Publicaré, por primera vez y en este medio, el que considero después de haber escrito alrededor de dos mil poemas, el mejor, más representativo, el que me hace sentir satisfecha y orgullosa si quieren, de haber concebido, como una nube que atrapamos cuando soñamos con escribir algo y cuyo fantasma nos persigue y que rara vez llega a alcanzarnos.
No existe escritor en verso o en prosa que resista una obra completa. Lo sabemos. Si sobreviven más de 5 o 6 poemas nos podemos considerar dichosos. Si son algunos más, estaremos sentado en el pedestal de los grandes.
Ignoro si si estaré en ese sitio privilegiado, nadie sabe nunca qué será de su obra, aunque personalmente opine que lo envidiarían Homero, Dante o Lorca.
Después de más de 25 años de indagación, estudio, prueba y error logré sintetizar mi pensamiento filosófico, lírico-musical y humanístico.
Muchos de mis queridos y queridas poetas se van a sentir decepcionados. Van a pensar que no es una obra maestra.
¿Desde cuándo interesa al poeta la opinión del mundo circundante por muy letrados que sean los juzgadores?
Buscarán algún antecedente inspiracional. No se esfuercen. No lo encontrarán. A veces reconozco padres (y madres) en poemas completamente originales y auténticos, y es frustrante aunque supere el estándar. No es este el caso.
¿Quién no quisiera haber escrito "partió de mí un barco llevándome", "me ilumino de inmenso", "una rosa es una rosa es una rosa". "extrae un piojo de su axila, mátalo", "vendrá la noche y tendrá tu ojos", "quien lo probó, lo sabe"?
La simpleza y complejidad de los versos me exime de responder cualquier tipo de agravio o acusación.
"He destruido frases y ritmos y alusiones literarias y todas las demás tonterías de ese estilo para llegar al meollo del problema de la comunicación de intuiciones. Si la comunicación es perfecta las palabras tienen vida, y eso es todo lo que se necesita para una buena escritura, poner en el papel palabras que bailen y lloren y hagan el amor y luchen y besen y realicen milagros." (Gertrude Stein).
En la austeridad y silencio de un espacio satelital controlado y supervisado por la ciberpatrulla de la dictadura argentina, ahora sí, comparto el poema prometido:
Persevera y triunfarás
Se cae
Se cae
Se cae
Y se cayó
Yo callo.
En la austeridad y silencio de un espacio satelital controlado y supervisado por la ciberpatrulla de la dictadura argentina, ahora sí, comparto el poema prometido:
Persevera y triunfarás
Se cae
Se cae
Se cae
Y se cayó
Yo callo.
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