Inusuales experiencias
Flashback
Analepsis y prolepsis
A veces estamos en la cresta de la ola,
y en otras nos sentimos
el último orejón del tarro.
La vida es un sube y baja
cargado de monótona polaridad.
La rueda va girando
de una estentóre manera,
en su tiranía existencial
de incertidumbre sediciosa.
¿Somos esclavos? Tal vez.
Sublevadas las pasiones,
tras digerirlas
con indigencia emocional profunda,
que replica la de nuestros semejantes,
nos hacemos ricachones
poderosos.
Soberbios con bonete.
Experiencias inusuales.
¿Valió la pena?
¿Valdrá la pena?
Colitas de león.
Cabezas de ratón.
Impertinentes marranos del corral,
que alaban lisonjeros
el sueño de los otros
despertamos al delirio.
Lo mismo da, monetaristas o no,
de nuestro tiempo y espacio
buceamos
en las entrañas del monstruo.
El rey que hoy nos elige
mañana nos destierra.
Los jueces nos señalan
con su locuaz magistratura.
Las matanzas lujuriosas,
paupérrimas matanzas de viejo conchabado,
nos convierten con sus ínfulas
en seres fallecidos,
cadáveres primogénitos
del campo de batalla
en tiempo de reglar la virtud
con disciplina.
Honestamente,
no podremos escalar
esta montaña asombrosa
sin revertir la oscuridad lumínica
del omnipresente
Memento mori.
Recuerda que morirás
No confundir estertóreo con estentóreo.
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