios,
conducen autos alemanes,
tienen despachos en las principales ciudades del planeta,
vuelan en primera,
cobran sus premios en monedas fuertes,
y siguen escribiendo desde el iPhone,
y sus laptops con señales que llegan a la luna,
que el comunismo es el único modo
de salvarte.

Tenían toda la razón de mundo.
En mi próxima vida seré una poeta de la experiencia.






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