viernes, 26 de agosto de 2016

Esta no es una novela


El amigo de Ralph Waldo Emerson le escribe esta cartita:

"Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta."
Ralph Emerson


Querido Ralph, viejo maestro:

Esta no es una novela.
Este es el relato cúspide
de una historia real sobre una vida de novela.
Un diario, una catarsis, un vómito
o vaya uno a saber qué.
                                                                          Pero una novela no es.
O tal vez sí, sea una novela
aunque lo escriba con unos  versos de mierda,
como si fuese un poema
que quisiera que leyeras con vanidad de colega.

O un nuevo epistolario
sobre un cuento de novela.
Una vida poetizada como novela.
La vida que me cuento en el recuento.
Una no-novela de una vida de novela.

Una vida real, que
ni siquiera un poema es ,
es una bosquejo absurdo de novela.
Es un falso poema porque no es poema.
Ni paloma mensajera ni mapeo falaz.

Ni siquiera una novela
con corazón, argumento
y cuyas extremidades sientan  
un nudo en la garganta.

No obstante es una vida.

Una vida cualquiera que merece ser contada.
La vida de un fulano de tal por cual,
detenido en el tiempo y el espacio,
con el alma en cesantía.

Un fulano que también tiene una vida
de ficción y no es chiste.
Un felino que no sabe contar
sin exagerar,
sin urdir,
sin parafrasear.

Folly, folly for to...


Falling in love

what is a word?

Locura, disparate, insensatez
Banalizando a Godot.
Esperando en vano a Samuel Beckett.
Otro Amante del burdo Ab zurdo.

Oh tremante boca, loca, mi ha baciato nel inferno.

Loca loca, pero nadie me la toca.

follón, na.
(Del lat. follis, fuelle).

1. adj. p. us. Flojo, perezoso y negligente. U. t. c. s.
2. adj. p. us. Vano, arrogante, cobarde y de ruin proceder. U. t. c. s.
3. m. Cohete que se dispara sin trueno.
4. m. Asunto pesado o enojoso.
5. m. Ventosidad sin ruido.

El follón de los locos es un fuelle,
El fuelle es un bandoneón.
Bandoneón de neón.
Un pedo sin ruido.
Un foliar escatológico.

follón.
(Cf. follar).
1. m. coloq. Alboroto, discusión tumultuosa.
2. m. coloq. Desorden, enredo, complicación.
3. m. ant. Cada uno de los vástagos que echa un árbol desde la raíz, además del tronco principal.

Un ruido nos invade y alborota,
un ruido como vástago del miedo,
tronco ronco y enredado,
con Todos los derechos reservados

Y como este cuento tiene en cuenta:
Gramática y sintaxis nos engañan.
Aunque se respetaren  las reglas de la métrica,
el ritmo, la cadencia,
mala ciencia y cenestesia.

Cenestesia

Ilumina
el silencio
la hermosura de una sombra.
Su perfume
recoge en los puños
el triste acento
de la porfía.

No es un poema porque no hay poesía autobiográfica.
Hay poesía de la que puedo apropiarme.
Pero, ay,  autobiográfica no hay.

Tampoco existen novelas autobiográficas.
Porque la novela no existe.
Es ficción, como todo el mundo sabe
y medio-mundo ignora la red de cazar los peces.

La ficción nunca es completamente ficticia.
Es inmundicia.
Es más un encubrimiento de la realidad
Y de la libertad.
Una metáfora de la metáfora real.
orbital sonoridad interrumpida.

¿La realidad es una metáfora?
Por supuesto que no.
La realidad es lo contrario de la metáfora.

La metáfora, es decir, el tropo
que consiste en trasladar
el sentido recto de las voces
a otro figurado,
en virtud de una comparación tácita


Toda definición es un límite, escribió Unamuno
muchos años después de nuestra muerte.
Un límite de veras
ensamble de una fúnebre pereza
porosa,
caprichosa.

como no podría ser de otra manera.
La realeza real  describiendo su mugre.

Entonces, la metáfora es el recurso del discurso.


El martillo en el clavo
o su antagonista
el papel en la tijera.
La realidad en la metáfora de lo real.
No sé si me explico.

Tate, tate, folloncicos, dijo Quijano.
Dale, hermano. Agarrala con la mano.

Lo que los exégetas de la lingüística llaman

una metáfora continuada.
Una metáfora extenuada, castigada, metaforizada.

1. f. Ret. Alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado.


Capisce?
O non capisce?


Volviendo a mi carta/cuento/alegoría,
que no es una novela
ni un poema,
ni un relato,
ni un recuento.

Volviendo a mi nivola,
o mejor dicho a mi descuento
de vida de novela,

la vida de una poeta
de La náusea y de  La peste
que nunca quiso ser novelista,

y que se ve obligado a escribir novelas
por motivos varios,
y que un día se despierta,
y abre un cuento epistolar,

el cuento de su alineación

en la alienación,

que expondré a continuación,
con toda sinceridad

y por los que el buen jurado de los concursos
apreciará con beneplácito
y cabal comprensión,

a estas horas, a punto de agotarse
el ejemplar número mil  de porquerías invendibles.


¿Escribir un cuento por dinero?
Necesito dinero.

Dos veces en el  mismo río/
Sigue lloviendo sin lluvia/
Ni  Heráclito ni Juarroz:


Money. Money.

Vil metal.

No es que lo necesite.

En realidad el dinero no existe.

Arrepintámonos.

Siempre quise explicarte ese concepto

sobre la irrealidad de una existencia vital

que hemos convenido en llamar dinero.

Los argentinos, le  decimos guita
término que apreciamos por su musicalidad:

guita / guitarra / diaguita/  tanguita / tanguito

llevamos el dos por cuatro

metido en los huesos, 

igual a ocho por día (porfía)
enrolados en el túnel de un tiempo retrógrado.

Y eso que ni habíamos nacido
cuando caía ese avión en Medellín.

Si es que cayó un avión en Medellín
y existiera un tal Carlitos.

Me temo que cuando un país necesite mitos

los fabrique.

La fecha de la muerte de Gardel,

será  la misma que la del Potro Rodrigo,

me digo,

coincidirá exactamente

con una fecha del manual elemental

de las masonerías: 24 de Junio.

24 de junio.

Efemérides del nacimiento de San Juan de la Cruz.

El insigne poeta que falleciera entre las nubes de Úbeda,

aquel de "solo la verdad os hará libres",

"el tiempo es melancolía

y cuando se para lo llamamos eternidad".


Desde que los relatores de cuentos,
tenemos acceso en los nosocomios a la red virtual
del subversivo mundo de internet,
subidos al Monte Carmelo sus Cánticos espirituales
y sus chocheces en ciclo pédicas,
-puestas a nuestros pies-,
todas las citas nos son dadas,
como por arte de magia.

Abracadabra.  Pata de cabra.
Pelito pa´la vieja. Plim caja.

No es menester ser un erudito judío,

un estudioso ciego de la Literatura Tailandesa,

una bailarina de danza culta árabe

o maestra de taller de sevillanas bíblicas

para enterarse que Paul Eluard, que aún no ha nacido

al momento de remitirte estos renglones torcidos de Dios,

tenía razón:

Hay otros mundos, pero están en este.


aunque lo peor del caso
sea, que nuestra vida es tan limitada
que nunca accederemos a descubrir
todas esas posibilidades
ocultas debajo de un misterio
inexplicable.

Como me gusta mostrar y demostrar
las costuras, las hilachas,
las sufijo con hilvanes
de mi pensamiento;

antes de pasar a narrarles mi vida,
prefiero explicarles

que esta mañana
leyendo una revista de la Obra Social
encontré un aviso
que ofrecía servicios
de
"danza culta árabe
y taller de ser-villanas bíblicas.
Todos los niveles. Primera clase sin cargo".

En ese momento se me planteó
que la srta. M. Angélica  O***
debía ser una especie de genio
admonitor de mis divagaciones en cuclillas,
con faltas de ortografía,
y que si no respondía a ese aviso
mi destino se torcería definitivamente
hacia el lado erróneo.

Cosa que por fin sucedió.
Porque en lugar de estar bailando
ahora mismo estoy evocando
cosas que no interesan a nadie
y  a mí tampoco,
por cierto.

Para interesarme la historia de mi post-novela,
que es mi vida de novela
hecha cuento, hecha viento,
tendríamos que ignorar el final.

Y ya se sabe.

Lo dijiste vos, Ralph Waldo:

Todo son adivinanzas y la clave de una adivinanza es otra adivinanza.









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