domingo, 16 de octubre de 2011

No. No son poetas.







domingo 3 de mayo de 2009






No. No son poetas.














No. No son poetas,


son gerentes del negocio,


ejecutivos de cama mullida


y de colchón duro.


Funcionarios del jerarca.


Funcionales.


Huelen rancios como zorrinos


y ensucian el lecho del mar


con su polvo de arenas movedizas


de aspecto populista.






Son toreros,


matadores,


tullidos y cornudos satanases


ávidos de sangre ajena,


a la sombra de una piel a contraluz


de celosías entreabiertas.






Espías del contubernio viril


de la hembra incólume


al predestinado silencio,


sodomizados por el poder aberrante


bajo el paraguas del "hamás" de los jamases,


posible o improbable.






Los héroes saben


que no hay mañana en el desierto,


pero actúan como si cada nuevo día


rompiera la aurora desde su somnolencia


regalando un rayito de sol


tras la rendija de la puerta agrisada.






No son poetas, me repito.


La rareza los destempla y acobarda.


Sus turbulencias eligen adjetivo,


doctrinarias de la elegancia funesta,


sin verdad e las entrañas,


con apatía resignada.






La Palabra cambia el mundo;


ellos la dominan por oficio


mas no la adoran ni la honran.


Su dandismo infinito e inexpresable






no viaja en tren, viaja en avión,


no necesita a nadie, a nadie alrededor...


Soberbia untuosa de impenitentes genios


de la escucha absoluta del hilo musical


y el oído nulo o desahuciado.










"Alineados a la izquierda del soberano


se hallan los oficiales del orden civil,


a su derecha todo el orden militar",


embestía Bukowski


en Pompas y solemnidades.






Y en el centro presente del mandala


una víctima de la arbitrariedad:


la Tercera Posición,


femenina y sutil,


estratégica y noblemente iluminista.


La que se conduele del semejante,


la que busca el justo medio peripatético


y prende semáforo rojo de advertencia.






-¡Alto!, improvisadas caricaturas de la decadencia,


de Comandante de los Pueblos a Generala servida.






-Por aquí, Atila y sus tarpanes belicosos


no pastarán nuestras tierras.


La hierba está en cuarto creciente.


La luna, llena.



Lu

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