Melancolía ajedrecística
Era
extraña,
deliraba
que tú eras vos.
Usted
de ilimitadas
movidas
en
blanco y negro.
Porque
es difícil hablar
sin
comprenderse,
era
ausente;
la
más presente
de
cada irreal momento,
sin
poblar los escondrijos,
con
enroques de dama-torre.
Soy
contigo.
Voy
conmigo
a
los escaques de tu alma.
Soy
porque no doy
con
tu olor
en
la grasienta
ciudad
contaminada.
Peón
por alfil
voy
perdiendo los estribos.
Estoy,
nunca pero estoy
cuando
andás fuera de mí,
improvisando,
parafraseando
un
jaque al Rey.
Estás
para que yo más no sea
Yo
y sin tu embargo,
tampoco.
Mas...Nevermore
aquí
cerquita de los caprichos.
Reina
tuya.
¿Por
qué te tendría que querer?,
¿para
que llegues ningún verano
a
posarte en la rama
del
árbol de la vida?
No
me gusta
el
maullido de los gatos en celo
ni
esas torpes golondrinas que no volverán,
por
extensión,
por
impresión de testigo
de
una inabarcable partida de ajedrez
ad
infinitum.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Abiertos para aclaraciones o correcciones en estudio, para uso exclusivo de la autora.
Si quieres enviar un correo electrónico o dejar tu comentario puedes hacerlo a la cuenta personal de Lucía, que aparece publicada en el perfil: luciangelicafolino@gmail.com.