lunes, 28 de junio de 2021

Palabras para versos


disipar


superfluo

 

inconmensurable 


petricor


luminiscencia


mondo


ademán


resilencia


nefelibata


melifluo


limerencia 


acendrado 


arrebol


serendipia


incandescencia 


Hice lo que quise


Walhalla















lunes, 7 de junio de 2021

Delicuescencia - La corista

 Delicuescencia

 

En letárgico estado, la corista

esperaba la muerte en un rincón,

pasando  el rato, fuera de la pista,

entre función y función.
Era  espía del arte y de la danza
fumaba sensualmente,
cual puta de ocasión,
negándose a pesar en la balanza
si vale más un cuerpo tibio y envolvente,
que el orgullo de aplausos, que  su mente,
recargada de trajes desgastados
recusa ante el  ausente corazón ajado.
 
Qué  mal bocado.
Qué papelón sufrió.
Que campo descampado.
Creía que lo había hipnotizado
con su delicuescente decorado
sin micro ni condón.
 
Vaya tormento el himno de la noche
que acechante trepida ebullición,
con luces de Novalis decadentes.
de  mera sinrazón indiferente
si canta una canción extraoficial. 

En  una gruta artificial,
vulgar y recurrente,
que nada contra la corriente,
de espeso lodazal.
 
Decidida a escapar de la vertiente
intentaba  volar como esa hoja
del árbol otoñal que la despoja
de sueños de farándula y de fama.
Aúlla su simiente, cuando miente,
metáfora con labios de serpiente
buscando nueva cama,
que la lleve a creer que hay un mañana
que la aguarda incipiente al abordaje.
 
La corista jamás es una dama,
ni estrella ni señora.
Es la chica que entona un estribillo
del dueño  de escenarios con blindaje
La corista es un grillo,  atlético  y sencillo.
La que llora.
A veces es cigarra de algún viaje
al ritmo de martillos y embalajes,
o mucama que limpia telarañas;
y aunque bese  el anillo
del  triste solitario que la ultraje,
hosca y huraña,
la corista se entiende con la ruina
de bajarle la fiebre a la rutina

en la calle del Pez de Malasaña.

Poema que diera origen a la canción adaptada: La Corista (Folino-Gabetta)

canción

 

Canción para que la cante Joaquín Sabina
Han dicho de mí que soy
un suplantador de besos;
los fanáticos obsesos
se enfadan si les contesto
que no busco, de repuesto
amor, pues tengo pareja,
la musa que me acompleja,
la novia de sinrazones
que me clava sus tacones
mientras bailo con la mara.
No la aprecian ni Alfaguara
ni Planeta ni Visor.
Toro Salvaje la llaman
los poetas que la aclaman
en broma en un ascensor.
Apaga el televisor.
Encuentra una vida, nena.
Te persigue una condena.
Cada día estás peor.
Ya ves que no habrá secretos
en este mundo traidor
que funcionen de amuletos
contra escorias y dolor.
Otra copa, sí señor.
Otro tequila en los huesos.
Aguántate si bostezo
de la estúpida que lee
lo que ella quiere y se cree
que no tengo corazón.
Punto y firma sinrazón
de los libros de Verdades.
Cada noche, vanidades
que esperan el resbalón
con torpes ingenuidades.
Cuídense sus santidades
de un jienense payador,
para soñar no hay edades
y mi Lupe es la canción:
Maravilla de Martínez
que presentan en los cines.
Perdonadme la emoción
si escribo en un paredón
y pinto caricatura
cuando se me pone dura
la Nueva Ley del Talión.